Entre el 2020 que no se termina de ir y el 2021: mucho que decir… ¿Poco que esperar? (II y final)

Ocean Castillo Loría

Análisis

V

Ante la realidad descrita (el diagnóstico), en los acápites anteriores, podemos decir lo siguiente: las elecciones del 2018, cimbraron las bases de la teoría política costarricense (Aunque suene exagerado): el cambio del telón de fondo de esa campaña, permitió a los populistas llegar (O más bien, continuar) en el poder.

Con esto claro (La política es ciencia de realidades), lo que se abría, era el poner a prueba el sistema político costarricense, por lo pronto: la dinámica del equilibrio de poderes (En teoría funcional), no había impedido la continuidad del populismo (“Es por vos, es por Costa Rica”)

Lo que en principio se denominó: “la revolución de las crayolas”, terminó siendo, como el título de aquel libro del politólogo alemán – estadounidense, Yascha Monuk: “El pueblo contra la democracia” (Editorial Paidós)

Este gobierno del PAC (2014 – 2022), ha resultado burlesco y chapucero: digámoslo de manera resumida: de aquel: “si me equivoco corríjanme; si me pierdo búsquenme” a “yo sé quiénes son ustedes, yo sé quiénes quieren dañar a este gobierno” (Parafraseamos al ex presidente Luis Guillermo Solís); y ese “Es por vos, es por Costa Rica”, que parece una justificación bufonesca, para ideas como la UPAD, el “estrangulamiento, vía impositiva” o “Si se portan bien, les damos permiso de salir y de abrir negocios”. Punto aparte, del “cantinflismo” del Presidente, del que ya hemos hablado.

Costa Rica es, como lo dijera un reportaje: “el país ‘verde’ con la democracia más antigua de América Latina” (https://www.elnuevodiario.com.ni/internacionales/316374-costa-rica-pais-verde-democracia-mas-antigua-ameri/); pero eso no significa, que no sufra ataques desde adentro: primero de los partidos, que siendo reformistas (Socialdemócrata y Socialcristiano), abrazaron el economicismo y luego, del populismo PAC. Ese populismo, que hasta desfachatadamente, se brinca las líneas divisorias entre poderes (https://anep.cr/acto-de-repudio-por-la-violacion-al-principio-constitucional-de-la-division-de-poderes/)

En esta lógica, solo tomemos como ejemplo la realidad del Poder Judicial:

  1. En el periodo del 2004 al 2018: la confianza ha caído de: 62 a 53, en una escala de 0 a 100.
  2. A menor educación y nivel socio económico, mayor desconfianza.
  3. El 60,5 % de la población, considera que el servicio que brida ese poder es regular, malo o muy malo.
  4. El 27 % de la población, desconoce cómo funciona el sistema (Esto resulta desconcertante, bajo el contexto promedio del derecho: “nadie puede alegar ignorancia de la ley”)
  5. Falta eficiencia en el uso de los recursos.

Por menos, han caído gobiernos y sistemas democráticos en otros países…

Estos gobiernos del PAC, nos deben dejar una gran lección para este 2021 y las elecciones de 2022: llevar a populistas al gobierno, daña las instituciones democráticas. Por ello, en la campaña de este año y en las elecciones del año entrante, debemos derrotarlos. Los populistas ganaron en el 2014 y en el 2018: en la campaña electoral de este 2021, no podemos darles ningún espacio.

Bajo esta lógica y fortaleciendo nuestra tesis principal de un Movimiento de Esperanza Nacional, éste debe:

  • Sacar del estancamiento económico, a los estratos medios.
  • Comprender el papel del auge del Internet en el marco del ejercicio democrático (Se debe combatir la sobre simplificación de la realidad, que es, alimento del populismo y la amplificación de los defectos del aparato institucional del Estado. Asimismo, debe lucharse contra la “brecha digital”)
  • Promover el cambio cultural (Política para el servicio, economía para la solidaridad y cultura para la verdadera libertad) en la dinámica del cambio demográfico en Costa Rica.
  • Solo de este modo, se pueden cambiar las grandes cifras, en las que se refleja, que los gobiernos, solo ejercen el poder para el beneficio “de unos cuantos grupos poderosos”.

Este Movimiento de Esperanza Nacional debe acercar el gobierno al pueblo. En él, la clase gobernante, debe dejar de ver a la ciudadanía, por “debajo del hombro” (Muy propio de los gobiernos PAC)

Esto es clave, porque ya lo sabemos: partidos como el oficialista o el mismo Frente Amplio o las posiciones más a la derecha, en el sistema de partidos políticos o en el espectro ideológico, no defienden nítidamente la democracia (Es decir: “proponen una revolución imposible”); aún más, lo que hacen es empobrecer a la población.

