Incertidumbre ronda los acuerdos comerciales entre UE y África

Por Daan Bauwens

Adolf Ozor, cultiva tomate en la región de Gran Accra, en Ghana, pero sus ingresos no le alcanzan a cubrir sus necesidades tras el aumento de las importaciones de ese producto. Crédito: Daan Bauwens/IPS

Adolf Ozor, cultiva tomate en la región de Gran Accra, en Ghana, pero sus ingresos no le alcanzan a cubrir sus necesidades tras el aumento de las importaciones de ese producto. Crédito: Daan Bauwens/IPS

BRUSELAS, 28 nov 2017 (IPS) – El futuro de los acuerdos de asociación económica (AAE) entre Europa y sus excolonias parece más funesto que nunca justo antes de la cumbre Unión Europea – África, que se realiza esta semana en Costa de Marfil.

La mayoría de los socios comerciales de Europa en el mundo se niegan a suscribir esos acuerdos, y es probable que el comisario de comercio de la Unión Africana (UA) anuncie una moratoria sobre todos los AAE.

Desde su independencia, las excolonias europeas gozaron de un acceso preferencial al mercado europeo sin tener, a cambio, que abrir su mercado. Pero cuando en 2002, la Organización Mundial del Comercio consideró que ese intercambio unidireccional era ilegal, Europa y los 79 países de África, el Caribe y el Pacífico, llamados países ACP, comenzaron a negociar acuerdos comerciales recíprocos.

“El comercio entre vecinos es ahora más difícil que con la UE. Creamos fronteras dentro de África”: Gunther Nooke.
Los tratados resultantes, conocidos como AAE, no son meros acuerdos de libre comercio, sino que definen que los países ACP pueden seguir protegiendo 20 por ciento de sus productos, la mayoría agrícolas, con aranceles a la importación.

El restante 80 por ciento se liberalizará de forma gradual en un plazo de 20 años tras la firma y ratificación del acuerdo. Los tratados se negociaron entre la Comisión Europea y siete regiones que incluyen a varios países que emprendieron procesos de integración económica.

Implementación estancada

Diecisiete años después, se firmaron, ratificaron e implementaron solo dos de los siete acuerdos negociados, uno con la Comunidad para el Desarrollo de África Austral (Botswana, Lesotho, Namibia, Sudáfrica y Swazilandia) y el otro con el Caribe.

El AAE con África occidental está bloqueado por Nigeria, Gambia y Mauritania, que se niegan a firmarlo, y en lo que respecta al de África oriental, el año pasado, Tanzania demandó a Kenia por firmarlo, mientras Uganda quiere aclarar sus preocupaciones. De hecho, el presidente Yoweri Musevini realizó una visita de tres días a Bruselas, sede de la Comisión Europea, a fines de septiembre.

Casi todos los países ACP temen el impacto negativo que puedan tener esos acuerdos en su economía, y por eso traban su implementación.

“Ya tenían el derecho de exportar a Europa libre de impuestos”, explicó la abogada Joyce Naar, activista del Foro de la Sociedad Civil de los países ACP. “Ahora se espera que abran sus mercados a Europa sin recibir nada a cambio”, acotó.

En África, en especial, los gobiernos y analistas temen que vuelva a ocurrir lo del tomate y los pollos.

En Ghana, por ejemplo, tras la reducción de aranceles promovida por el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, el aumento de las importaciones hizo que el mercado interno de pollo cayera de 100 por ciento a apenas tres por ciento en menos de tres décadas.

Por lo cual, la industria avícola, que supo ser la segunda mayor empleadora del país, fue reemplazada por la competencia procedente de Canadá, Brasil, Europa y China.

En cuanto a los tomates, tras reducir los aranceles, Ghana se volvió el segundo mayor importador de tomates del mundo y, según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), la participación de la producción nacional en el mercado cayó de 92 a 57 por ciento en solo cinco años.

