La cruda realidad

Fernando Berrocal

Fernando Berrocal Soto

El Organismo de Investigación Judicial (OIJ), su director Walter Espinoza, cientos de agentes judiciales, con el apoyo de la Fiscalía Anticorrupción, han puesto a los costarricenses, sin excepción, ante la cruda realidad de lo que ha venido sucediendo, por muchos y largos años, en materia de penetración del narcotráfico a todos los niveles económicos, sociales y políticos de nuestra sociedad, así como de corrupción institucionalizada entre el MOPT-Conavi y empresas privadas de construcción para obras públicas.

Los hechos son alarmantes y contundentes. Aunque como abogado y solo para curarme en salud, antepongo formalmente el principio de inocencia, sin duda alguna digo que estamos ante una radiografía de la realidad y la verdad:

1.- Sobre narcotráfico: los hechos de la Zona Sur, la banda de Pancho Villa y la Municipalidad de Corredores; a lo que se agrega días después la banda Turesky en Escazú, distintas y multimillonarias localidades en el Valle Central y en Limón. Ambos casos al mejor estilo de Pablo Escobar, el más célebre de los mafiosos colombianos, actuando como una corporación empresarial corrupta de delincuentes, abogados, relacionistas, funcionarios municipales, diputados y activos desarrolladores de proyectos y compra de moteles para lavar dinero.

2.- Sobre contratos de obra pública: Cuatro empresas constructoras privadas, el asistente y principal consejero del presidente de la República, altos mandos de Conavi y el MOPT, funcionarios de la Contraloría General de la República, todos ellos actuando por muchos años como si el soborno, el tráfico de influencias, el peculado, la falsedad ideológica, la malversación de fondos públicos, el cohecho y la asociación ilícita para delinquir fueran la norma y lo común, la práctica normal y no gravísimos delitos establecidos en el Código Penal con altas penas de cárcel.

Y como una total deshonra nacional, la Casa Presidencial allanada dos veces. La pregunta es inevitable y dura: ¿Habremos tocado fondo como país?

Un amigo, al que respeto mucho intelectualmente, me dijo que fondo habíamos tocado en 1948, cuando la crisis se resolvió con una revolución armada. Le contesté que gracias a don Pepe Figueres no teníamos Ejército porque, de otra forma, tendríamos en Zapote a un teniente coronel o general y no sabría decir si como Pinochet de extrema derecha o a lo Chaves de extrema izquierda o un ladrón sinvergüenza al estilo del guerrillero Ortega.

Así andamos de mal como país. En el fondo o muy cerca del puro fondo.

Al menos tenemos una salida que nos da la democracia: el derecho de votar y elegir en las urnas, libremente, en pocos meses, a un futuro y nuevo gobierno al que tenemos que exigirle integridad y honestidad, lucha absoluta contra la corrupción y solución real al desempleo y la crisis económica y social del país.

Tenemos libertad de prensa y un pueblo que no se doblega ante nada ni nadie, aún en los peores momentos de su historia, como en 1948 y más atrás, en 1856.


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