Vale la pena, aquí citar algunos ejemplos:

a) Recién salido (Sacado) Pinochet, la pobreza en Chile, era de un 50 %; luego de una serie de gobiernos de centro – izquierda y centro – derecha, ella, está cerca de un 13 %.

b) Solo basta reseñar la realidad política, económica y social de Venezuela, donde con el retorno Chávez – Madurista al Legislativo, se promete un “exorcismo del periodo de Guaidó”.

c) En Costa Rica, como ya lo hemos dicho, los beneficios del Reformismo, todavía son evidentes, pese a los terribles zarpazos del economicismo sobre el aparato Estatal Costarricense. Por cierto, es interesante que, algunos comentaristas políticos, hablan de las distorsiones del Estado, a partir de la década de los 90, pero solo como ejemplo, el periodo del 90 al 94, fue el último, en el que verdaderamente bajó la pobreza total (172 800 hogares); las familias pobres, bajaron de un 27 al 20 % (https://www.nacion.com/opinion/foros/infraestructura-desempleo-pobreza-y-desigualdad/LEKMBRA5UVFWFJOTRQRBYA2R3A/story/)

Así, no se trata de no tocar el capitalismo o de sustituirlo por delirios “socialistas del siglo XXI”: se trata de reformarlo, bajo un contexto de: “Globalización de la solidaridad” (Doctrina Social de la Iglesia); por cierto, que plantear esto de la “Globalización de la solidaridad”, nos implica que podemos ver una alternativa al capitalismo burgués y a esa “otra globalización”, que, según muchos, ha redefinido los fundamentos ideológicos y los modos de producción, así como la cultura, haciéndola relativista (Papa Emérito Benedicto XVI)

Para ello:

  • No se puede negar el peso de las cadenas de suministro, nacionales e internacionales.
  • Debe combatirse el consumo irracional y la superficialidad (Debe volverse al concepto de “sociedad frugal”, que sostuviera el ex Presidente, José Figueres Ferrer)
  • Debe darse una respuesta política a la crisis ecológica (El modelo de liberalización económica, es ecocida)
  • El gobierno del Movimiento de Esperanza Nacional, debe tener conciencia de ser competente y moderado en sus posiciones ideológicas (La polarización debe acabarse)
  • La reactivación económica es fundamental. Esto (Como objetivo máximo), nos debe llevar a superávits económicos, cuando nuestra economía tenga mejores momentos (Tómese en cuenta que, conforme a los conocedores, será en el 2023, cuando América Latina, recupere el PIB del 2020). Esta es la respuesta sabia y sensible que necesitamos.
  • El electorado debe “sacar del juego”, por la vía del sufragio universal, a los extremos de derecha y de izquierda, del sistema de partidos políticos. Esto ayudará a abandonar (Digámoslo con elegancia académica): “al multipartidismo polarizado”.

Este último punto que hemos expuesto (El electorado debe “sacar del juego”, por la vía del sufragio universal, a los extremos de derecha y de izquierda, del sistema de partidos políticos) es esencial: desde la izquierda hasta la derecha, hay agrupaciones, que se denominan: “progresistas”, para “capturar” a los nuevos nichos de votantes. En el caso de la derecha, el error de los “liberal progresistas”, es que, por lo general, los liberales en lo económico, son conservadores en lo moral.

Otro de los errores (Este proviene de los sectores socialcristianos en el país), es el de construir una coalición, para obtener el poder. Esta tesis, viene de donde viene, porque el socialcristianismo en Costa Rica, después de su derrota en la revolución o guerra civil de 1948, siguió esa senda, construyendo coaliciones con los estratos liberales del país.

El asunto contiene dos ramales de análisis:

  1. La experiencia histórica: Recuérdese que en el gobierno de la coalición Unidad, el de Rodrigo Carazo (1978 – 1982); las políticas variaban dependiendo de la ideología del rector de esas políticas: si era liberal, eran de un modo; si era socialcristiano, era de otro modo; si era socialdemócrata, pues cambiaba en relación a las otras dos (La socióloga Mylena Vega, demuestra esto, en sus estudios de análisis político del Estado Costarricense)
  2. La visión coyuntural: ¿El PAC es tan grande y poderoso, que un solo partido no puede derrotarlo?: error craso. Por cierto, que esta “distorsión cognitiva”, favorece al oficialismo, que toma esa línea discursiva, para “convencer electorado”.

Como puede verse, un Movimiento de Esperanza Nacional, con una ruta clara, es capaz de sostener una sana crítica, una visión solidaria, una ética que implica orden (Y verdadero progreso), así como una clara opción frente a la “cultura de la muerte”.

En suma: debemos volver a un gobierno, que no pone la economía por encima de la política como: “arte de gobernar”. Debemos volver a un gobierno que defiende valores fundamentales: los valores de la democracia social. Y aquí, cabe otro apunte de corrección a algunos comentaristas políticos: la democracia formal, entiéndase, la exclusiva democracia política, no es garantía de justa producción y distribución de la riqueza, para eso, se necesita un paso más: la democracia social.

