El teletrabajo ha llegado para quedarse

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Por Amelie Breitenhuber (dpa)

A quienes deseen seguir trabajando desde casa al menos parte del tiempo también en el futuro, ahora se les presenta una buena oportunidad de plantearlo a sus superiores. Foto: Sebastian Gollnow/dpa/dpa-mag

Con la propagación del nuevo coronavirus fue posible rápidamente y en muchos lugares algo sobre lo que se ha debatido reiteradamente durante años: el trabajo en casa. De repente, plantillas enteras de empleados han estado semanas y meses enteros trabajando desde su casa.

¿Corre peligro de desaparecer esta forma de trabajar que se acaba de incorporar con el retorno gradual a las empresas? Jutta Rump, profesora de Administración General de Empresas y Directora del Instituto para el Empleo y la Empleabilidad (IBE) de Ludwigshafen, Alemania, explica en entrevista con dpa cómo cada individuo puede contribuir a hacer que el trabajo sea un poco diferente en el futuro.

dpa: Profesora Rump, en vista de la pandemia, ¿observa usted un cambio en el mundo del trabajo? ¿O es que todos están volviendo a las viejas costumbres?

Rump: Creo que sí, hemos realizado un cambio y no volveremos a lo antiguo. Hasta marzo de 2020, trabajar desde casa era algo reservado para empleados en situaciones especiales. Por ejemplo para quienes atiende a familiares dependientes, para las madres o algunos jóvenes que lograron ponerlo en práctica siguiendo el modelo de trabajo que asociaban con Nueva Work. Pero la pandemia de coronavirus ha demostrado que es un modelo de trabajo para todos. De repente todos lo hicieron y se dieron cuenta de que de alguna manera funciona.

dpa:¿Cómo es ahora esta transformación?

Rump: Con la vuelta gradual a la normalidad en el mundo del trabajo, no va a prevalecer al cien por cien el modelo de trabajo de la oficina en casa. Tendremos formas híbridas, y eso dejará su impronta en todas las jerarquías. Después de todo, los gerentes también han descubierto que esta forma de trabajo tiene desventajas, pero también tiene sus ventajas.

dpa:¿Cómo pueden los propios empleados contribuir a cambiar su empresa, alejándose de la cultura de estar presentes y acercándose a nuevos modelos de trabajo?

Rump: Por un lado, uno tiene que tener claro lo que quiere conservar y luego tiene que comunicarlo a sus superiores. Por el momento, los gerentes tendrían que estar receptivos, ya que ellos mismos acaban de pasar por la misma experiencia. Además de la forma ideal de trabajar habría que ir pensando en una fórmula con la que uno se sienta satisfecho, por si finalmente no se puede conseguir lo que uno tenía en mente.

Por supuesto, los empleados deben proporcionar argumentos de por qué el modelo de trabajo que plantean es bueno. Como por ejemplo destacar que trabajando en casa hay ciertas tareas que se pueden abordar de manera más productiva o creativa. O que los tiempos de desplazamiento hacia o desde el sitio de trabajo se reducen.

dpa: ¿Qué hay de los argumentos en contra que muchos empleados tuvieron que soportar durante mucho tiempo, cuando en el pasado manifestaron el deseo de trabajar desde casa?

Rump: El argumento, por ejemplo, de que una empresa no tiene los requisitos técnicos para trabajar desde casa ya no sirven. En las últimas semanas ha quedado demostrado que puede funcionar. Y el debate sobre la protección de datos también se ha resuelto. En última instancia, lo único que queda es la productividad.

dpa: ¿Qué hay de la productividad cuando se trabaja desde casa?

Rump: Por norma general, cuando se trabaja desde casa la productividad baja en la primera fase, hasta que el empleado se ha adaptado a la nueva estructura. Luego se eleva. Sin embargo, esto requiere que se cumplan una serie de condiciones que atañen a la responsabilidad, tanto del trabajador como del empleador.

dpa: ¿Cómo son estas condiciones?

Rump: El trabajo del empleado tiene estar claramente definido. ¿Qué tiene que hacer, para cuándo, qué se espera y con qué objetivo? En segundo lugar, tienen que existir acuerdos claros e inequívocos con los colegas con los que se trabaja. En tercer lugar, el trabajador tiene que buscar modos propios de actuar en esta situación, por ejemplo para no incurrir en trabajar de más o caer la distracción. Por último, conviene establecer reglas para la familia o la comunidad doméstica con la que se convive.

dpa: ¿Hay también puntos que los empleados deberían repensar antes de involucrarse en un modelo de trabajo flexible?

Rump: Hay una cuestión que es extremadamente importante: ¿Cómo puedo regular mi disponibilidad? Trabajar desde casa es una forma de trabajo muy flexible y móvil, va ligada automáticamente a un horario de trabajo muy flexible. Si no se tienen estructuras claras, no sólo para la rutina diaria sino también para el curso de la semana, rápidamente el empleado se topará con problemas. Esto se ha hecho evidente en las últimas semanas con muchas personas que ya no sabían qué día de la semana era. Esto es muy peligroso, y cada uno tiene que cuidarse. Incluso los profesionales caen en esta trampa una y otra vez.

dpa: No todo el mundo está entusiasmado con el trabajo en casa. ¿Cómo se debería lidiar esto dentro del equipo en vista de los cambios que se desean implementar?

Rump: Es importante cuidar la comunicación interna. Los equipos tienen que tomarse el tiempo para analizar cuál sería la mejor manera de trabajar para cada individuo. Hay que considerar dos cosas: cada equipo debe pasar al menos un día a la semana en conjunto en la oficina. Y esto no solo vale para los equipos bien avenidos. Los integrantes de equipos que todavía no están bien engranados, tendrían que pasar por lo menos tres días juntos en la oficina y dos días de teletrabajo.

Si se sigue ese modelo de trabajo, el intercambio diario será imprescindible. Para ello, el equipo debe establecer horarios fijos de reuniones, por ejemplo, de lunes a jueves siempre a las 10:30 de la mañana. Luego se debaten asuntos del día a día. En el mejor de los casos, los miembros del equipo se conectan virtualmente a través de la pantalla. Y los viernes, cuando, como en este ejemplo, todo el mundo está en la oficina, el tiempo que pasan juntos se utiliza para reuniones importantes que van más allá de los asuntos cotidianos.

dpa: ¿Cree que se ha vuelto más fácil para los recién llegados al mundo laboral reclamar modelos de trabajo flexibles?

Rump: Los efectos de la pandemia de coronavirus en el mundo laboral han dado a los recién llegados una buena oportunidad de implementar deseos como el de la oficina en casa. Muchas cosas han cambiado. Antes del coronavirus, esto era siempre un requisito en las entrevistas de trabajo. Ahora, al menos una forma mixta será más natural para la mayoría de los empleadores. Con la pandemia también debemos cuestionar el diseño del trabajo en cuanto a espacio.

dpa: ¿En el futuro las amplias oficinas serán una cosa del pasado?

Rump: Si el movimiento New Work se entiende como la creación de espacios de trabajo que se asemejan a un loft moderno, con islas de comunicación y otros elementos para trabajar en grupo, entonces también veremos un cambio allí. Pero si se entiende la idea laboral de New Work básicamente como la realización de una arquitectura de oficina en la que la gente se siente cómoda, no se perderá nada. Sentirse cómodo y hacer contactos con la gente continuará jugando un papel en el desarrollo de los espacios de trabajo en el futuro.

dpa


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