Espinoza contra Espinoza

Fernando Berrocal

Fernando Berrocal Soto

Comienzo por reconocer públicamente en Edgar Espinoza a una persona sumamente talentosa, con dominio del idioma y de un espíritu crítico, inquieto e insatisfecho, con mucha razón, de la realidad nacional. Sobre esto que no quepa la menor duda, porque conozco su trayectoria de muchos años y sus importantes servicios al país desde la trinchera del periodismo.

Una sociedad democrática y libre, como la costarricense, necesita de esos ciudadanos y de esos profesionales. Es en la crítica y en la controversia, como vamos a crecer y a desarrollarnos. El otro camino solo lleva a la dictadura y a sociedades autoritarias como en Cuba y Venezuela o con controles sobre la prensa como en Ecuador y Argentina.

Lo que no entiendo y no tengo porque conocer las razones, es en qué momento de su vida Edgar Espinoza se disgustó a muerte con el mundo y comenzó una pelea en que sólo ve lo negativo y nunca lo positivo, en que no le reconoce nada a nadie y en que ha puesto su pluma, reflejo de su mundo interior, al servicio de una causa sin opciones y sin alternativas, excepto el quejarse y criticar todo y a todos y todas los que actuamos y luchamos, bien o regular y hasta mal, en la política nacional y en la vida del país.

Al menos debería reconocernos que estamos ahí, en el mundo de la realidad y de los hechos, tratando de mejorar las cosas si se nos concede algo de buenas intenciones o de empeorarlas por nuestra incapacidad, si este fuera el caso, pero activos, combatientes, tratando de forjar un destino mejor para Costa Rica. Hay quienes solo piensan y escriben. Otros pensamos, escribimos y, además, luchamos en la medida de nuestras posibilidades, en el plano de la realidad social y económica, tratando de influir en ella y modificarla. Esos somos los que estamos con buenas intenciones trabajando en política.

Eso, al menos, debería reconocérsenos. Pero no, en las columna de Edgar Espinoza todo es negativo, todo es una crítica ácida y cada columna suya es como un lápida contra los ciudadanos que aspiran a hacer algo en la vida pública y ahora, en los últimos tiempos, incluso un insulto contra la honra o las intenciones ajenas y de los otros. Meterse en política es malo y significa la maldad y las malas intenciones y lo peor de la naturaleza humana. Esa es la conclusión a la que uno llega después de leer su columna Araya contra Araya, referida a nuestro candidato a la Presidencia de la República.

Esa tesis, la del negativismo y la censura total y ácida frente a la vida y frente a las intenciones de los otros, no es correcta y no es democrática. Es filosóficamente autoritaria, aunque se practique en nombre de la libertad y de la democracia. Es más, puede llegar a ser egocéntrica y narcisista. Sobre todo y esto es lo más grave, es el preámbulo de la tragedia de otros pueblos.

Así y con críticas de ese calibre, en El Nacional y en El Universal, los grandes periódicos de ese hermano país, comenzó la tragedia de Venezuela, cuando ciertos sectores de la prensa convencieron al pueblo de que no había opciones y de que la IV República era la suma de la incapacidad y de la corrupción pública. Lo que hizo Chávez, entonces, nada más, fue bajar los tanques sobre Caracas y ahí, en esa madrugada, quedó definida la historia de ese país. Lo que siguió es bien conocido. El demagogo populista que había detrás del teniente coronel, cubanizó a la Patria de Simón Bolívar.

Aquí, en Costa Rica, felizmente no tenemos tanques que hacer entrar en San José. Ni los queremos. Aquí resolvemos nuestras diferencias cada cuatro años, en las urnas electorales, votando libremente por nuestros gobernantes, unos bastante mejores que otros y algunos francamente decepcionantes. De eso tampoco tengo dudas y así yo también lo he expresado y escrito.

Le propongo a Edgar Espinoza que nos dé la oportunidad, al grupo de profesionales y personas con experiencia pública que hemos estado trabajando en el Programa de Gobierno de Johnny Araya Monge y del PLN, de exponerle nuestras propuestas y lo que queremos hacer en el próximo gobierno, si es que los costarricenses nos dan sus votos en las elecciones.

De mi parte, le ofrezco que nos tomemos un café, una de estas tardes de lluvia, como hacíamos hace algunos años, para exponerle las propuestas en materia de Reforma del Estado y de Seguridad Ciudadana, que son las dos Comisiones de Trabajo que me ha correspondido coordinar. Verá que tenemos buenas ideas y que no todo está perdido en la política nacional.

Si además el periódico CRhoy organiza debates públicos con nuestros contendores, por ejes temáticos, eso sería una gran forma de contribuir con el país y elevar el nivel de la política. Discutamos soluciones. No nos ahoguemos en el negativismo estéril. Costa Rica pide más de sus ciudadanos.

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Abogado y Periodista


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2 respuestas a Espinoza contra Espinoza

  1. carlos Balmaceda Ortega 28-08-2013 en 5:50 pm

    No defiendo a don Edgar, el no lo necesita, pero don Fernando, ese pesimismo, y desidia que usted le achaca a don Edgar, es el sentir de la mayoría del pueblo, lo provocaron algunos de los que dis se “sacrifican por la patria”, no estamos en la Costa Rica de los 50, la informacion fluye y la incoherencia de algunos políticos, con sus acciones y discurso, es el pan diario… mis respetuosos saludos…

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  2. Miguel Jiménez Cerros 28-08-2013 en 10:10 pm

    Gracias Don Fernando Berrocal, por darnos una respuesta llena de esperanza y optimismo, entiendo perfectamente que de ninguna manera se trata de desacreditar a tan prestigioso periodista, como lo es el Señor Espinoza, por el contrario, ojalá todos hasta los que no somos políticos, deberíamos contribuir en el futuro de nuestro bello país y podamos sentarnos a tomar un café, con la intención primordial de dar soluciones y NO agravar el problema que hasta el momento venimos arrastrando, el futuro de nuestros hijos está en nuestras manos, un abrazo para estos dos aristócratas del intelecto.

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