Esa democracia social, no amenaza el discurso libre (Y no el libertino de injurias, calumnias o difamaciones): esa democracia, no amenaza la libertad individual, sino, que la inserta en el bien común, promoviendo el bienestar del mayor número (Sin libertad, no hay lucha contra la pobreza, la desigualdad o la insostenibilidad)

De este modo, vamos a recuperar la tolerancia, como bastión de la democracia: tolerancia que han atacado los medios hegemónicos en este país, con tal de “defender a su gobierno”. Esto ha erosionado las instituciones: hemos vivido, una “cultura de la cancelación” (Volvemos a las tesis de Yascha Monuk), que ha alimentado el populismo. Es la época de la pos verdad.

Esa pos verdad en la que: “la versión oficial mil veces repetida y machacada en todo el país por cuanto medio de divulgación encontró el gobierno a su alcance, terminó por imponerse…” (“Cien años de soledad”)

Esa pos verdad, es la que han sufrido aquellos a los que se les critica (Se nos critica), de “vagos o ignorantes”, por no compartir “la línea gubernamental”; pero eso es un reduccionismo, que ha sintetizado nuestra realidad económico – social, a la lucha de los “privilegiados”, contra “los no privilegiados” (Volvemos a citar la Biblia: “el que tiene oídos, que oiga”)

Ya lo decía el juez español, Baltasar Garzón: “(se divide) a la población ente buenos y malos, entre patriotas y traidores, convirtiendo al adversario político en enemigo…”. ¿No es eso lo que hemos vivido en este gobierno?: recuérdese como Alvarado es “Juanito Mora” y la oposición éramos (O somos), filibusteros.

Valga decir que, no es de extrañar, que sectores “marxistoides”, dentro del gobierno, se hayan “gozado” del uso de la pandemia para la restricción de las libertades individuales: cierres improvisados (O planificados) y ataques a la empresa privada, y cuando vemos algunos Estados de Latinoamérica, nos damos cuenta, que algunos gobiernos de derecha, reprimieron a los movimientos sociales (Como ya lo hemos dicho, los extremos se unen)

Este es el escenario en el que, durante algún tiempo, las llamadas “PAC – focas”, denigraban a quienes con argumentos, criticábamos (Y criticamos) al gobierno. Conste que la campaña que viene, no está “vacunada”, contra estos sectores, que, desde un teclado, nos acercan hasta visiones opuestas al Estado Social de Derecho. El juego de máscaras, es de tal grado, que los defensores de ese Estado, son etiquetados como cuasi – terroristas (Tal fue el caso del Movimiento Rescate Nacional)

Valga decir que, si volvemos a alejar el lente de análisis, veremos que, a los movimientos sociales, en el 2021, no les fue bien, ya sea por aumento de la militarización o aumento de regulaciones Estatales.

Fue el confinamiento que restringió la movilización (Característica central de estos grupos), obviamente, se aumentó el aislamiento y, en algunos sectores, el individualismo (Pero nótese: como ese individualismo no podía convertirse en consumismo, entonces algunos monetaristas llegaron a plantear: “que mueran los que tengan que morir, pero la economía debe abrirse”. Con esto, olvidaban que: sin control de pandemia, no hay recuperación económica)

Repetimos: la campaña que viene, no está “vacunada”, contra estos sectores, que, desde un teclado, nos acercan hasta visiones opuestas al Estado Social de Derecho. El juego de máscaras, es de tal grado, que los defensores de ese Estado, son etiquetados como cuasi – terroristas (Tal fue el caso del Movimiento Rescate Nacional)

Así, estamos como en “Cien años de soledad”, de García Márquez: “(son) malhechores, asesinos, incendiarios y revoltosos…” y cuando se pregunta sobre la realidad de las demandas del Movimiento, la respuesta es: “…En Macondo no ha pasado nada, ni está pasando ni pasa nunca. Este es un pueblo feliz”.

A este discurso, muchos responden: “en el momento presente, muchísimo del mundo vive una desgracia tras otra: la desgracia del virus y su enfermedad y la desgracia de sistema económico monetarista. Será ese sistema económico, el que nos ha hecho olvidar que tierra y humanidad somos uno”.

VI

Con esto dicho, regresamos a parte del título, de este amplio trabajo: “…el 2021: ¿Poco que esperar?”: el 2021, es el año del bicentenario de nuestra independencia: ¿Podremos celebrarlo como verdaderos patriotas?, ¿Poner por delante la bandera patria, significa dejar de lado nuestras diferencias, en un año de campaña electoral?

Precisamente, la respuesta a esta última pregunta: ¿Poner por delante la bandera patria, significa dejar de lado nuestras diferencias, en un año de campaña electoral?, para nosotros es negativa: esto es mirar o construir concertaciones ficticias, eso intenta el gobierno y los seguidores que le quedan.

