Estrategias para no volverse loco en tiempos del coronavirus

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Por Tobias Hanraths (dpa)

No es fácil evitar que surjan conflictos durante el confinamiento. Por eso es importante abordar los problemas antes de que se agraven. Foto: Bodo Marks/dpa-mag

“El infierno son los otros”, la cita de Jean-Paul Sartre adquiere un nuevo significado en tiempos del coronavirus. De pronto, la mayoría de personas pasan mucho más tiempo de lo normal con sus seres queridos. Eso pone a prueba incluso la relación más fuerte, advierte la psicóloga Julia Scharnhorst.

Pero hay estrategias para superar las semanas de distanciamiento social, incluso para quienes no tienen a nadie más alrededor. A continuación, una conversación sobre las consecuencias a largo plazo del aislamiento, la importancia de implicarse en proyectos útiles y de establecer tiempos determinados en los que “permitirse” preocuparse.

Sra. Scharnhorst, mucha gente lleva semanas aislada en sus hogares. ¿Hay alguna forma de evitar que se les caiga la casa encima?

Juia Scharnhorst: No se puede evitar del todo, pero sí aliviar la situación. No se trata sólo de hacer más llevadero el tiempo en sí mismo, sino también de prevenir posibles daños posteriores. Hay estudios que indican que las consecuencias de las experiencias de aislamiento a menudo todavía se hacen sentir dos o tres años más tarde. En casos extremos, algunas personas desarrollan un trastorno de estrés postraumático con toda una gama de síntomas: irritabilidad o tristeza, agotamiento o trastorno del sueño.

¿Qué malestares genera el aislamiento?

Scharnhorst: Produce toda una serie de síntomas. En primer lugar, está el miedo a enfermarse o contagiarse, especialmente cuando alguien está realmente en cuarentena. Hay quienes temen por su futuro en términos financieros o a sufrir una escasez de suministros. Luego está la sensación de estar aislado, tal vez incluso estigmatizado en el caso de una cuarentena real. Además, al pasar mucho más tiempo de lo normal con las personas que viven bajo el mismo techo podrían surgir rencillas. A ello hay que añadir el sentimiento de aburrimiento que puede aparecer, especialmente en los niños.

Si las condiciones lo permiten, el aislamiento en casa puede ser una buena oportunidad para leer un libro en paz. Foto: Florian Schuh/dpa-tmn

La situación afecta a todo el mundo. ¿Eso la hace más llevadera?

Scharnhorst: En parte sí. Al menos mitiga el posible sentimiento de estigmatización. Sin embargo, hay una enorme diferencia entre aislarse voluntariamente y cumplir una cuarentena ordenada por el departamento de salud pública. Lo que ayuda en ambos casos es darse cuenta de que se está haciendo un acto desinteresado: yo sufro para que los demás no sufran más. Eso suele hacerlo más llevadero.

¿Qué puede hacerlo más soportable?

Scharnhorst: Una cosa está clara: cuanto más breve, mejor. En cualquier caso, lo más importante es poder estimar la duración del aislamiento. Saber que la cuarentena durará 14 días, ayuda. A este respecto, me parece muy problemático que algunas medidas se estén aplicando por un período indefinido. En esta situación, las personas necesitan información en términos generales. Por ejemplo, cualquiera que esté en cuarentena quiere saber si está infectado o no. Considero que esa cuestión debería aclararse lo antes posible.

¿Cómo mantener la salud mental?

Scharnhorst: Sobre todo ocupar activamente el tiempo y no dejar simplemente que transcurra. Hace falta una rutina, una organización. En el caso de teletrabajar, por ejemplo, hay que establecer un horario de trabajo fijo. Para los niños es recomendable aplicar un horario que establezca cuándo estudiar y hacer deberes y cuándo jugar. Y para quienes están solos es especialmente relevante no “dejarse” por completo. No hay nada malo en quedarse todo un día en pijama sin pasar por la ducha, incluso dos días, pero no más.

La estructura y las actividades planificadas en conjunto ayudan a mantener a los niños de buen humor cuando deben permanecer en casa. Foto: Christin Klose/dpa-mag

¿Conlleva mayores riesgos para quienes viven solos?

Scharnhorst: Depende de la persona y de la situación. Vivir solo no significa estar solo. Pero, por supuesto, es fundamental mantener el contacto con otros. Si tu abuela no puede recibir visitas, llámala con más frecuencia. Es importante que nos preguntemos quién podría estar solo. Porque a menudo la sensación de estar olvidado es mucho más estresante que el aislamiento real.

¿En qué es mejor emplear el tiempo?

Scharnhorst: Creo que tiene sentido tomar este tiempo de aislamiento forzoso como una oportunidad. Tal vez haya proyectos que siempre aplazaste: hacer limpieza general, ordenar las fotos de las vacaciones o montar una estantería. Quizá, simplemente puedas leer más y mejores libros.

En general, es importante marcarse un objetivo diario, contar con una organización del tiempo y no preocuparse demasiado. Consumir noticias sin descanso o consultar constantemente los medios sociales puede causar rápidamente pánico. Uno debe evitarlos -al menos parcialmente- si se le va de las manos. E incluso establecer tiempos delimitados en los que “permitirse” preocuparse.

