Hacia la madre de todas las crisis económicas

Freddy Miranda Castro

Freddy Miranda

El argumento central de los sindicatos de los empleados públicos es que la propuesta de reforma fiscal es regresiva.

La propuesta que envió el gobierno a la Asamblea Legislativa era más progresiva de lo que está quedando después de los tijeretazos de los diputados. El gobierno envió un galgo y en la Asamblea lo están transformando en un ornitorrinco. Lo lógico hubiese sido que los sindicatos apoyarán al gobierno para defender o aumentar la progresividad de la propuesta, pero en lugar de ello enfilaron los cañones contra el ejecutivo y no contra los diputados que han restado progresividad a la propuesta.

En esta materia tenemos antecedentes. La propuesta de reforma fiscal que había planteado Doña Laura Chinchilla junto a Ottón Solís, era más progresiva incluso que la que presentó originalmente el actual gobierno. En aquel entonces los sindicatos también se opusieron y por procedimientos se la trajeron abajo, paradójicamente con el apoyo del PAC y del que entonces era Presidente de la Asamblea Legislativa y hoy Ministro de Comunicación.

Es decir, por más progresiva que sea la Reforma Tributaria, los sindicatos de los empleados públicos, se van a oponer, si la propuesta también incluye reformas a los privilegios del empleo público. Los sindicatos quieren apretar al sector privado y nada para ellos. Y del gran sector privado hay un comportamiento similar y diputados que les prestan el servicio para limar la progresividad de la propuesta.

Entonces los llamados a una mesa de negociación de Albino y compañía, suenan a la historia de siempre que ya conocemos todos los costarricenses. Para que no pase nada convocamos a una mesa, pasa el tiempo y aquí paz y allá gloria. Y el déficit fiscal sigue su curso hacia la madre de todas las crisis económicas que el país ha conocido. Entonces será crujir de dientes y de panzas hambrientas, pero ya será tarde.

La Reforma Fiscal que está en la Asamblea Legislativa, no es la deseable, ni siquiera le llega a la de doña Laura y Ottón, pero es la posible en la actual situación. No resuelve, pero palía el problema y brinda oxigeno mientras se profundiza en el combate a la evasión, la elusión, el contrabando y la reforma del desmesurado e ineficiente sector público. El gobierno ha tomado ya varias medidas reales y efectivas para reducir la elusión y la evasión fiscal como la factura electrónica. Si los sindicatos estuviesen realmente interesados en ello, estarían pujando junto al ejecutivo, contra los diputados que bloquean toda progresividad del sistema fiscal. Pero al final paradójicamente lo que terminan es haciéndole el favor a esos diputados.

Quisiéramos el paraíso, pero apenas da para llegar al purgatorio. De tal forma que si la actitud de los sindicatos del sector público fuese realmente patriótica, en lugar de desordenar el país, se sentarían a negociar con los diputados y el ejecutivo para ofrecer algún sacrificio de la enorme lista de gollerías salariales que solo disfrutan los empleados públicos y el 90% de los costarricenses no. Por eso al final, terminan en el mismo lugar de Otto Guevara, nada de impuestos, nada de nada, como si la Luna fuera de queso y la fiesta interminable.

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