Creemos eso sí, en la idea, de que, para corregir el “desastre PAC”, debemos volver a lo básico:

  • La visión político espiritual de un Julio Acosta (Y citándolo a él, citamos a los viejos liberales, a los que debemos el esfuerzo en materia educativa)
  • La visión social de un Calderón Guardia (Véase como en estos tiempos, una de las ventajas de nuestro país, es la existencia de un sistema universal de salud, universalización empujada, durante el gobierno de Daniel Oduber)
  • La tesis del bienestar del mayor número, de un José Figueres y los socialdemócratas (Nótese como hitos, de la altura de la abolición del ejército, nos impide estar peor, en materia fiscal)
  • La sensibilidad social de un Manuel Mora Valverde.

Para ello, no podemos olvidar nuestras raíces: ya lo decía el padre Benjamín Núñez Vargas: “si queremos encontrar respuestas a los problemas de este país, no podemos dejar de estudiar nuestra historia” (Esto lo expresó en su última entrevista, dada a la televisión)

Debemos recuperar nuestra identidad: por eso, debemos alejarnos de las tesis del marxismo cultural. Debemos recuperar nuestra solidaridad; distanciándonos del individualismo económico (No es cierto como nos dice la derecha, que todos partimos de la misma línea de salida, para llegar a la misma meta: unos con entrenamiento, otros sin él y unos sin zapatos para correr); debemos regresar (Insistimos), a la democracia social.

Necesitamos pues, regresar a nuestros orígenes sociológicos: fe cristiana, amor al trabajo, solidaridad. Este es el sentido de nuestra convivencia (Por tanto, de nuestra política) y reafirma nuestra esperanza en el futuro: amor a Dios y amor al prójimo (Concretados en respeto y solidaridad)

Con estas herramientas básicas, deben ir nuestros gobernantes en el 2022: la fortaleza de los valores de familia, los valores sociales, culturales, históricos de Costa Rica; esto, teniendo claros los roles, de Estado, Sociedad Civil organizada y la no – organizada.

Entonces este 2021, esta campaña electoral en la que ya estamos, este bicentenario que se aproxima, nos debe hacer pensar en un gobierno fruto de un Movimiento de Esperanza Nacional, que, nos lleve a un pacto social reformista (No a Constituyentes, que terminan siendo “cajas de pandora”), no a “fundar o refundar una ´Nueva República’”, basados en pensamientos cristianos, ultra – conservadores. Conste eso sí, que una cosa es pensamiento cristiano ultra – conservador y, otra, es una teocracia, como lo confunden algunos comentaristas políticos.

Lamentablemente, no estamos exentos de ideas de ese tipo. mientras escribíamos este amplio trabajo, un potencial precandidato del PLN, dejaba un mensaje claro, en el sentido, de que Dios lo había llamado, para “gobernar Costa Rica”.

Entonces, repetimos: esta campaña electoral en la que ya estamos, este bicentenario que se aproxima, nos debe hacer pensar en un gobierno fruto de un Movimiento de Esperanza Nacional, que, nos lleve a un pacto social reformista.

Tal pacto del que hablamos, obliga a que partidos como el PLN y el PUSC, reestablezcan lazos con los sectores sociales o sociedad civil organizada. En este punto, cabe el señalamiento histórico de que ha sido el PLN, el que, por su naturaleza originaria, mantuvo claros contactos con: cooperativismo, sindicalismo, solidarismo etc.

Esto nos exige, liderazgos críticos, frescos y reflexivos: lo decimos sin tapujos: por eso, nos alegra, la existencia de un Movimiento de Esperanza Nacional, que, con más de 500 costarricenses en sus grupos de trabajo, “sin miedo y sin permiso”, ya laboran, por la línea de pensamiento, que estamos planteando aquí. Este Movimiento, cumple así un requisito fundamental que exige nuestra política: la construcción de un liderazgo colectivo, con la claridad de un modelo de desarrollo reformista.

La tarea no es menuda…

En el Movimiento de Esperanza Nacional:

  • Se están forjando ideas, planes y programas para la inclusión económica. No solo las de minorías.
  • Se están forjando ideas, planes y programas, para la educación y el emprendimiento (Para mirar ideas básicas al respecto, nuestro texto: https://cambiopolitico.com/esperanza-educacion-cambios-necesarios-que-no-solo-son-posibles-sino-urgentes/142699/)
  • Se están definiendo rutas claras, para derrotar el alto costo de la vida. Así como los caminos para la construcción de una sociedad frugal (Es decir, nuestros economistas, se preocupan porque los pobres dejen de serlo y no, porque los ricos sean más ricos)
  • Se tienen tesis centrales para la reactivación económica y combatir el desempleo (Es decir, para combatir las verdaderas causas del rompimiento de nuestras familias y nuestro tejido social); por cierto que, ellas deben contemplar a los diversos sectores de la economía, así como, la interacción entre lo rural y lo urbano, la periferia y el centro.
  • Se tiene a los cuadros experimentados, para abordar respuestas a: la tecnología de quinta generación, el Internet de las cosas, la inteligencia artificial. Del mismo modo, se aborda lo que para muchos es la Cuarta Revolución Industrial.
  • Se tienen claras las rutas para la descentralización y la desconcentración, del Estado Costarricense.

