El urgente y necesario cuarto pilar del estado del bienestar

Vicenç Navarro

Vicenc Navarro

Es frustrante que cada vez que faltan trabajadoras y trabajadores para tener suficientes contribuyentes a la Seguridad Social (para pagar las pensiones) y/o para llenar los puestos de trabajo que están vacíos, se piensa en la necesidad de aumentar la inmigración. Es tan frecuente que esto pase, que uno tiene que asumir que los que siempre defienden esta postura no conocen (o no quieren conocer) que hay medidas alternativas o complementarias a la inmigración para resolver los problemas derivados de la falta de trabajadores. Y esto último casi nunca ocurre. Un ejemplo es la propuesta del Ministro de I­­­­­­nclusión Social y Seguridad Social, el Sr. José Luis Escrivá, quien ha indicado que para resolver el problema del déficit de la Seguridad Social se necesitan 270.000 inmigrantes al año hasta el 2050 para garantizar la sostenibilidad del sistema de pensiones, puesto que estas personas se convertirían en contribuyentes a la Seguridad Social. En principio, esta propuesta parece lógica, pero habría que añadir que es también necesario continuar el aumento de los salarios aprobado por el gobierno este año, para todos los próximos años también, que habían estado bajando durante la época de dominio neoliberal en los gobiernos anteriores.

Estas propuestas son distintas y opuestas a las medidas neoliberales aplicadas por aquellos gobiernos, que llevaron a cabo la misma receta de siempre, la de reducir las pensiones y retrasar la edad de jubilación, lo cual empeoró notablemente la situación de los pensionistas. Ahora bien, tales propuestas del Ministro Escrivá, aunque significan un paso adelante, son insuficientes, pues la experiencia muestra que hay otras alternativas incluso mejores que también deberían proponerse y aplicarse. Y me estoy refiriendo a la necesaria y urgente integración de la mujer española en el mercado del trabajo, lo cual es necesario no solo para la liberación de la mujer, sino también para la mayor eficiencia económica del país. La igualdad de la mujer pasa, por su integración al mercado del trabajo en condiciones semejantes a las del hombre, quien debe también compartir las responsabilidades familiares en bases iguales. Estos principios de equidad son básicos en una sociedad avanzada comprometida con el mejoramiento de la calidad de vida de su población. Pero lo que no se reconoce es que esta liberación de la mujer significaría un enriquecimiento económico que beneficiaría también a toda la población. La evidencia existente de ello es abrumadora pero constantemente ignorada. Aquellos países que facilitan la integración de la mujer al mercado de trabajo al igual que el hombre han visto mejorar el bienestar de toda la población, pues aumentan el numero de contribuyentes a la Seguridad Social y también los recursos humanos en la sociedad. Los datos están ahí para los que quieran verlos. Y una de las medidas más eficaces para facilitar la integración de la mujer al mercado de trabajo es, entre otras, los servicios de ayuda a las familias tales como escuelas de infancia desde los 0 años y los servicios de atención a la dependencia, ya sea domiciliaria o institucional. En España hay un gran déficit en estos servicios, que deberían llamarse El Cuarto Pilar del Estado de Bienestar para resaltar su importancia complementando el Primer Pilar (el derecho de acceso a la sanidad), el Segundo Pilar (el derecho a la educación), y el Tercer Pilar (el derecho a la jubilación). Este Cuarto Pilar sería el derecho individual y universal a los servicios de atención a las familias incluyendo los cuidados a la infancia y la adolescencia, así como a las personas ancianas y con dependencias.

Los países nórdicos de Europa que han estado gobernados durante la mayoría del periodo después de la II Guerra Mundial por coalicionas de gobiernos progresistas y de izquierda tienen porcentajes muchos más altos de mujeres en el mercado de trabajo en comparación a España. Suecia 80.2 %, Noruega 76.56 %, Finlandia 74.5 % y Dinamarca 64 %. Para darnos cuenta del retraso de España tenemos que reconocer que si España tuviera el porcentaje de mujeres en el mercado de trabajo que tiene Suecia, hubiéramos tenido antes de la pandemia 2.7 millones de personas más trabajando y cotizando a la Seguridad Social, aportando 16,650 millones de Euros adicionales, que casi cubrirían el déficit que existía en tal institución el año antes de la pandemia (18,286 millones de Euros). Suecia tenía entonces el Cuarto Pilar de Bienestar más desarrollado del mundo. En aquel país las familias tienen mayor calidad de vida y la fertilidad, por cierto, es mucha más alta que la española que es de las más bajas del mundo.

