El temor mediático

Parehara

Oscar B. LLanes Torres

Oscar B. Llanes

Hace algunos días en un tiempo lluvioso utilice el transporte público, una experiencia que había olvidado, tantos años de aquellos tiempos de inicio de la jornada de formación, en la búsqueda de concretar sueños, lograr éxitos en los estudios y la vida profesional, se acerca imponente la línea 41 calle paralela a la residencia, con agilidad de estudiante de secundaria entro en el bus, los asientos todos ocupados y algunos de pie como este servidor, paso a observar a los pasajeros, damas y caballeros, niños, escolares, jóvenes estudiantes, supongo algunos de la Universidad, trabajadores cuyo atuendo y biotipo lo delatan, el conductor de cara amargada, rostro cansado, elegantemente vestido con la camisa de color azul claro y su corbata con estampa de Pato Donald, por lo tanto nada serio el atuendo, pero cumpliendo la ordenanza municipal de portar corbata, el viaje continua y el silencio es total, cada quien con su mundo a cuesta, con la mirada perdida, los ojos parpadeando lentamente, al lado un señor que duerme a sus anchas, con la cabeza cayendo de un lado a otro, las paradas obligatorias en los semáforos y para “levantar” pasajeros como dicen en esta geografía, suben y bajan en ritmo propio, un joven se aproxima y saluda, buenos días Maestro, le robaron el auto, no, estoy paseando, y con satisfacción se acomoda más atrás, se baja una señora con su hijo al hombro y el joven me ofrece el lugar, que acepto con gusto y agradezco.

Luego tan pronto me acomodé, dos señoras de mediana edad, dialogan en voz alta comentan sobre los espacios de noticias de la televisión y radios, todos asentimos en que las materias divulgadas causan espanto, son de terror, asaltos, violaciones, homicidios, fraudes, delincuentes menor de edad, resaltan en la nota afirman, todos concordamos, invasiones de residencias con evento muerte, balaceras y así, dice una de ellas, salgo con miedo, tengo pánico que suceda algo con mis hijos, hasta secuestran animales, afirma un entremetido de por medio.

En un momento del trayecto, un señor, por el perfil parece funcionario público, con indumentaria de oficinista y portafolios, con autoridad interrumpe y para que todos escuchemos, dice “queridos amigos y amigas, compañeros de viaje, la situación que vivimos es preocupante, aquí y en otras geografías, recuerden que nos copiamos todos, los medios de comunicación están cometiendo un grave daño a las personas y al Estado, nos estimulan a vivir como rehenes de la delincuencia y no es así, es puro negocio de las empresas de vigilancia, ellos tienen que vender seguridad”, y continua, “es su producto, entonces compran los espacios en los medios y con la obligación de divulgar al máximo los actos delincuenciales, agrandarlos, expandir el miedo y el pánico en la sociedad, culpar al gobierno de la falta de seguridad y cada hora, más crimen, más asaltos, más violaciones, más violencia doméstica, y cuando un policía comete algún desvío se agranda y la desconfianza se impone, pues, ellos venden vigilancia, cámaras, miedo y el temor nos asalta cada mañana y noche en los noticieros que son sus aliados”, y alguien dentro del ómnibus comenta en voz alta,” eso también es terrorismo”, llego a mi destino y dejo a los ocasionales amigos y este servidor con su pesado fardo de miedo se instala entre la multitud que indiferente se moviliza.

LAMBARÉ, PARAGUAY

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Diplomático (J) y Profesor Universitario Paraguayo.

Parehara es una palabra en Guaraní, lengua oficial en Paraguay junto al español, que significa mensajero


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