El PLN le hace el “pasillo” al PAC

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Sin tregua

Por Claudio Alpízar Otoya

Claudio Alpízar

En el año 2002, el Partido Acción Ciudadana tuvo su primera participación electoral en busca de la Presidencia de la República, perdiendo en esa ocasión con su fundador como candidato, pero logró una importante fracción legislativa de 14 diputados. El PAC rompió de esa forma el bipartidismo en el Parlamento.

Para el 2004, el Partido Unidad Social Cristiana empezó a experimentar una crisis profunda a causa de las acusaciones a sus dos ex presidentes, Miguel Ángel Rodríguez y Rafael Ángel Calderón, iniciándose así la huida de sus dirigentes y seguidores hacia diversos partidos. A la fecha, el PUSC acumula 4 derrotas consecutivas, todas muy lejos del protagonismo.

En el 2006, el Partido Liberación Nacional, con la reelección presidencial aprobada, propuso -para retomar el poder- a la figura más emblemática de entonces, evitando de esa forma una tercera derrota al hilo en las elecciones presidenciales, las que ganaría “por un pellizco”. El PAC perdió, a pesar de lograr la mayor votación de su historia en una primera ronda y obtuvo en esa ocasión la fracción legislativa más grande que ha tenido (17 diputados). El PUSC prácticamente desapareció de la escena político-electoral.

Para el 2010, el PLN repitió su triunfo, en primera ronda, con la votación más alta de la historia electoral costarricense, en números absolutos, con una mujer como candidata.

En el 2014, se rompió el bipartidismo en el Poder Ejecutivo, con el primer triunfo y el inicio de lo que serán ocho años de gobierno del Partido Acción Ciudadana, como resultado de dos triunfos consecutivos.

Ottón Solís, en una de sus tres derrotas electorales logró un mayor porcentaje de votación (2002: 26,2%, 2006: 41,1% Y 2010: 25,06%) y en las tres campañas consiguió también un mayor número de diputados (14, 17 y 14 respectivamente) que Luis Guillermo Solís, triunfador en el 2014 con un 30,64% de los votos para presidente y un total de 13 diputados.

Los números de Solís en sus tres derrotas fueron superiores a los que hicieron triunfar a Carlos Alvarado en el 2018 (21,66% de los votos para presidente y 10 diputados). Queda claro que el PAC ha experimentado un proceso involutivo desde el 2006.

Viendo los fríos números en momentos muy puntuales, la conclusión es muy sencilla: las debilidades del PLN a partir del 2014 con la derrota más vergonzosa de su historia -con un candidato que se retiró para la segunda ronda- y en el 2018, eliminado de la segunda ronda con la votación más baja de su historia electoral, es lo que le ha permitido al Partido Acción Ciudadana ganar en dos ocasiones consecutivas la Presidencia de la República. El PUSC ya venía en caída libre desde 2004 y el PAC ha pasado a dos segundas rondas más por las debilidades de sus rivales que por sus propias fortalezas, algo que podría repetirse en el 2022.

Empero, el PLN parece no darse cuenta de este fenómeno y por falta de humildad ha obviado el estudio sensato del porqué de su disminución en cuanto a seguidores y su poca credibilidad. No ha hecho el correcto examen de conciencia para detallar el porqué de su distanciamiento con la sociedad y los ciudadanos, más allá de las sendas derrotas recientes en procesos de elecciones presidenciales y los pírricos triunfos en los procesos municipales.

El PLN se fue alejando paulatinamente de lo que fue su base: la gente de menores recursos y la clase media; se distanció del cooperativismo, del sindicalismo,del solidarismo, de los sectores gremiales, de la educación y del agricultor, para “acercarse” a los sectores económicamente más fuertes del país.

Mi tesis al respecto es que durante el deterioro del bipartidismo el partido que más se desfiguró fue Liberación Nacional, puesto que el PUSC ha seguido siendo el partido de centro derecha cercano a los sectores empresariales y financieros más poderosos, como lo fue desde su fundación en diciembre de 1983. El PLN era su contraparte; desde su fundación en octubre de 1951 fue definido como un partido de centro izquierda, socialdemócrata, y por lo tanto más cercano a la clase trabajadora.

El PAC -en el poder- ha sido igual que las versiones modernas del PUSC y del PLN, un partido “atrápalo todo”. El PAC es un partido sin orientación ideológica, lo que sumado a su carencia de cuadros partidarios le ha obligado a conformar gabinetes con gentes de los otros partidos; pero también con la ayuda de estos ha podido cumplirle a su electorado más fiel: los llamados “progres”, lo que hoy es la base de sus seguidores.

El Presidente Alvarado, luego de pasar a la segunda ronda electoral 2018 y con tan solo 10 diputados electos, de seguro imaginó un panorama complicado para gobernar, pero ha sido todo lo contrario gracias a la desfiguración sufrida por la oposición. Una oposición que ha colaborado sin conocer objetivos y un proyecto claro de desarrollo, que le ha “firmado” una carta en blanco sustentada en el discurso de una oposición “responsable”, un gobierno de “unidad” nacional o ante una crisis de salud.

La oposición se ha entregado de esta forma a los intereses del PAC y del grupo hegemónico que manipula con facilidad al Presidente Alvarado, para que nada cambie en el país para los más pobres, pero que sí empeore la situación social de la clase media costarricense.

El año 2022 podría producirse la quinta derrota consecutiva del PUSC y la tercera derrota consecutiva del PLN, con un país más empobrecido y sustancialmente más endeudado, en el que algunos empresarios piensan “que están ganando”, cuando lo correcto es que ellos serán las últimas víctimas del PAC en el proceso irreversible de deterioro del país.

Y todo ello frente a un votante fácil de manipular por su poca criticidad y por la incapacidad de la oposición de renovarse, votante que con facilidad cae en el discurso ambivalente de quienes hoy nos gobiernan.

El PLN está obligado entonces, por responsabilidad política, a vestirse con sus mejores armas políticas. Debe darle espacio a la segunda y tercera línea partidaria que ha sido relegada por una primera línea desgastada y sin credibilidad, que las ha bloqueado una vez y otra vez para que no puedan asumir la responsabilidad del partido y del país.

El PLN debe demostrar que sí tiene un proyecto político propio, no el de las élites, que sea muy superior e inclusivo, porque de lo contrario seguirá el mismo camino del PUSC, haciéndole el “pasillo de honor” a sus rivales.

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2 comentarios

  1. Melvyn Alvarado Soto

    Buenas tardes

    Claudio, muy atinado y objetivo su comentario. No entiendo el accionar de los dirigentes de nuestro Partido, o son muy ingenuos , poco inteligentes ( por no decir otra cosa ) que no ven estas cosas tan evidentes. Saludos .

  2. Don Claudio, el PLN debe reinventarse con inteligencia, no mirando la forma de revancha contra el PAC, sino proponiendo un gobierno inclusivo; lo que sucede es que existen algunos que guardan demasiado rencor y eso no les permite evaluar que para volver al poder requieren del apoyo de muchos que nos fuimos y ustedes nos siguen cobrando eso. Entiendan que quienes nos fuimos fue porque el glorioso partido de don Pepe había perdido el rumbo. Aunque les duela, LGS y Alvarado llegaron porque manejaron con inteligencia la campaña. Deben buscar una figura fresca, guarden a Toño y a Jhonny, ni pensar en Nicolás, no veo mal a Carlos Ricardo e incluso Casas, a quien se envió a la hoguera injustamente.

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