Jubilados

El Sereno

Alvaro Campos solis
Campos.solis.alvaro@gmail.com

Álvaro Campos Solís

Uno de los momentos mas trascendentales en la vida de casi todo trabajador es el de su jubilación. A su manera, cada quien cuenta los días y hasta las horas antes de abandonar aquel lugar de trabajo, para nunca más volver. A partir de entonces cambia su esquema de vida y prácticamente se convierte en otro individuo. Ya no tiene que correr por llegar a su lugar de trabajo, tampoco tiene compromisos ni obligaciones laborales y mucho menos soportar al jefe o al subalterno o sufrir estrés ante el atasco vial. El problema es que el Hombre es un animal de costumbres y ahora le corresponde adaptarse a una rutina diferente.

En ese marco lo ideal es que hombres y mujeres no se inhiban de disfrutar de todos los placeres que la naturaleza nos reserva hasta el ultimo minuto de nuestras vidas. No permitamos que nadie nos administre lo que es muy nuestro. Tampoco renunciemos al disfrute de lo que la vida nos ofrezca.

La jubilación es como un primer aviso de que la lucha emprendida hace 30 o 40 años ha llegado a su fin, lo que sigue tiene otros componentes y nadie sabe cuánto puede durar. Algunos ejemplos pueden resultar ilustrativos de ese proceso que toca por igual al empresario o al empleado, al ejecutivo o al burócrata.

El piloto del avión comercial que ayer desayunaba en Madrid, Almorzaba en Ciudad de México y cenaba en New York ahora busca identificar a sus excompañeros de colegio, universidad y academia para compartir con ellos un rato en el parque de su comunidad o en el yacusi de algún club u hotel. Ahora no tiene que halar la maleta con aquella arrogancia que lo hacía en el aeropuerto internacional adonde acaba de llegar o tenía que partir, seguido por un puñado de guapas aeromozas.

Del magistrado judicial, aquel individuo que por largo tiempo disfrutó de beneficios inimaginables como salarios millonarios, viajes alrededor del mundo, vehículo del año para sus necesidades y las de su familia, todo a la sombra del puesto que ocupaba, ahora no tiene que vestirse de corbata y si usa el saco es para combatir el frío.
Para él no queda ni la posibilidad de darse una vuelta por los tribunales, pues desde allí le depositan mes a mes su jugosa pensión. Ahora nadie le rinde pleitesía y los políticos que un día lo ungieron, prefieren mantener una distancia prudente del ex togado. Cierto es que algunos emitieron sentencias que fueron cátedra de derecho y de ética, la sociedad los consideraba gente honorable; otros salieron de puntillas para que sus compañeros no se molestaran en despedirlos. Algunos, en el ocaso de su carrera, cayeron víctimas de la avaricia, sin preocuparse del impacto social y personal que habría de generarles aquella conducta.

En el caso de los periodistas cuando nos encontramos ocasionalmente, por lo general nos saludamos con gran afecto, pero tratando de resolver un enigma: “como se llama este carajo?”, a pesar de que compartimos experiencias y penurias en empresas donde nos pagaban un salario mínimo a cambio de una producción máxima.

Algunos directores y editores confundían la redacción de noticias como si se tratara de producir salchichas. La cantidad primaba sobre la calidad. En la mayoría de las empresas periodísticas no había dinero para financiar investigaciones. La impunidad se salía por sus fueros. Casi todo el gremio conocía a los protagonistas de negocios en perjuicio de la hacienda pública, pero resultaba más cómodo no hacer mucha bulla ni revolcar mucho la cosa, al fin de cuentas partidos políticos, en algún rincón del Poder Judicial o en Casa presidencial estaban al tanto de la situación.

Por su parte, la situación de los médicos jubilados resulta un tanto más enigmático. Solo ellos sabrán el grado de conflicto que tienen con su conciencia. Se supone que algunos están realizados, satisfechos con el esfuerzo que hicieron por mitigar el dolor ajeno. Recuerdan con cierto regocijo cuando fueron médicos de pueblo donde había mucho enfermo, pocas medicinas y menos dinero. Y todos fueron atendidos como Dios manda y como recomiendan Galeno e Hipócrates o los doctores cristianos de origen árabe, los hermanos gemelos Cosme y Damián.

A estos dos médicos se les atribuye el trasplante de una pierna de un cadáver a un enfermo, en el año 300 después de Cristo. Su identificación con los pobres indispuso al emperador Diocleciano que ordenó fueran torturados y murieran decapitados. Ambos fueron elevados a los altares de la iglesia católica.

Una profesión que genera dudas es la de los sacerdotes católicos. ¿Qué hacen, a qué actividad dedican su tiempo a partir del momento en que se jubilan? P9r lo general no particpan de las tertulias en los parques públicos, como cualquier hijo de vecino. Formulé la consulta a la Curia Metropolitana. Lamentablemente no obtuve respuesta.

El parque es duro

En el parque por lo general no hay diferencias sociales. Los temas de conversación son muy generales y de seguro los chistes y anécdotas repetidos hasta el cansancio. El jubilado, al margen de las diferencias en su formación académica, por lo general se muestra harto de los conflictos entre individuos y entre naciones. Allí el comentario político no dispone de mucho espacio, pues cada uno a su manera conoce a los actores.

De toda suerte el parque es duro. No solo por la estructura y el material usado en la construcción del pollito, sino también porque en cierta medida es el punto intermedio entre el trabajo que por años desempeñamos para criar a la familia y el descanso definitivo que nos espera en ese predio municipal con tumbas ostentosas o tan humildes como su inquilino.

Al ritmo de los años y los golpes que da la vida, algunos de esos golpes dejan marcas indelebles en el cuerpo y en el alma, así vamos cambiando, casi sin darnos cuenta nos vamos convirtiendo en otro individuo. Es como si los elementos se hubieran encargado de cincelarnos para convertirnos en estatuas o figuras que en nada nos parecemos a lo que éramos ayer.

De todas maneras, vale la pena disfrutar del tiempo que nos queda.

Calificación: 1 Estrella2 Estrellas3 Estrellas4 Estrellas5 Estrellas (6 votos, promedio: 3,83 de 5)
Cargando…
Comentar en Facebook

Relacionado:

Revise también

Democracy Now

EEUU: Medicare para todos ya debería ser una realidad

Amy Goodman y Denis Moynihan “Las personas de ingresos bajos o moderados no reciben la …

Comentar en Cambio Político

Do NOT follow this link or you will be banned from the site!