Figueres, el precandidato

El Sereno

Álvaro Campos Solís
campos.solis.alvaro@gmail.com

Alvaro Campos

¿Cuáles pueden ser las razones que motivan a los líderes políticos a buscar por todos los medios a su alcance la condición de presidente de la República o una curul en la Asamblea Legislativa? ¿capricho, vanidad, ambición, abrir espacio para grandes negocios en beneficio propio o un deseo inmenso de echarse el país al hombro?

Son preguntas sin respuestas objetivas. La incógnita resulta imposible de despejar. Nadie se va a incriminar, mucho menos si no son esas sus intenciones. Por lo tanto, La escogencia de presidente de la republica siempre resulta como lanzar una moneda al aire. Caerá cara o cruz. En determinado caso puede resultar casi un dechado de virtudes. En el peor de los casos una nueva pifia del electorado.

En ese sentido, llama la atención el intenso movimiento en las filas del PLN, donde cinco figuras aspiran a convertirse en el candidato presidencial: Rolando Araya, Carlos Ricardo Benavides, Claudio Alpízar, Roberto Thompson y José María Figueres.

Esa cantidad de candidatos no significa que haya propuestas para todos los gustos, pues el partido verdiblanco en la práctica y desde hace unos 30 años renunció a su condición de social demócrata para inclinarse hacia la derecha hasta confundirse con la ideología social cristiana.

El intenso movimiento en Liberación Nacional contrasta con el ambiente que priva en el PAC, PUSC, Restauración Nacional y Nueva República, partidos que ofrecen un panorama desolador. La izquierda parece que ni pincha ni corta.

En el caso de Liberación Nacional las encuestas las encabeza José María Figueres Olsen. Su apellido puede jugar a favor o en contra de sus aspiraciones. Por lo demás, es un político controversial. Por la misma razón a la ciudadanía también le asiste el derecho de conocer algunos aspectos políticos de este reconocido dirigente.

¿No resulta exagerado que el apellido Figueres gravite en la historia de nuestro país a lo largo de casi 75 años?

Desde 1948 algún miembro de la familia Figueres aparece en un cargo de relevancia en el sector público, no importa el partido político que en ese momento ejerza el poder. Es como si ese apellido dispusiera de un poderoso imán para ocupar puestos importantes dentro y fuera del país. El mismo Figueres Olsen ocupó la Primera Magistratura de 1994 a 1998. Ahora quiere repetir, igual que su papá.

Figueres Olsen es un político y empresario. Un empresario grande que juega en primera división en el mundo de los negocios. A lo mejor es más empresario que político. Nadie se ha explicado si se trata de un empresario exitoso o de un político que aspira a convertirse en caudillo, con todo lo que ello implica. Un caudillo, igual que su padre.

Las distintas acepciones de los diccionarios definen la palabra caudillo como: “título con que se adaptó en español la voz alemana fuhrer y la italiana duce”. “Francisco Franco, dictador que gobernó a España a lo largo de36 años, recibió comúnmente los títulos militares de Caudillo Generalísimo”.

Otras definiciones de caudillo hablan de “jefe absoluto de un grupo armado” y “dictador político, generalmente militar”.

Figueres es graduado de la Academia Militar West Point de los Estados Unidos. Es el instituto de formación militar más antiguo de esa nación. En esa academia se han formado los principales cuadros militares que hoy comandan las tropas que luchan o permanecen estacionadas en diversos lugares del mundo.

El problema no es solo de definición. Una de las peores desgracias de América Latina, después de los desastres naturales, ha sido la existencia de caudillos que por lo general aspiran a convertir al país que gobiernan en su coto privado. En su finquita. Nombrarlos en el más alto cargo de una nación resulta fácil. Lo que resulta casi imposible es apartarlos del poder.

De toda suerte, ese es un rasgo de casi todo político que una vez acomodado en un cargo de elección popular se considera insustituible. Algunos creen que la experiencia acumulada a lo largo de cuatro años los convierte en “gurús” o profetas de la política, no importa si su administración es considerada como un desastre.

La semblanza que hace la página Wikipedia del ex presidente y precandidato del PLN dice:

Hijo del caudillo liberacionista José Figueres Ferrer quien lideró la fundación de la Segunda República Costarricense y la primera dama de origen estadounidense Karen Olsen Beck, pertenece al clan político Figueres de gran relevancia en la política de Costa Rica.

Su administración fue polémica por la implementación de diversas políticas propias del Consenso de Washington que incluyeron la liberalización bancaria, la reducción del aparato estatal con el cierre de múltiples instituciones estatales como el cierre técnico (del) Instituto Costarricense de Ferrocarriles y el Banco Anglo Costarricense, muy debilitado por su deterioro financiero heredado de la administración anterior, la reforma a la Ley de Pensiones y la aplicación de nuevos Planes de Ajuste Estructural. Figueres fue miembro del Foro Económico Mundial, al que renunció al ser cuestionado éticamente por su participación en el caso ICE-Alcatel.

Tiene la doble nacionalidad costarricense y española por carta de naturaleza”.

El país pasa por momentos difíciles y la situación podría empeorar, pues además de la pandemia y la crisis económica mundial también surge la amenaza de un aumento desproporcionado de los precios del petróleo y las eternas guerras comerciales entre las grandes potencias, cuya factura al final pagan las naciones más vulnerables.

En tales circunstancias, los pueblos demandan gobernantes con carácter, también con inteligencia. ¿Que podría ocurrir si al señor Figueres Olsen las estrellas se alinean en su beneficio, en el caso de que sea el candidato de Liberación Nacional, triunfe en las elecciones y decida hacerle frente a la crisis económica y buscarles alguna solución a los problemas sociales?

Por lo general los cambios suelen ser dolorosos. Algún sector de la población tendrá que aportar la mayor cuota de sacrificio. Seremos los pobres, otra vez, la “cabeza de turco’ ¿Habrá alguna propuesta seria post covid (si es que desaparece la pandemia) que signifique progreso y bienestar social o surgirá la violencia social?

La pregunta queda planteada ante ese archipiélago de intereses que han brotado en los últimos anos, donde grupos públicos y privados buscan la manera de obtener la mayor tajada posible de los recursos del Estado. La Contraloría General de la Republica parece no dar abasto conjurando amenazas de robos y estafas al erario. Algunas veces el ente contralor llega tarde o las denuncias se enredan en el Poder Judicial. En tales casos, la impunidad se impone.

Este tipo de razonamientos podría ser el ejercicio de todo ciudadano que desde ahora está dispuesto a acudir a las urnas para escoger presidente de la república y diputados a la Asamblea Legislativa. De lo contrario, votar por un individuo tan solo porque me resulta simpático o porque me identifico con el partido político que lo postula, me parece un gesto dócil y muy primitivo.

Conviene señalar, finalmente, que los candidatos a diputados son una imposición de las asambleas y de los mismos aspirantes presidenciales. Dicho de otra manera, las diputaciones se cocinan por aparte. En consecuencia, el ciudadano queda a la espera de que al Congreso llegue gente seria, con algún grado de cultura política y dispuesta a contribuir en la solución de los grandes problemas nacionales. Ojalá que las y los charlatanes sean apenas un mal recuerdo.


Revise también

Roberto Dobles

Lamentos y enojo por los aumentos en precios de los combustibles (II)

Lamentos y enojo por los contantes aumentos en los precios de los combustibles sin pensamiento …

Comentar en Cambio Político

Cambio Político
Este sitio usa cookies. Leer las políticas de privacidad.