Julian Assange

…¿Y usted qué opina?

Fernando Berrocal

Fernando Berrocal Soto

El periodista Julian Assange es la conciencia de la libertad individual frente a cualquier grado de autoritarismo y es, por ello, un héroe de nuestro tiempo.

Algunos pensarán que esto no tiene nada que ver con Costa Rica. No es así. Tiene mucho que ver y, aunque vivamos en una feliz provincia, la más feliz de América Latina, según dice una investigación de las Naciones Unidas, el caso de Julian Assange tiene que ver con un aspecto esencial de la vida de los seres humanos y de las sociedades: el de la transparencia como valor superior y camino verdadero hacia sociedades cada vez más libres y justas.

No soy tan ingenuo como para creer que el ejercicio del poder no implica algún grado, mucho o poco, de secretismo, según se trate de un pequeño país o de una gran potencia, como lo son los Estados Unidos, China o Rusia. Claro que sí.

Aún en un país como Costa Rica, por ejemplo, la lucha contra las mafias del narcotráfico no podría darse sin un grado mínimo de secretismo y eso obliga, en aras de un objetivo superior de la sociedad, a defender ese secretismo y a colaborar con agencias de seguridad empeñadas en el mismo objetivo. De otra forma, la batalla contra el más grande mal de nuestro tiempo la ganarían esas mafias del narcotráfico y nos transformaríamos en débiles estados fallidos.

Eso es realismo y de realismo está hecha la realidad del poder en el mundo, en estos tiempos y desde siempre. Pero de vez en cuando, en la historia de la humanidad, aparecen unos personajes formidables que desafían al sistema y al poder, haciéndonos pensar que otra realidad es posible y que los seres humanos, en cualquier lugar de la Tierra, tenemos el derecho superior de luchar contra los secretismos y contra el poder y sus grados de autoritarismo.

Entre esos formidables y únicos personajes está el periodista Julian Assange. Este periodista australiano, perseguido por el más grande de los poderes, como lo son las agencias de seguridad y el aparato militar de los Estados Unidos, se atrevió a desafiarlos y a publicar en la prensa algunos de sus más íntimos secretos, poniendo al descubierto verdades espurias de ese enorme poder. Pero igual le podría haber pasado a China o a Rusia o a otras potencias como Israel o Irán, sin importar su sistema de organización social y política. Todos guardan en silencio y secreto sus más profundos secretismos.

En este caso fue los Estados Unidos y el escándalo fue monumental, porque se supone, al menos se supone, que ese país representa precisamente todo lo contrario y que es el defensor de la libertad y la democracia en el mundo, frente a toda clase de autoritarismos de izquierda o de derecha.

¡Imagínense! Este periodista y experto en informática es un héroe de nuestro tiempo. Por su valor, por su audacia, por sus actos y por todo lo que eso significa de extraordinaria picardía y auténtico desafío frente al poder de los poderosos. Mi solidaridad con Julian Assange.

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