¿POR QUÉ NO HA EXISTIDO ESTE CUARTO PILAR DEL ESTADO DEL BIENESTAR EN ESPAÑA?

La respuesta a esta pregunta es fácil de responder. Se debe a la enorme influencia que las fuerzas conservadoras han tenido y continúan teniendo sobre el Estado Español, responsables de la falta del escaso poder de la mujer y de la desatención que las familias tienen en las políticas públicas del Estado. En España a la familia se la pone retóricamente en un altar para luego crucificarla .Y cuando en España decimos «familia», lo que queremos decir es «mujer», y la única fórmula familiar promovida, es el tipo de familia patriarcal que es la que limita más a la mujer, que es quien cuida a los infantes, a los adolescentes, a los jóvenes que viven en casa como promedio hasta los 29 años, al esposo o equivalente y además el 61 % de ellas están también trabajando en el mercado laboral. No es de extrañar que la mujer española tenga tres veces más enfermedades debidas el estrés que el hombre y que la fertilidad (el número de infantes por mujer fértil) sea de las más bajas del mundo. Este país es también uno de los países Europeos con menor desarrollo de los servicios del Cuarto Pilar del Estado del Bienestar. La causa de todo ello es el escaso poder de la mujer y de las fuerzas progresistas del Estado Español además de la escasa sensibilidad feminista en los establecimientos económicos, mediáticos y políticos del país. Esta falta de sensibilidad, por cierto, aparece claramente en la constante erotización de la mujer que aparece en los medios de información y persuasión en España que llega a niveles absurdos y enormemente opresivos.

¿POR QUÉ EL MODELO PROGRESISTA NÓRDICO ES MUCHO MEJOR PARA LAS MUJERES, PARA LAS FAMILIAS Y PARA LA SOCIEDAD QUE EL MODELO LIBERAL ESTADOUNIDENSE?

En los países nórdicos la mujer tiene mucho más poder que en el sur de Europa y su fortaleza no deriva de tener un partido feminista que canalice las demandas de la mujer (pues no existe), sino de la fortaleza de la sensibilidad feminista en todos los partidos progresistas, lo cual no ocurre en los países de sensibilidad liberal como son los Estados Unidos. En tal modelo liberal, cada grupo de liberación va por su cuenta y hay movimientos sociales de todo tipo, que compiten entre ellos para recibir la atención del Estado. Y como tal, el movimiento feminista es muy débil, como se muestra ahora con la abolición del derecho constitucional del aborto en aquel país. En los países nórdicos, sin embargo, que han estado gobernados durante largos periodos de tiempo por coaliciones progresistas y de izquierda, la sensibilidad feminista es fuerte en la mayoría de tales partidos, que al gobernar conjuntamente ofrecen espacios comunes para todos los movimientos de liberación. El punto clave es encontrar elementos comunes entre tales movimientos de liberación. Y es ahí la causa del enorme problema de los Estados Unidos: la falta de un espacio político de izquierdas en el panorama estatal estadounidense que haga suyo todas las demandas de los movimientos de liberación como parte de su proyecto de transformación profunda de la sociedad. Las mujeres de Estados Unidos tienen muy poco poder, pero los ancianos también tienen muy poco poder, los trabajadores también tienen muy poco poder, los negros y latinos tienen también muy poco poder, los ecologistas también tienen muy poco poder, y el sistema democrático liberal estadounidense es muy poco representativo y muy poco democrático. Y la causa de esta situación es la ausencia de partidos políticos de izquierda en EEUU que tengan representación parlamentaria para promover un modelo de sociedad distinta que elimine las distintas formas de explotación. En otras palabras, los movimientos de liberación tienen elementos en común que son esenciales para articularse entre ellos, empoderándose a través de la unidad de acción. Y la tragedia (que beneficia al establecimiento político y mediático del país) es que en EEUU cada movimiento de liberación va por su cuenta. Es el país de los movimientos sociales sin partidos de izquierda con representación parlamentaria que presenten alternativas a las propuestas conservadoras y liberales existentes en la vida política de aquel país.

