¿Hay que ir a la calle para resolver las cosas?

Desde La Mina 2.0

Mauricio Castro Salazar
mauricio.castro.salazar@gmail.com

Han ido en aumento las protestas. Un día la Caja, otro los taxis y como siempre, los maestros. Unos para que no les apliquen la regla fiscal, otros para que no les toquen los pluses y otros para impedir los nuevos negocios que se hacen en línea.

En general los que protestan bloqueando calles y no dando servicios tienen un enfoque equivocado, en lugar de ganarse a la gente se la echan más en contra. Me costaría pensar que si los empleados de la Caja llaman a sus clientes, o sea a nosotros, para que los apoyen en sus demandas, poca gente iría a apoyarlos.

Lo mismo sucede con los taxistas. ¿Cuántos acudirían a un llamado de apoyo que haga la fuerza roja? Yo por lo menos no, y conozco a otro montón que tampoco lo harían. Quizás los maestros todavía tengan un poquito a su favor, pero si sigue la cosa y se siguen publicando informes sobre el estado de la educación el saldo a favor que todavía mantienen se lo gastarán.

¿La calle es la solución de los problemas?

Yo estoy convencido que no. Y basta este ejemplo: ¿ustedes han visto a los hoteleros marchar contra Airbnb? Verdad que no. Y en la Asamblea Legislativa llevan muy avanzada la ley que regulara ese servicio en línea, y quedará tan regulado pero tan regulado que casi lo mata.

¿Qué hace la diferencia?

Yo pienso que marca la diferencia el estilo de hacerlo. Por un lado uno no ve una figura gritona y de mala pinta en la tele insultando a mansalva y por otro hacen propuestas inteligentes. No piden matar Airbnb, piden regularlo.

Y además es evidente que los hoteles en este país se han metido de verdad en el tema de calidad y de eficiencia, uno lo nota cuando regresa a un hotel luego de algunos años.
Qué diferente sería que los taxistas en lugar de querer matar Uber se propusieran a mejorar su servicio y a hacer propuestas inteligentes. Los argumentos que dan muchas veces dan risa y lástima (como el tema de que pagan seguros y los otros no)
No se trata de un tema de plata como dicen por ahí, se trata de inteligencia para plantear las cosas.

Los líderes gremiales (incluyo los de la Caja, maestros, taxis y otros) están convencidos que la revolución está a la vuelta de la esquina, y no se dan cuenta que les pasa lo de los partidos políticos: cada día la gente los ve peor, y como no hay cambios generacionales en sus dirigencias los que van quedando se van radicalizando y se carbonean y se adulan unos a otros y al final se la terminan creyendo.

Mientras los taxistas aquí cierran calles en otros países del mundo ya los servicios de transporte público empiezan a operar sin choferes. Yo de ellos estaría pensando cómo me hago indispensable en la sociedad costarricense, y tomaría las calles para mostrar la calidad con que opero y los nuevos servicios que doy.

Los tiempos cambiaron y no volverán atrás. La tecnología vino para quedarse y la calle para resolver problemas dejará de ser la solución.

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