Todas estas iniciativas, bajo los principios del reformismo: criterios de solidaridad, humanismo cristiano, de nuevo: democracia social…

Democracia social, que nos debe hacer retornar a la equidad: equidad que no es mero economicismo o marxismo de nueva ola. Equidad basada, en la educación y la cultura, así como un robustecimiento del Estado de Derecho (Inspirados en figuras como Don Ricardo Jiménez Oreamuno, Don Cleto González Víquez y José Figueres Ferrer)

Valga decir que ese Estado, debe estar atravesado por una verdadera ética (No como la del oficialismo) y por la construcción de la justicia social. Para tal fin, el Estado costarricense, no debe quedar al vaivén del libertinaje de mercado, debe volver a ser planificador, transparente y fuerte en la lucha contra la corrupción. Un Estado con claro sentido nacional y de nuestra identidad, un motor de un verdadero humanismo cristiano.

La Democracia social de la que hablamos, está sustentada en 3 bastiones:

  • Un realimento de nuestra democracia representativa y participativa (Como lo dice el líder del Movimiento de Esperanza Nacional, Claudio Alpízar Otoya: “Saber navegar con los instrumentos Estatales que tenemos”); por ejemplo, una vez recobrada la confianza política, podría profundizarse la democracia participativa, como muestra, con la ejecución de la ley 5525, que contempla consejos sectoriales y sub regionales de desarrollo. En esta línea, somos firmes creyentes, de la imperiosa necesidad de subrayar el papel de la planificación, por encima del “libertinaje de mercado”.
  • Una verdadera reforma educativa.
  • Un pacto social, que, defienda la ecología (Si bien, la pandemia, nos ha permitido, ver la protección de ciertos ecosistemas, también se mira el aumento del uso del plástico y el mal desecho del material de algunas mascarillas. Súmese que somos la última generación, que puede frenar las más fuertes consecuencias del calentamiento global) sin ir en detrimento de la reactivación económica.

He aquí, lo que hemos dicho en acápites anteriores: proyectos de largo plazo (Esos que, tanto necesitamos) … con esto, el Movimiento de Esperanza Nacional, rompe lo que ha sucedido, por lo menos en los últimos 20 años: grupos que llegan al poder, pero metidos 4 años, en el inmediatismo.

Esto significa que este Movimiento (Nuestro Movimiento): cree firmemente, primero, que muchos de los que hoy se dicen políticos, en el fondo, no lo son: el neoliberalismo, nos convenció durante la década de los 90, que, los políticos habían arruinado el Estado y, por lo tanto, lo que se requerían eran técnicos, pero ¡Oh milagro!: por arte de birlibirloque, los técnicos se convirtieron en “políticos”: ¿Y el Estado?: igual de arruinado.

Entonces se requieren verdaderos políticos: primero, como ya lo dijimos: con “virtú” y, en segundo lugar: con la visión y la eficiencia, para encontrando el bien común, construir el bienestar del mayor número. Esto implica, la elaboración de políticas de Estado (Largo plazo) y de políticas de gobierno (4 a 8 años máximo)

Claro está, los cuadros para tales fines, deben ser preparados y (Contrario a lo que piensan algunos comentaristas políticos de corte tecnocrático), empapados en la ideología, planes y programas del partido político vencedor en las elecciones, de modo que, puedan alimentar “la legitimidad en construcción”, de la que ya hemos hablado.

A estos elementos mencionados, debemos sumar la defensa de la soberanía (Recordamos aquí a Don Manuel Mora Valverde): la soberanía no va contra la globalización de la solidaridad. Si se mira el sistema internacional, éste está cundido de tensiones y retos (Solo pongamos como ejemplo, la seguridad nacional e internacional)

Hoy el tema de soberanía, es un tema de recursos: recursos naturales (De nuevo, ecología) y el tema de la producción de los alimentos. No podemos tener una mentalidad aldeana: recursos como el agua, son apetecidos por los sectores para los que viene gobernando el oficialismo; asimismo hay ambición por los recursos minerales.

