Escaleras de ascenso social y toboganes de descenso social

Clinton Cruickshank S.

Desde inicios de los años 40 empezamos a construir en Costa Rica una serie de “Escaleras de Ascenso Social” (EAS) con la promulgación de las Leyes de las Garantías Sociales del Dr. Calderón Guardia. Y luego a partir de la Fundación de la Segunda República de Don Pepe, se inició la construcción de un enjambre o red de instituciones de protección y seguridad social que rápidamente transformó a Costa Rica. Y esta pasó de ser el país más pobre de Centro América, a convertirse en uno de los más prósperos e igualitarios de la América Latina. Sin embargo, ya en los años noventa, el péndulo de bienestar social comenzó a moverse hacia el extremo de la desigualdad, la marginación y la exclusión social debido al establecimiento de una serie de “Toboganes de Descenso Social” (TDS) que han venido a precipitar a muchas familias hacia el abismo de la pobreza y la miseria.

Sobre la Desigualdad y la Inclusión Social

La desigualdad, contrario a la inclusión social es como una “mala hierba” que, en un jardín aparece y crece en forma instantánea y natural. Y aunque se limpia y se elimina, con un ligero descuido, vuelve a aparecer. Así mismo se comporta la desigualdad en una sociedad. Pero, por el contrario, es preciso cultivar y forjar la inclusión social, porque ella no aparece ni espontánea ni naturalmente. Más bien, hay que trabajar duro para procurarla. Por lo tanto, solamente construyendo permanentemente “Escaleras de Ascenso Social” que son ni más ni menos que oportunidades al alcance de todos, podremos volver a construir una sociedad inclusiva y mantener a raya la desigualdad.

Los líderes y los partidos políticos frente a la desigualdad

Hemos señalado una y otra vez que Costa Rica se encuentra entre los 10 países más desiguales del mundo, hecho que debe ser de gran preocupación para los partidos políticos y sus líderes. Porque la desigualdad es el peor flagelo de nuestro tiempo. Lo anterior por cuanto, es la principal incubadora de la marginación y exclusión social, las cuales, a su vez, son las principales promotoras de la pobreza y la miseria. Por lo tanto, si hay un tema que debería estar en el epicentro de las discusiones políticas en nuestro país, para que sea atendido con alta prioridad y urgencia de parte de los líderes políticos y los centros de estudios de los partidos políticos es el tema de la plaga de la desigualdad. Porque urge no sólo conocer las causas que la generan para eliminarlas o mitigarlas, sino, y muy especialmente, encontrar los instrumentos necesarios para enfrentarla exitosamente para eliminarla o disminuirla significativamente.

No obstante, lo anterior, llama poderosamente la atención que, a pesar de la copiosa y enorme proliferación de candidatos a la Presidencia de la República, en la no menos fecunda proliferación de partidos políticos, estamos aún a la espera de escuchar planteamientos claros y soluciones precisas para enfrentar este que es, sin duda alguna, el mayor mal social de nuestro tiempo: la desigualdad.

Pareciera que entre más proliferan los partidos políticos y los candidatos a la Presidencia de la República, existe menos capacidad y hay menos soluciones para enfrentar los grandes retos y desafíos de nuestro país. Y si eso es así, entonces, estamos ante una enorme y desafortunada paradoja.

La explosión de candidatos y de partidos políticos y la dilución de las capacidades para la gobernanza.

Como se dijo antes, asistimos hoy a una enorme proliferación de partidos políticos y, por lo tanto, también de candidatos a ocupar distintos cargos políticos con especial relevancia en la Presidencia de la República. Lo anterior podría interpretarse como producto de un proceso de una mayor profundización de nuestra democracia, pero no es necesariamente así. Dicha proliferación va acompañada por una gran dilución del liderazgo y de las capacidades para enfrentar las responsabilidades y retos y desafíos de la gobernanza. Y lo anterior por cuanto, la abundancia de partidos y candidatos invita a una mayor multiplicación de los mismos. Esto se explica por el fenómeno que vengo llamando, el “Igualamiento hacia abajo”, o sea, porque muchos suelen pensar y dejarse impulsar de acuerdo con la siguiente idea: “Si ese puede, yo también puedo”. Y así, por ese proceso mental del “Igualamiento hacia abajo”, muchos son impulsados a poner su nombre, aunque no reúnen ni las condiciones mínimas para ello.

Las Escaleras de Ascenso Social y los Toboganes de Descenso Social

Todo lo explicado arriba es para señalar que hoy, Costa Rica necesita líderes entendidos y con una enorme capacidad para, por un lado, construir nuevas y modernas Escaleras de Ascenso Social, y a la vez, para derribar los Toboganes de Descenso Social. Porque solo mediante una combinación de estas, será posible eliminar la creciente desigualdad en nuestro país, y construir una Costa Rica que funcione para todos.

Concluyo señalando una vez más que ya es hora de que los partidos políticos asuman su responsabilidad de formar y capacitar sus cuadros y dirigentes para que estos puedan asumir el reto y responder a su compromiso de gobernar bien al pueblo de Costa Rica. Y para eso, es imprescindible que estos tengan como prioridad número uno, la creación y funcionamiento permanente de un centro de capacitación que sea el pivote central de la organización. Porque con la complejidad actual de nuestro país y del arte de gobernar, un partido político sin dicho órgano de formación y capacitación está simple y llanamente engañando al pueblo costarricense.

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Ingeniero


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