Espantando a los electores

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El Sereno

Álvaro Campos Solís
campos.solis.alvaro@gmail.com

Alvaro Campos

Los funcionarios electos por votación popular, como el Presidente de la Republica y los diputados, así como aquellos que aspiren a esos cargos en las próximas elecciones se podrían convertir en una especie de espantapájaros, capaces de continuar ahuyentando al elector de las urnas y de esa manera contribuir con un aumento en el abstencionismo electoral. El ciudadano espera todos los días que los gobernantes ofrezcan decisiones acertadas y propuestas de cierto calado. Al mismo tiempo rechaza el circo político, los discursos vacíos y groseros así como los debates con lecciones de moral. El comal diciéndole a la olla: “cuidado me tiznas”.

La preocupación surge luego de ver los avances y retrocesos del Presidente Carlos Alvarado cuando algún proyecto le sale chueco, como ha resultado la creación de la Unidad Presidencial de Análisis de Datos, base que le habría permitido al mandatario acceder a información confidencial de los costarricenses.

La iniciativa presidencial no podía prosperar, pues la prensa, la clase política y empresarial la cuestionaron de inmediato y denunciaron que se trataba de la creación de una “policía política “o terrorismo de estado”. Incluso fue considerada como una amenaza a los derechos civiles. El gobierno alegó que se trataba de obtener información precisa para buscarle solución a los grandes problemas nacionales. Pero a la cuestionada iniciativa le agregó dos errores mas: no supo explica sus alcances en el momento oportuno y luego derogó el decreto. Capituló.

Ante la avalancha de críticas, el gobierno optó por derogar el decreto mediante el cual había ordenado la creación de esa Unidad Presidencial. Sin embargo, el daño estaba hecho en perjuicio, precisamente, de un Presidente que insiste en dilapidar su escaso caudal político.

Y por si fuera poco, el mandatario se muestra indiferente ante la creación de una ley, que él podría vetar, la cual fija en 55 por ciento el interés para los préstamos inferiores a 675 mil colones. Esos montos, con intereses de usura, están reservados para determinada clase social en la que no figuran los ricos. La clase media es el pato de la fiesta. Presidente y diputados olvidan que esa clase media es determinante en la elección de los nuevos gobernantes, cada cuatro años. Entre todos siguen espantando a los electores.

Claro, en las decisiones en contra de las clases populares el Gobierno no actúa solo. Los diputados aprobaron ese adefesio de ley para satisfacer las exigencias del sector financiero. Ahora al Ejecutivo le corresponde promulgar la ley y enviarla a La Gaceta para su publicación. Mientras tanto, el presidente Alvarado ni siquiera menciona la posibilidad de vetar esa ley a pesar de resultar tan lesiva a los intereses de las grandes mayorías.

Insisto en que el Poder Ejecutivo no actúa solo en esa especie de campaña para ahuyentar al ciudadano de las urnas electorales. También cuenta con el respaldo de diversos partidos políticos con representación en la Asamblea Legislativa.

El lunes 17 del presente mes en una comisión del Congreso, diputados de diversos partidos políticos interrogaron casi hasta el linchamiento verbal al ex diputados y ex candidato presidencial, Otton Solis Fallas, por la estafa que en el 2010 cometió el Partido Acción ciudadana en contra del Tribunal Supremo de Elecciones. Una escaramuza sobre un asunto que ya es cosa juzgada.

Creo que en materia electoral, Solís Fallas tiene una importancia relativa, pues el ciudadano acude a las urnas en busca de soluciones a los grandes problemas nacionales. El pueblo sabe cuándo los debates en la Asamblea Legislativa tienen ese tinte politiquero y por lo tanto prefiere no prestarle atención. También rechaza las poses dramáticas y teatrales de algunas diputadas.

Otton Solís es el fundador del PAC, partido que permanece en el poder desde el 2014, cubierto con la bandera de la ética y la honestidad. Por los resultados, con un impacto muy dudoso.

Sin embargo, diputados de Liberación Nacional, el Pusc y Nueva República, entre otros, cuestionaron los principios éticos del fundador del partido gobernante, olvidando que en materia de moral y de ética a ellos no les conviene mencionar “mecate en casa del ahorcado”. Tanto los partidos tradicionales como los relativamente nuevos han construido sus estructuras políticas con techos de vidrio. Una sola pedrada al techo de cualquiera de esos partidos políticos saturaría el ambiente de cucarachas y malos olores.

En toda sociedad los partidos políticos son necesarios. Y la única forma de mantenerlos y fortalecerlos es mediante la solución de los grandes problemas nacionales y la defensa de los intereses de las clases menos pudientes. De lo contrario, a las urnas solamente acudirán los candidatos, sus familiares y sus amigos.

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