Epidemia de candidatos

Fernando Berrocal

Fernando Berrocal Soto

Comienzo por una confesión personal: entre más pasan los años y más vivo, leo, estudio y confronto la teoría con la práctica, como una obligación de vida, más me hago socialdemócrata en cuanto al modelo de desarrollo económico y social y, más liberal, sobre el mejor modelo político para nuestra sociedad.

Cada día que pasa, más siento la necesidad de defender una visión moderna y actualizada del camino costarricense, fundamentado en el pensamiento de nuestros liberales y construido, con altos y bajos, éxitos y fracasos, a partir de la reforma social de Calderón Guardia y los Decretos de ley de don Pepe Figueres que dieron origen a esta tan maltrecha y quebrada II República que hoy, al iniciarse la campaña política del 2022, objetivamente está en plena crisis.

El próximo Gobierno recibirá una ciudadanía sin confianza en la política y su destino nacional y un cuadro de estadísticas reales y ciertas, en lo que realmente es fundamental y que tiene que ver con tener tres comidas diarias para todas las familias, escandalosas cifras de desempleo, desgarradores índices de pobreza, una brutal inseguridad ciudadana, sicariato y cierre semanal de cientos de pequeñas y medianas empresas privadas y emprendimientos en la base de nuestra sociedad. Una situación casi suicida.

A la par, unas burbujas de confort y buen nivel de vida en determinados sectores de altos funcionarios estatales, así como de pocos sectores empresariales exitosos y trabajadores privados con salarios estables y un considerable número de profesionales liberales que se la ven a palitos. Este también es un dato objetivo de la realidad, que pone aún más en evidencia los puntos de equilibrio y apoyo que hemos perdido, como sociedad, desde la perspectiva del “bienestar del mayor número” y de un país de oportunidades para todos sus habitantes y no solo para algunos sectores minoritarios.

La manifestación más gráfica de esta crisis que, en el fondo, es esencialmente política, es la epidemia de partidos políticos y 27 candidatos para todos los gustos y sabores imaginables. Las papeletas de febrero del 2022 serán como sábanas llenas de banderas, nombres y aspirantes de todas las ideologías y orientaciones políticas, en una categoría que supera la obsoleta clasificación de centro, izquierda, derecha, progresismo, humanismo, conservadurismo, nacionalismo, socialismo y populismo. Hay de todo… como en una enorme exhibición pública repleta de egocentrismos y narcisismos o quizás de buenas intenciones o de las dos cosas juntas. La respuesta es un auténtico misterio.

Claro que esto no debería ser así. Todo este monumental embrollo magnifica una enorme crisis política. Pero, sinceramente, al contrario de lo que muchos opinan, he llegado a concluir que ni modo y que está bien que así sea, porque de este enorme desmadre saldrán el liderazgo y los cambios que necesitamos. Desde siempre… de la confusión, el caos y el vacío, han salido la luz y el futuro.

¡Que así sea por el bien de Costa Rica!


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