Industrialización en riesgo

Además, hay organizaciones no gubernamentales que temen que esté en riesgo toda la industrialización del continente, un aspecto reiterado en una conferencia internacional de sindicatos realizada este mes en Togo para tratar este asunto.

“Para la industrialización, necesitamos proteger y desarrollar el mercado interno hasta que estemos listos para la competencia internacional, como ya lo demostró China”, arguyó Georgios Altintzis, de la Confederación Internacional de Sindicatos.

En la conferencia, Mariama Williams, oficial de programa del Centro Sur, en Ginebra, también subrayó que la creciente competencia llevará a una mayor feminización del trabajo.

Los AAE tendrán un mayor impacto en las industrias que requieren de mayor mano de obra, y mayoritariamente femenina. Un aumento de la competencia elevará la presión en esos sectores, mientras las condiciones y los estándares laborales internos permanecerán incambiados.

¿Acuerdos “diabólicos” o historias exitosas?

“Siempre tuvieron un tufillo diabólico los AAE”, señaló la exnegociadora Sandra Gallina en una reunión de ministros de Comercio de todos los países ACP, realizada este mes en Bruselas.

Pero “no hay nada diabólico, sino que la comunicación fue extremadamente mala. Desde hace cinco años, realizó una campaña contra la desinformación”, acotó.

El primer día de la reunión de Bruselas, la Comisión Europea publicó datos en su sitio de Internet para ilustrar los AAE. En 2012, entró en vigor un acuerdo entre Madagascar y la UE.

En 2016, las exportaciones de la UE aumentaron 65 por ciento. Lo mismo ocurrió con Sudáfrica, que suscribió el acuerdo hace un año. El año pasado, las exportaciones de pescado procesado aumentaron 16 por ciento y las de flores, 20 por ciento.

Pero Marc Maes, responsable de política del Movimiento Flamenco Norte Sur 11.11.11, alerta sobre la interpretación de esos datos.

“Madagascar se recupera de un período de caos total”, recordó. “Esos números, ¿muestran la influencia de los AAE o una simple recuperación económica?”, preguntó.

“En el caso de Sudáfrica, el período mencionado es de solo un año. Es un poco prematuro hablar de impacto constante y seguro”, añadió.

Crisis migratoria

Las críticas no solo apuntan al contenido de los acuerdos, sino también a la forma en que la Comisión Europea los concluye.

Como los acuerdos con regiones enteras están estancados, la Comisión ahora los hace con estados individuales. Ghana y Costa de Marfil suscribieron y ratificaron AAE provisorios hace un año, por temor a perder acceso preferencial al mercado europeo.

“El comercio entre vecinos es ahora más difícil que con la UE. Creamos fronteras dentro de África”, criticó Gunther Nooke, representante personal en África de la canciller alemana (jefa de gobierno) Angela Merkel.

En el contexto de la actual crisis migratoria, lo único que beneficia a Europa y a África es más empleo en el continente africano, según Nooke.

“Eso solo se puede lograr protegiendo a todo el mercado africano con la creación de la Unión de Aduanas Africanas, encabezada por la UE”, propuso.

“Los productos africanos pueden fabricarse aquí y comerciarse libremente en todo el continente sin tener que competir con bienes europeos. Pero ahora, debido a las diferencias de opinión sobre los AAE, los países africanos no logran avanzar hacia la creación de una unión aduanera”, se lamentó.

Moratoria

Según el enviado de Merkel, el comisario de comercio de la UA ya anunció que llamará a declarar una moratoria sobre los AAE. “Y debemos respeterla”, indicó.

Alemania está en perfecta posición para hacerse escuchar.

Ese país aporta la mayor contribución al Presupuesto de Desarrollo Europeo, poco más de 6.200 millones de euros (unos 7.378 millones de dólares) entre 2014 y 2020, que representan 20,6 por ciento del total. Difícil que Berlín y Bruselas puedan expresar sus opiniones al unísono en la Cumbre UE-África, que se realizará el 28 y 29 de este mes en Abiyán.

Traducido por Verónica Firme


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