Ello contrasta con la experiencia nórdica de Europa en donde las izquierdas desde su inicio siempre incorporaron la liberación de la mujer como una obligatoriedad en sus programas. Y un elemento clave para ello, ha sido la concientización de que la mayoría de las mujeres pertenecen a la clase trabajadora, que ha alcanzado tal dimensión en muchos países donde la mayoría de la clase trabajadora son mujeres. Y ello ha contribuyó a que se relacionara la liberación de la mujer con la liberación de la clase trabajadora, percepción enraizada en la tradición de izquierda escandinava. No es de extrañar pues, que sean los países nórdicos de Europa de tradición progresista como Suecia, los que tienen menores desigualdades por clase social y también por género. Por lo contrario, la sensibilidad de clase social está muy poco desarrollada en el movimiento feminista estadounidense, precisamente lo opuesto de lo que históricamente ha ocurrido en Suecia, un país que creo conocer bien porque he vivido y tengo familia allí y he podido ver cómo funciona el Cuarto Pilar del Bienestar en aquel país.

LA ACEPTACIÓN DEL CUARTO PILAR DEL ESTADO DEL BIENESTAR EN ESPAÑA

El Cuarto Pilar del Estado de Bienestar se introdujo tímidamente en España por el gobierno de Zapatero con la introducción de los servicios domiciliarios de dependencia que ya desde su origen estuvieron muy poco financiados, manteniendo la mayoría de los servicios de dependencia institucional en el sector privado, gestionadas incluso por empresas comerciales que antepusieron sus objetivos de acumulación de beneficios económicos privados sobre las necesidades colectivas.

Las medidas aplicadas por el Gobierno Español actual significan un cambio cualitativo de gran calado y significado. Gran número de protestas encajan dentro del modelo del Cuarto Pilar del Bienestar de manera tal que puede decirse que el modelo de este pilar ya existe en la cultura política del País. Las recientes declaraciones de la Vicepresidenta del Gobierno, Yolanda Diaz y del Secretario de Estado de Derechos Sociales, Nacho Álvarez, así lo atestiguan (ver tweet de Nacho Álvarez: https://twitter.com/nachoalvarez_/status/1530193707965853696). Existe hoy en España una exigencia popular para que se establezca este Cuarto Pilar del Estado de Bienestar. Un Manifiesto firmado por más de mil representantes de movimientos sociales, asociaciones feministas, sindicalistas de distintos sectores de la economía, desde industriales a servicios, asociaciones de ancianos, asociaciones en defensa de las familias, ecologistas, entre muchas otros y pertenecientes a distintas sensibilidades políticas, son un indicador de ello, (aunque el predecible silencio mediático dificultó su difusión). Tal manifiesto fue precedido por una presentación a las Cortes Españolas por un grupo de expertos especializados en política sociales y económicas, basados en un centro reconocido de gran prestigio académico, JHU-UPF Public Policy Center. Y muchas otras iniciativas han también facilitado el reconocimiento de tal necesidad y es muy positivo que el Gobierno responda a esta presión popular. Otra de las medidas más recientes que encajan con el modelo del Cuarto Pilar del Bienestar, es la reforma muy necesaria y urgente a las residencias de ancianos y personas dependientes introducida en una conferencia de prensa por la Ministra de Derechos Sociales Ione Belarra, así como los cambios que ha venido realizando uno de los ayuntamientos más progresistas de Europa, el de Barcelona, liderado por Ada Colau, además de muchas otras actividades, muchas de ellas ignoradas por la mayoría de los medios de comunicación que continúan reproduciendo una cultura de escasísima sensibilidad social y muy favorable al dominio neoliberal de los establecimientos económicos y financieros de España.

