Entonces y ahora

De José Calvo

José Calvo

José Calvo

En su excelente artículo “Lo que Martín Lutero puede enseñarnos sobre la disrupción tecnológica” en La Nación del 5 Noviembre, don Nicholas Davis nos hace una comparación de lo que está pasando ahora y lo que pasó hace 500 años con La Reforma.

Ahora está pasando con el teléfono celular, lo mismo que pasó hace 500 años con la imprenta, que de imprimir unas pocas biblias en Latín, pasó a imprimir 100,000 en alemán; cuando solo el 6% de la gente sabía leer. La diferencia es que ahora casi todo el mundo tiene un celular. Y si bien en el celular se puede “colgar” todo lo uno quiera y se cuelgan muchas cosas falsas, también los monopolistas de la información publican en la prensa todo lo que quieren. De modo que en el engaño no habrá diferencia.

Soy un perfecto ignorante en materia de tecnología de la información, y ni siquiera tengo un teléfono celular, pero puede ser que la información falsa sea menos dañina en el caso de que aconseje al 99% de la población, que si aconseja solo al 1%, (Chomsky, La propaganda y la opinión pública. Crítica)

Porque se puede esperar que también en el 99% haya gente malintencionada, pues esa es la naturaleza humana. Actualmente las decisiones se toman siguiendo la voluntad impositiva del 1%, que las impone para favorecer sus intereses. Nadie puede negar que basar las decisiones en la información falsa del 99% , sea más democrático.

El tiempo de Lutero coincidió con el del desarrollo de la ciencia y con el traslado de esta del sur al norte de Europa. Y la Reforma religiosa provocó la guerra de los treinta años. Pero la transformación de ahora afectará la forma de distribuir la riqueza y la conservación ambiental. No sabemos si esta transformación va a provocar una guerra, pues seguro que el 1% tratará de conservar y aumentar su riqueza, y la confrontación es inevitable.

Por tratarse del traslado del poder del 1% al 99% esto no será una guerra en que interviene la supremacía nacional, sino una revolución. Y ocurrirá en Industrialia porque allí hay mas celulares, y es mas inequitativa la distribución de la riqueza, pero se percolará a Subdesarrolandia inevitablemente, de modo que seguiremos siendo subdesarrollados.

No habrá guerra porque los números no lo permiten; aunque la clase empresarial incluyera al 10% del “funcionariado”.

Los problemas actuales son la conservación ambiental y la distribución de la riqueza. Y la “disrupción tecnológica” es el teléfono celular.

Cualquiera puede “colgar” información falsa en la red; como lo está haciendo ya el 1 % (Chomsy, La propaganda y la opinión pública, Crítica). Pero es más bien fácil distinguir cuál cosa ayuda a mejorar el ambiente y la distribución de la riqueza.

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