El gana-pierde de México en nuevo acuerdo con Canadá y EEUU

Por Emilio Godoy

El gana-pierde de México en nuevo acuerdo con Canadá y EEUU

El gana-pierde de México en nuevo acuerdo con Canadá y EEUU

El nuevo acuerdo comercial entre Canadá, Estados Unidos y México incluye el sector energético, que no lo estaba en el tratado anterior, y si bien reconoce la propiedad mexicana sobre los hidrocarburos, consolida condiciones favorables para las compañías extranjeras. En la imagen, un pozo petrolero en la ciudad de Poza Rica, en el sudoriental estado de Veracruz. Crédito: Emilio Godoy/IPS

MÉXICO, 5 oct 2018 (IPS) – Ahora que pasaron la fanfarria de sus dirigentes y el alivio de sectores exportadores e inversores, llegan los análisis de los especialistas, que coinciden en que en el renovado acuerdo trilateral con Canadá y Estados Unidos, México cedió en sectores como comercio digital, biotecnología, automotriz y agricultura.

Karen Hahnsen-Kuhn, directora de Comercio y Gobernanza Global del no gubernamental y estadounidense Instituto para la Agricultura y la Política Comercial, señaló entre quienes mantienen sus ventajas a la industria agroexportadora, una de las beneficiarias del viejo Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), vigente desde 1994.

“México tendrá menos barreras para frenar productos. Los agricultores familiares no se beneficiarán. El nuevo acuerdo socavará muchas iniciativas que Andrés Manuel Obrador (próximo presidente mexicano) propone y hará más díficil reconstruir el sector agrícola”, dijo a IPS.

La noche del 30 de septiembre, los tres socios anunciaron el nuevo Acuerdo Estados Unidos-México-Canadá (USMCA, en inglés), para dar continuidad al tratado, bajo otro nombre, una de las exigencias del presidente Donald Trump, quien impuso la renegociación al llegar a la Casa Blanca, en enero de 2017.

Los gobiernos de Ciudad de México y Washington habían alcanzado un acuerdo un mes antes, al que se sumó Otawa cuando faltaban horas para que cumpliese la fecha límite para completar un nuevo acuerdo, también impuesta por Trump, del 1 de octubre.

En su negociación con Canadá, Estados Unidos forzó que su socio aceptara la apertura del mercado lácteo, que en el TLCAN solo permitía cuotas para leche, queso y otros productos. Además, los productores estadounidenses avícolas, bovinos y porcícolas gozarán de mayor acceso a ese mercado, a cambio de cupos para maní y derivados y azúcar canadienses.

La percepción generalizada es que Trump impuso su voluntad en la configuración del USMCA, como prometió en la campaña electoral. De inmediato, ha pasado a usar el resultado como propaganda con vistas a las elecciones legislativas de noviembre en su país.

Ignacio Martínez, académico del Centro de Relaciones Internacionales de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la estatal Universidad Nacional Autónoma de México, aprecia claroscuros en el nuevo acuerdo.

A mediano plazo, México gana “en la parte macroeconómica, en torno a la estabilidad económica. Se le da certidumbre al inversionista, pues mantiene preferencias arancelarias y esto provocará que fluya mayor inversión”, dijo en diálogo con IPS.

Asimismo, el experto consideró positivas las provisiones sobre anticorrupción, competencia y transparencia, porque van a provocar que el gobierno entrante apruebe leyes al respecto.

El presidente electo de México, el izquierdista López Obrador, prometió durante la campaña el apoyo a pequeños productores agrícolas y precios garantizados para maíz y frijol. Además, ofreció prohibir la siembra de maíz genéticamente modificado, asunto bajo litigio en tribunales aztecas.

Desde julio, un delegado de López Obrador participó en las negociaciones, y el futuro gobernante dio su visto bueno al acuerdo, lo que le permite un acercamiento con la administración de Trump, recelosa de su llegada a la presidencia, el 1 de diciembre.

El gana-pierde de México en nuevo acuerdo con Canadá y EEUU

El maíz mexicano, principal cultivo del y base de su dieta, ha sido castigado por el Tratado de Libre Comercio de América del Norte y lo seguirá siendo por el nuevo Acuerdo Estados Unidos-México-Canadá, que lo sustituirá. Crédito: Emilio Godoy/IPS

Pero sus promesas pueden colisionar con el USMCA, que norma la entrega de subsidios agrícolas y la imposición de medidas contra la biotecnología.

Ganadores y perdedores

La manufactura automotriz, la maquila (zona libre de impuestos para la producción y ensamblaje de productos para la reexportación), la agroexportación y los servicios financieros figuran entre los sectores ganadores de la liberalización comercial emprendida.

Entre los mayores perdedores, como ya lo fueron con el TLCAN, Martínez y otros académicos y activistas de los sectores afectados sitúan al sector alimentario en general y en particular la pequeña agricultura, incluida la tradicional del maíz y el frijol, parte de la dieta básica mexicana.