Aquí no podemos olvidar, los intentos privatizadores del agua (Mediante proyecto de ley), de los diputados del PAC (¡Tenía que ser!):

A) Por su forma de ser tramitado sin transparencia (¿No era que la Acción Ciudadana, era lo contrario?)
B) Por negar la capacidad de actualización de la ley vigente (Del gobierno de Calderón Guardia)
C) Por querer erosionar las funciones de manejo, protección y conservación de las aguas subterráneas.
D) La búsqueda de la creación de sociedades agrícolas, para participar por concesiones de agua, lo que es en concreto, privatizar el recurso.
E) La posibilidad de que dueños de fincas de hasta 35 hectáreas, puedan por derecho disponer de “agua para uso doméstico”, por medio de perforación de pozos.
F) No prohibir la exportación de agua envasada, desde lugares que se sabe sufren escasez del líquido vital. Esa prohibición, tampoco existe en caso de emergencia nacional o de otra pandemia.
G) Bajo este contexto, buscarían hasta una reforma constitucional sobre la materia.
H) No teniendo claro, a quien correspondería la gobernabilidad, del recurso demanial que es el agua.
I) Sin tener claro a quien, le correspondería la función de alcantarillado.
J) Retroceso en la incorporación de las comunidades, para el control del recurso hídrico.
K) Se desdeñan amenazas como contaminación o comerciales, sobre el agua.
L) Impuestos a las “ASADAS”, disfrazados como “cánones”.
M) Creación de un impuesto por uso de aguas, para proyectos hidroeléctricos (Públicos o privados); como puede verse, esto va contra la tesis, de democratizar los servicios de agua y electrificación, en todo el país.
N) Este texto, se presenta bajo directrices, entre otras organizaciones, del Banco Mundial (La crítica al proyecto la hemos basado en: https://www.elpais.cr/2020/07/31/decimos-no-a-la-ley-privatizadora-de-la-diputada-paola-vega-pac/)

Pero regresemos a la óptica internacional: ya el agua, es un bien, cotizado en las bolsas internacionales y generador de conflictos o alianzas estratégicas (En honor a la verdad, ya desde la campaña 2001 – 2002, el PLN, venía advirtiendo sobre este tema)

En materia de producción de alimentos, sin perder de vista lo que ya hemos dicho: no se puede negar el peso de las cadenas de suministro, nacionales e internacionales. Sí debe valorarse, el tema y los mercados, en casos específicos. De nuevo, no es descabellado, rememorar las ideas del Ex Presidente Luis Alberto Monge al respecto.

En materia internacional, no es ocioso, mirar la fuerza de Asia, estableciendo para ello, una estrategia, de la que podamos obtener beneficios, sin despreciar, obviamente a los Estados Unidos, ni a la Unión Europea (lógicamente, esta estrategia debe valorar la dinámica internacional del gobierno Demócrata de Joe Biden)

Así las cosas, terminamos este acápite con esta idea central expuesta: no podemos olvidar nuestras raíces: ya lo decía el padre Benjamín Núñez Vargas: “si queremos encontrar respuestas a los problemas de este país, no podemos dejar de estudiar nuestra historia”.

Eso significa, no que idealizamos la historia, también ya lo ha dicho, el analista internacional: Moisés Naím: “No quiero idealizar el pasado, ni sugerir que los líderes de antes siempre fueron mejores. Ha habido de todo. Hemos tenido a Hitler y a Churchill, a Mao y Mandela. Pero es indudable que esta pandemia ha sorprendido al mundo en momentos de gran debilidad institucional. Las crisis cierran muchas puertas, pero también abren otras. Esta crisis tendrá muchas consecuencias inesperadas. Quizás una de ellas sea una fuerte reacción contra los gobernantes pequeños y la llegada de líderes que estén a la altura de los grandes problemas que tenemos”.

VII

Así las cosas, regresemos a la pregunta que daba inicio al acápite anterior: “…el 2021: ¿Poco que esperar?”: se trata de redibujar el reformismo, con un proyecto existente y ejecutable, se trata de no despreciar tampoco a la Doctrina Social de la Iglesia (Extrayendo lo útil que ella tiene, desde Juan XXIII a Francisco)

Es pues, el Movimiento de Esperanza Nacional, osando recuperar, haciendo suyo, lo mejor del pensamiento verdaderamente liberal, del socialcristianismo, de la socialdemocracia y del socialismo “a la tica”. Para ello, se tiene: creatividad colectiva, inclusión y participación.

Desde esa idea, el Movimiento de Esperanza Nacional, debe ser un actor diferenciador entre las ideas de los diversos partidos políticos, con propuestas, interesantes, innovadoras, nuevas. Con lo cual, se daría un “re encanto” con la política o como dice Claudio Alpízar Otoya: “hacer política, con P mayúscula”.

De este modo, se busca que el proceso electoral, sea esperanza, buscando el bien común, para el bienestar del mayor número. Es la política, subordinando la economía, con el “arte del buen gobernar”.

Se trata de la “revolución posible”: un cambio estructural, sustentado en:

  • políticas contra la desigualdad.
  • la reactivación económica y la justicia distributiva.

