“Homo sapiens ticus”

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Cuaderno de Vida

Gustavo Elizondo Fallas

Gustavo Elizondo

El hombre como dueño de la historia y de la ciencia, en algún momento quiso salirse del orden de los primates y se autodenominó “homo sapiens”, hombre sabio, pero cada vez hace menos méritos para tener este calificativo y en estos tiempos de pandemia es cada vez menos “sapiens”. Se supone que esa denominación lo coloca por encima del reino animal o al menos con mayor capacidad de raciocinio, pero es lamentable decir que estamos lejos de alcanzarlos.

En nuestros años de estudiantes en un colegio agropecuario, conocimos el sistema de cercas eléctricas para separar los apartos del ganado de leche; se colocaba alrededor del espacio destinado a las vacas y se conectaba en un aparato que liberaba bajo voltaje al alambrado, de manera que si el cuadrúpedo lo tocaba recibía una descarga, lo que ocurría una sola vez, porque a partir de ahí, la vaquita no se volvía a acercar y curiosamente todo el hato, que conocía el peligro por medio de uno de sus miembros y deducía que tampoco se tenía que acercar. Era tal la disciplina de los animales que a los días se desconectaba la cerca eléctrica y el ganado no salía del terreno asignado, incluso en el área cercana a los cables, crecía el pasto más alto y se usaba para corte, importante para colocar en la canoa al momento del ordeño, pero nunca las llamamos “vacas sapiens”. Ni hablar de gallinas ponedoras, se supone que con muy bajo “nivel intelectual”, pero que usan siempre el mismo lugar para depositar, no para tirar los huevos o de la capacidad de entendimiento de los perros o la organización disciplinada de abejas y hormigas.

Pero resulta que una especie llamada “homo sapiens ticus”, en medio de la pandemia, actúa con mucho menos entendimiento que vacas, gallinas, perros e insectos, a pesar de conocer del peligro que enfrentamos por un virus de alto nivel de contagio, que podría enfrentarlo simplemente con mantener una distancia prudencial denominada distanciamiento social, lavar sus manos con frecuencia y usar una mascarilla o careta; pero este “sapiens” no lo ha entendido y participa en fiestas, actividades sociales, conversa con otros frente a frente, se salen de su burbuja social, simplemente creen que son inmunes al contagio.

Uno de esos “sapiens”, aun conociendo que estaba contagiado, acompañó a su esposa “sapiens” al Hospital para dar a luz y ambos escondieron la condición, poniendo en peligro a su esposa, al bebé y los funcionarios que la atendieron. Una familia de “sapiens” organizó un té de canastilla que provocó el contagio de casi 20 personas, ni hablar de un “sapiens” puriscaleño, que siendo asintomático asistió a una fiesta y tiró por la borda el número controlado de casos que tenía el cantón. Una familia de “sapiens” alajuelense, mostró su molestia por la forma en que se comunicó la lamentable muerte de su abuelita por Covid y la pregunta es, ¿cómo la familia que manifiesta hoy su duelo por la muerte de la anciana, permitió su contagio? ¿Por qué no la protegió a sabiendas de su edad y de las condiciones de riesgo que presentaba?

La situación se nos está saliendo de las manos por la actitud irresponsable de estos y otros “sapiens” que tienen muy poco de entendimiento, disciplina, responsabilidad, sobre todo, el mínimo sentido común. ¿Entonces en qué quedamos, son más inteligentes los animales que este prepotente “homo sapiens” ?, todo indica que sí, por lo menos en estos días hemos demostrado nuestra inferioridad.

Como muy bien lo dijo el Ministro Salas _costarricenses, reaccionemos, que estamos en medio de una pandemia_

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