Como resultado, el TLCAN impulsó la dependencia comercial de México con su vecino, con quien el intercambio equivale a más de 80 por ciento de sus ventas externas totales.

En el sector automotriz, los vehículos ensamblados en el bloque contendrán 75 por ciento de componentes manufacturados en cualquiera de los socios a partir de 2020, para evitar tarifas.

El USMCA estipula ese contenido en 62,5 por ciento. Además, entre 40 y 45 por ciento de las partes de cada vehículo deben ser manufacturadas por trabajadores que ganen al menos 16 dólares por hora, para nivelar las condiciones salariales en Estados Unidos y México.

En esta nación latinoamericana, los sueldos oscilan entre 3,41 y 7,34 dólares por hora en el sector, según datos del no gubernamental Centro para la Investigación Automotriz, de Estados Unidos.

México también accedió a reconocer los derechos de negociación colectiva en los contratos laborales. De hecho, el Senado mexicano ratificó en septiembre el Convenio 98 sobre libertad de asociación sindical de la Organización Internacional del Trabajo.

El capítulo energético del USMCA, inexistente en el TLCAN, legitima la reforma mexicana que abre esa actividad al capital privado, emprendida desde 2014.

Estados Unidos y México acordaron el mantenimiento del esquema de resolución de diferencias entre inversionistas y Estados vía tribunales arbitrales para petróleo y gas, generación eléctrica, telecomunicaciones e infraestructura, en los cuales las empresas extranjeras invierten montos multimillonarios.

En ese sentido, el nuevo acuerdo conserva los mecanismos de disputas entre Estados y por aplicación de políticas de comercial desleal.

Los tres socios también decidieron la adopción de un plazo de 10 años para la protección de datos biológicos sobre pruebas de medicamentos obtenidos de material vivo o genético.

Asimismo, México tendría que adherirse a la revisión de 1991 del Convenio Internacional para la Protección de las Obtenciones Vegetales, creado en 1961 y cuyo órgano ejecutor es la Unión Internacional para la Protección de las Obtenciones Vegetales, con seden en Ginebra.

Sus estatutos buscan proteger los derechos del obtentor de cada nueva variedad vegetal que satisfaga los criterios pautados en ese acuerdo, que estipula una doble protección para el obtentor de la variedad y el propietario de la patente vegetal original.

La versión de 1991, vigente desde 1998, ampara los derechos de propiedad de Canadá, Estados Unidos y la Unión Europea y establece el reconocimiento de los derechos de nuevos caracteres genéticos, en abierta concesión a los transgénicos.

La mayor protección a datos biológicos obstaculizaría el desarrollo de medicamentos biocomparables o genéricos contra enfermedades graves o crónicas.

El USMCA, que debe ser ratificado sin cambios o rechazado por los parlamentos de los tres países en 2019, delinea sanciones penales para la piratería de películas en línea y veta impuestos para la distribución electrónica de música digital, libros, programas informáticos y videojuegos.

El nuevo acuerdo será firmado por los tres gobernantes el 29 de noviembre, en lo que constituirá de hecho el cierre del sexenio del conservador Enrique Peña Nieto, antes de entregar el mando a López Obrador, y debe sustituir al TLCAN en 2020.

A diferencia del TLCAN, el nuevo acuerdo incluye temas ambientales y laborales en el texto principal. Pero el primero se circunscribe a prevenir y reducir la basura marina; promover la gestión forestal sostenible y tipificar el tráfico transnacional de especies silvestres protegidas, sin ninguna mención al cambio climático.

La estadounidense Hansen-Kuhn lamentó que el USMCA dificulte más tener una mejor protección ambiental.

“Espero que haya un debate amplio en México, especialmente sobre agricultura y transición energética. En estos momentos, es difícil prever cómo influirán los juegos politicos” luego de las votaciones legislativas en Estados Unidos y con el cambio de gobierno en México, explicó.

El USMCA incluye, otra vez por exigencia de Washington, una cláusula anti China, pues indica que uno de los socios no puede negociar un acuerdo comercial con un país que no sea “una economía de mercado”, vale decir, no capitalista. De ser así, una de las partes podrá salirse del acuerdo.

Los negociadores convinieron en que el USMCA durará 16 años, a menos que los socios decidan extenderlo. Para ello, se reunirán cada seis años.

Martínez señaló que el Senado mexicano debe revisar temas como derechos digitales, ambiente, protección de datos a medicamentos y mecanismos de resolución de disputas.

“Ojalá asumiera una posición crítica para hacerle ver al Ejecutivo que son necesarios mecanismos alternos para apuntalar el mercado interno. Eso se verá en Estados Unidos, donde los demócratas van a pelear por contenidos no incluidos”, sostuvo.

Edición: Estrella Gutiérrez


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