Tiempo en casa: ¿por qué no ordenar? Claves para hacerlo fácil

Por Simone Andrea Mayer (dpa)

La mejor manera de ordenar es concentrarse en una habitación en particular y clasificar los objetos en cajas. Foto: Bodo Marks/dpa-mag

“Cuando tenga tiempo ordenaré”, es una frase que escuchamos -y decimos- a menudo. Ahora que pasamos mucho tiempo en casa, quizá sea el momento de hacerlo pero, ¿cómo? A continuación, dos expertas organizadoras comparten sus consejos.

¿Por dónde empiezo?

“Por la sala de estar”, aconseja Sabine Haag, organizadora profesional. Y añade que normalmente se trata de un espacio que da la sensación de ser manejable. Allí suele haber aparatos electrónicos, libros y juegos. De paso, puede aprovecharse para hacer limpieza general de todo aquello que suele dejarse para “luego, más tarde”, como lavar las cortinas, afirma.

Haag aconseja comprobar si todavía quedan mandos a distancia por ahí de aparatos ya inexistentes en la casa. Con los cables sueltos: etiquetar y guardar sólo los que se utilizan. Propone revisar además a qué juegos de mesa se sigue jugando, qué puzzle tiene aún todas las piezas. Y deshacerse del resto.

Por su parte, la experta organizadora Rita Schilke apuesta por centrarse primero en el lugar de la casa en el que la acumulación excesiva resulte ya molesta. “Como un desordenado pasillo en el que se amontonan chaquetas y abrigos o una cocina tan llena de cosas que apenas hay espacio para cocinar”, dice, “son sin duda el tipo de lugar perfecto para comenzar a ordenar y limpiar”.

Precisamente, en los lugares más desordenados es donde se verán los resultados de clasificación y limpieza de inmediato, según la experta, lo que a su vez, motiva a seguir adelante.

¿Todo en un día o por etapas?

Lo suyo es elegir un período de tiempo que nos veamos capaces de cumplir y en el que los resultados puedan verse rápidamente, algo sensato, unas tres horas, aconseja Schilke.

De lo contrario existe el riesgo de ponernos una tarea demasiado exigente, desanimarnos y ni tan siquiera comenzarla. Si el período de tiempo es razonable y podemos luego disfrutar de un despejado pasillo o del espacio de trabajo libre en la cocina, la motivación para continuar aumenta.

“Lo ideal sería contar con una semana para cada habitación”, dice Haag. Y sugiere avanzar un poco cada día, por ejemplo, ordenar y limpiar un cajón o un armario y algo más sólo si nos apetece. Para abordar el cuarto de aseo, Haag propone limitar la tarea: un día organizar los cosméticos, otro los accesorios para el cabello.

También es importante hacerlo de forma lúdica. Según Haag, se puede rifar o echar a suerte la habitación o el objeto por ordenar ese día -escribir, por ejemplo, en distintos papelitos las opciones, meterlas en un recipiente, zarandearlos y eligir uno al azar-.

Por su parte, Schilke considera “clave” que después de concluir el trabajo asignado nos otorguemos una recompensa. Incluso con algo tan sencillo como disfrutar de unos rayos de sol en el balcón mientras bebemos una taza de café. O bailando en el recién ordenado salón al ritmo de nuestra canción favorita.

¿Son importantes los descansos?

“Sin duda”, responde Schilke. Y explica que ordenar y limpiar tienen mucho que ver con la toma de decisiones, de ahí que sea fundamental hacer un pequeño descanso y disfrutar de lo que ya se ha conseguido, como celebrar que ya se ha ordenado el primer cajón de la cómoda. “Nos cansaremos menos y estaremos más motivados para continuar”, asegura.

¿Deben participar los niños?

“Depende de la edad”, considera Haag. También hay que tener en cuenta si están acostumbrados a recoger sus juguetes o si asumen ya sencillas tareas de la casa. En cuanto a los adultos, la experta organizadora recomienda que solo aquellos que estén motivados participen en la labor.

Procedimiento básico

“El primer paso es siempre limpiar el suelo”, explica Schilke. Eso nos permitirá movernos libremente y facilitará la tarea. Cuando se ordena, debe revisarse uno a uno cada objeto para decidir qué hacer con él, agrega.

¿Qué hay que desechar?

“Con las cosas que no estamos seguros qué hacer con ellas se puede hacer un montón de ‘no lo sé’ y retomarlo al final”, aconseja Schilke. Añade que no debe venderse inmediatamente lo que acaba de ser desechado. Quizá ahora que todo el mundo está en casa vuelvan a utilizarse viejos juegos “olvidados”.

¿Cómo evitar la acumulación de lo desechado?

Haag recomienda clasificar por categorías las cosas y meterlas en cajas, etiquetarlas y guardarlas temporalmente en el sótano: todos los juegos de mesa en una caja, las cosas del jardín en otra. Así, en el caso de querer utilizarlas de nuevo pueden ser recuperadas fácilmente. Y si no se usan ahora, probablemente jamás serán echadas de menos así que podremos prescindir de ellas definitivamente.

Dadas las actuales circunstancias, incluso aquello que estemos decididos a tirar definitivamente también debe ser guardado de momento para evitar sobrecargar los puntos de reciclaje o poner en peligro al personal del servicio de recolección de basura y residuos, señala la Asociación de Empresas Municipales de Alemania (VKU, por sus siglas en alemán). Las expertas coinciden: “el orden, una vez conseguido, hay que mantenerlo”.

dpa


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