No hay duda de que hay una enorme resistencia al desarrollo del Cuarto Pilar del Bienestar por parte de grupos económicos que se benefician de la situación actual deficitaria de tales servicios públicos, así como una hostilidad debida al cambio cultural que implica una nueva concepción de lo que es la familia, crítica de la tradicional familia patriarcal promovida por las fuerzas conservadoras del país, que tienen gran poder sobre el Estado Español. Y también hay que reconocer que hay cierta resistencia, incluso dentro el Gobierno, de enfrentarse con los poderos fácticos de siempre y del rol de la mujer en la sociedad. De ahí que aplauda estos cambios citados introducidos por partidos progresistas. Pero también aconsejo su profundización dando mayor protagonismo a la responsabilidad pública, pues ya tenemos evidencia que la privatización de tales servicios con fines comerciales ha sido un error, no solo en España si no también en los países nórdicos, incluyendo Suecia. En este país, el Gobierno liberal conservador que antecedió al Gobierno de coalición progresista actual, privatizó las residencias de ancianos, incluyendo criterios de gestión que favorecieron intereses comerciales sobre los colectivos deteriorando su calidad. Por otra parte, favoreció la inmigración creando tensiones dentro la clase trabajadora que ha dado pie al crecimiento de un partido ultraderechista que ha alcanzado unas dimensiones alarmantes en el Parlamento Sueco. Sectores de la clase trabajadora se sintieron amenazados por el crecimiento de tal inmigración, pues el mundo empresarial aprovecho esta disponibilidad de inmigrantes para disminuir los salarios y empeorar las condiciones de trabajo. De esta manera la composición laboral del personal en los servicios de dependencia cambio también notablemente. De ahí la importancia de utilizar la experiencia de otros países, tanto las positivas como las negativas para mejorar el nuestro.

La importancia del Cuarto Pilar del Estadio de Bienestar es posicionar a la familia dentro de los temas centrales de la España social, cuestionando el control que han hecho las derechas y ultraderechas del concepto de familia, presentándose como los grandes defensores de ella, lo cual ha contribuido a su atractivo en grandes sectores, incluida la clase trabajadora. Hay que señalar claramente que las políticas promovidas por ellos han perjudicado a las familias, a las mujeres, a los infantes y jóvenes, a los ancianos y a los trabajadores, siendo las fuerzas progresistas enraizadas históricamente en el movimiento obrero las que han sido más pro-familia. Tal énfasis también es necesario dentro de las izquierdas donde frecuentemente la familia no entra en el diseño de sus propuestas. Por ejemplo, la bienvenida propuesta de reducción del tiempo de trabajo por semana no ha considerado que un punto clave de tal propuesta debería ser el impacto en la familia, pues no es lo mismo disminuir el tiempo de trabajo convirtiendo el fin de semana en tres días en lugar de dos, que disminuir el número de horas por día que se trabaje, para dar más tiempo a que las trabajadoras y los trabajadores pasen más tiempo con sus familias. Los datos muestran que las trabajadoras con infantes y adolescentes prefieren más lo segundo que no lo primero. Otra intervención es en la repartición de las responsabilidades familiares. Según el European Institute for Gender Equality, la diferencia entre el tiempo que dedica la mujer Sueca en las tareas del hogar y el hombre es de 3.6 horas mientras que en España es más que el doble, 8.6 horas. Igualdad en las tareas domésticas quiere decir que desde la infancia se rompa con el estereotipo de cuáles son las funciones femeninas y cuales las masculinas dentro del seno familiar. Ya en las escuelas de infancia se tienen que cambiar los estereotipos y el Gobierno Español ha hecho muy poco en esa dirección.

La liberación de la mujer no quiere decir que no tenga que atender funciones domésticas, sino que el hombre tiene que participar en la misma medida que lo hace hoy la mujer. Es frustrante ver la poquísima atención que los grandes medios prestan a estos temas. La ignorancia de ello es un desastre para la familia y para todos los demás. Los cambios de alimentación que están sufriendo las familias está también condicionada por la escasez de comida fresca y excesiva dependencia de la comida enlatada, una de las mayores causas de que la alimentación de las generaciones actuales sea más deficiente que la de las generaciones anteriores. De nuevo hay que subrayar que los distintos tipos de opresión social están relacionados entre sí y que la liberación de la mujer es elemento clave para el bienestar general. Es también muy importante que el movimiento feminista encuentre y desarrolle puntos de conexión con otras causas y movimientos de liberación, y muy en particular con los que tienen más elementos en común. El hecho de que hoy la mayoría de las mujeres pertenecen a la clase trabajadora y que la mayoría de la clase trabajadora este compuesta por mujeres, establece unas áreas de complicidad que permitan una unidad de acción, donde el modelo solidario es mucho más eficaz que el modelo liberal.

Fuente: pulico.es

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