Un verdadero planteamiento socialdemócrata (El que abraza un entendimiento entre lo público y lo privado, para el aumento de la riqueza nacional, con una justa distribución de beneficios y oportunidades)

Un planteamiento que:

  1. Busca restañar la división capital / trabajo, viendo a los participantes del primero, como concesionarios sociales, que necesitan de los segundos.
  2. De nuevo: busca alimentar los ejes, participativo y representativo de la democracia.
  3. Plantea la globalización de la solidaridad: las reglas de ella, deben cubrir los intereses económicos y laborales del globo (Sobre esto, debemos haber aprendido mucho en este tiempo de pandemia: la economía, debe ser para la solidaridad y evidentemente, para la vida)
  4. Sostiene el concepto de soberanía, tal y como lo hemos explicado ya, en este trabajo.
  5. Plantea los conceptos de defensa de la ecología nacional, tal y como ya, los hemos explicado.
  6. Busca igualdad económica y digital.
  7. Tiene como ejes: Solidaridad y humanismo cristiano: no a las políticas discriminatorias.

Estas son las ideas, con las que un grupo de valientes (Hay que reconocerlo así), desea levantar la tea de la patria, que ocho años de gobiernos PAC, han dejado maltrecha. Esto, bajo el claro liderazgo de Claudio Alpízar Otoya, un Movimiento, con gente de carácter, dispuesta a tomar decisiones, para enrumbar al país, por el camino correcto del reformismo, camino que nos sacará de la crisis.

Aún más, con estas tesis, refutamos la idea de algunos comentaristas políticos, en el sentido que, los analistas políticos, no hemos hecho un esfuerzo por adentrarnos en las condiciones, que pueden producir un acercamiento mayor, para, desde la perspectiva ideológica, buscar el bienestar de los pueblos. Súmese, que igualmente, estamos presentando un sustrato ideológico, para una clara oposición a las extremas, derechas, izquierdas y por qué no decirlo, al centro – derecha.

Así las cosas, tanto el Movimiento Esperanza Nacional, como el sustrato ideológico que hemos expuesto, cumplen uno de los objetivos, que varios comentaristas políticos, han deseado para este 2021: el regreso del PLN a sus raíces ideológicas, y a sus principios éticos. Pero claro, con una actitud crítica (Que se concreta en la síntesis ideológica, de la que hemos hablado)

2021: ¿Poco que esperar?: estamos esperanzados, en que sí hay mucho que esperar: empezando por un electorado responsable que, vea los cuadros de los diversos partidos políticos, que compare las sendas de la “revolución posible”, versus los caminos de las “revoluciones imposibles”, del socialismo del siglo XXI y del neoliberalismo.

Valga decir que en esas “revoluciones imposibles”: de un lado, de lo que se trata es de ahogar la iniciativa privada bajo el Estatismo y del otro, ahogar la iniciativa Estatal, bajo el “capitalismo salvaje”.

Hay mucho que esperar de los partidos políticos, quienes deberían enfocarse en buscar el bien común, partiendo de los más pobres y necesitados, para de allí, ir hacia el bienestar del mayor número.

Esto es lo que espera la Costa Rica, digna y sencilla.

Esto (debería) esperar la juventud. Deberíamos de abandonar el inmediatismo, para pensar solo para poner un ejemplo, en nuestras niñas y nuestros niños.

Esto esperan los campesinos (A los que el discurso monetarista, ha condenado prácticamente a la extinción)

Esto espera un empresariado patriótico.

Es lo que espera el empleado público, que cumple sus responsabilidades.
Es lo que esperan nuestros adultos mayores.

En suma, que lo que esperamos, es la recomposición de nuestro tejido social, el reencuentro con nuestra identidad y nuestra historia (Como lo hemos probado en este amplio texto)

2021: ¿Poco que esperar?: no… mucho que esperar: empezando por los aprendizajes de la pandemia: sin dejar la fe teológica, reconocer la importancia de la ciencia como conocimiento, pero en la lucha por la vida (Y no alimentado la cultura de la muerte); entender que el individualismo económico, que se ha extendido a otras áreas de nuestra cultura, es inútil, porque nos necesitamos los unos a los otros; volver a que lo importante es la familia y no el consumo irracional, en el libertinaje de mercado.

Entender que la pandemia no es solo una cuestión de salud: es una realidad, política, económica y social. Ya en términos de “teorías de riesgo”, el analista Urlich Beck, había planteado escenarios de este tipo. No en balde, también recordamos a Niklas Luhmann: entre más se busca solucionar la incertidumbre, más aumenta y se complejiza.

2021: ¿Poco que esperar?: para nada: lo más importante y que no se puede postergar: la conjunción de voluntades, en un Movimiento de Esperanza Nacional, para superar la peor crisis que estamos viviendo. Así, contrario a lo que algunos analistas dicen, el 2021, no debe ser el escenario de una sociedad del miedo, debe ser el escenario de una sociedad, la costarricense, de la esperanza. Esperanza, basada en una visión compartida: el reformismo.

