¡Huy que miedo!

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Freddy Miranda Castro

Freddy Miranda

En la época de la Thatcher y Reagan había un cartel que decía: “She promised to fallow him to end of the earth. He promised to organise it”. Los dos se murieron hace rato y aquí seguimos.

De nuevo nos anuncian otro apocalipsis en marcha: La reelección de Trump; y solo la elección de Biden nos podrá salvar; según algunas mentes pensantes: Por ejemplo; Velia Govaere, afirma hoy en La Nación: “Joe Biden se presenta como antípoda de Trump: humildad ante su arrogancia, sensibilidad frente a su crueldad, diversidad frente a la exclusión y, como afirman amigos y rivales, simple decencia.”

¿El pasado político de Biden permite semejante afirmación? Por supuesto que no. En la administración de Bush y en su rol de senador demócrata apoyó con entusiasmo la invasión de Irak. Luego como candidato a Vicepresidente de Obama, afirmó que ellos iban a finalizar las guerras de Irak y Afganistán. Ganaron, tuvieron ocho años para cumplir esa promesa y no lo hicieron. Al contrario él y Obama atizaron otros conflictos militares.

Por eso y por el elitismo y la insensibilidad de los demócratas hacia los obreros y las poblaciones rurales, fue que perdieron las elecciones ante Trump. La Clinton además de acartonada y alejada de las necesidades de la población trabajadora perdió en los Estados claves más golpeados por neoliberalismo que los demócratas impulsaron con mayor ahínco que los republicanos. Y que llevó a que los obreros industriales que en los sesenta ganaban $25 por ahora, ahora trabajen por la mitad de ese monto, siendo además menospreciados como perdedores que no se esforzaron lo suficiente. Es decir ellos son los responsables de su propio destino y no las élites políticas coludidas con las elites financiero industriales que promovieron la globalización neoliberal y profundizaron las desigualdades en el mundo entero.

Biden no es Tump, por dicha, pero tampoco es que es muy diferente. Al igual que Trump y Obama, es un fanático de la idea del exclusivismo de USA, como designado por la providencia divina a dominar el mundo. Solo que lo hacen en tonos diferentes. Uno es un matón de barrio que gusta de la camorra, y de exhibir una chocante ignorancia. El otro es un diplomático de salón, un vendedor de humo que promete sacar un conejo de su ajada chistera.

Hay momentos en que hay que decidir entre el infierno o el purgatorio sin ninguna otra opción posible, eso es lo que ocurre ahora en EE. UU. Nada para alegrarse.

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