Inclusive, en esta línea: hoy se sabe que el Foro Económico Mundial, está proponiendo para su reunión de este año, un “reinicio del capitalismo” (https://cronicon.net/wp/las-expectativas-de-america-latina-frente-a-la-agenda-post-pandemica-del-expoliador-y-desvergonzado-capital-financiero-internacional/), desde el Movimiento Esperanza Nacional, podemos decir sí: “reiniciemos el capitalismo, pero que sea un capitalismo regulado, donde buscando el bien común, logremos el bienestar del mayor número”. Entonces, el logro de modelo, sería el mercado regulado.

Valga decir, que, en este marco, la socialdemocracia – cristiana, del Movimiento Esperanza Nacional, se separa de la interpretación de los “liberales – socialcristianos” (Como evidencia tenemos los criterios del ex presidente Miguel Ángel Rodríguez), quienes, dicen estar de acuerdo, por ejemplo, con el Papa Francisco, pero… se distancian de él cuando dice: “que el sufrimiento de los más pobres, es fruto del capitalismo”.

Entonces: repetimos: el 2021, no debe ser el escenario de una sociedad del miedo, debe ser el escenario de una sociedad, la costarricense, de la esperanza. Esperanza, basada en una visión compartida: el reformismo. De ese modo, combatiremos “la forma de gobierno del miedo”, que, en muchos momentos, le ha resultado muy eficaz al PAC.

Esperanza para creer en un mañana mejor.

Esperanza para pensar en el largo plazo.

Esperanza, para saber que este planeta tiene solución, desde la voluntad, desde el aguante, a pesar de nuestros fracasos…

Esperanza para construir: un país, más justo, pacífico y sostenible.

2021: año nuevo, pero con prohibición de olvidar, para no repetir los errores que hemos cometido en el pasado, y que todavía estamos pagando… entre ellos, dejar la manipulación, en la que todo es culpa o de los cristianos o del déficit fiscal.

2021: año de campaña para las elecciones presidenciales y legislativas del 2022: tenemos que saber escoger: esto, inclusive, tomando en cuenta que los acuerdos que surjan del sistema político, deben ser lideradas desde el Poder Ejecutivo y la Asamblea Legislativa (Por lo que, ese electorado, debería abandonar la idea, de convertir en un “picadillo” al parlamento); esta idea se refuerza tomando en cuenta que, por primera vez, el partido que gane las elecciones en febrero o abril del 2022, tendrá iniciativa de ley, a partir del 8 de mayo, cuando asuma el poder. Esto implica, que tiene plazo casi inmediato, para comenzar a concretar su programa de gobierno, por la vía de la “legitimidad formal”.

2021: año para comprender que:  uno de los tópicos que deben cambiar es el entendimiento de la economía: desde el reformismo político, desde el cristianismo liberador, la economía, debe ser para dar vida, proteger la vida y mejorar la vida. Esta es parte de la respuesta a la pregunta: ¿Qué tipo de sociedad queremos?

2021: año en que, debe repensarse la política y la economía (los bastiones de ese re pasamiento, deben ser: el cuidado, la solidaridad social, la corresponsabilidad y la compasión. Tal y como lo demuestra el teólogo de la Liberación, Leonardo Boff)
2021: año no solo para despertar la razón (La racionalidad “ilustrable”), sino también, lo que podemos denominar la razón sensible, la razón cordial (La que viene del corazón): hay que superar la indiferencia, hay que solidarizarse con los demás.

2021: debe ser un año que nos conduzca a construir una globalización de la solidaridad, globalización que, debe sustentarse en dos pilares que aquí, de un modo u otro, hemos expuesto: una ética económica solidaria y una ética política que potencie la afectividad.

2021: año en el que la solidaridad debe tomar el timón, año en que una política basada en el servicio, debe ser motor de “la revolución posible”.

2021: año en el que, mientras la opción tradicional de centro – derecha en Costa Rica (El PUSC), se debate (Como siempre), entre el monetarismo y el “Calderonismo histórico”, el Movimiento de Esperanza Nacional, abraza, una visión reformista, luchando desde la trinchera del PLN. La idea, es pues, con esta visión, darle una ruta de búsqueda de poder político de altos vuelos (Una visión de “Estadismo” y no de simple administración cuatrienal); una visión policlasista y policultural.

2021: año, en el que volvemos a conceptos que el economicismo, nos ha hecho olvidar: Estado Social de Derecho, Bienestar social, educación para la movilidad social, defensa de la ecología, economía mixta en pro de la clase media.

2021: año de la política, como participación y convivencia: el no participar, el no convivir, no es opción. Ya no basta el razonamiento cínico y economicista de: “Yo no voto, pero pago impuestos y, por lo tanto, puedo reclamar”.

2021: año de ver caras nuevas y planteamientos serios, para la respuesta de los problemas nacionales. Personas y planteamientos que, generen verdadera Esperanza.

2021: año en el que se nos presenta un Movimiento (El Movimiento de Esperanza Nacional) y un liderazgo humilde, capaz de hacer autocrítica y propuesta, para hacer juntos el camino: Claudio Alpízar Otoya.


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