El futuro de la movilidad urbana: los microcoches eléctricos

Por Thomas Geiger (dpa)

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El Microlino recuerda al BMW Isetta de los años ‘50. Foto: Microlino/dpa

En momentos en que los coches compactos convencionales se encuentran en una situación complicada debido a normas de contaminación más estrictas y a los altos costos de electrificación del parque automotor, los nuevos microurbanos eléctricos se van abriendo paso en las ciudades como vehículos ligeros.

«No solo los gases nos causan problemas en la ciudad, sino también la necesidad cada vez mayor de espacio», señala Wim Ouboter, de la empresa Micro Mobility Systems, en Múnich.

«A menudo se mueven cinco metros y más de dos toneladas de coche solo para llevar a una persona de A a B», agrega. Este contrasentido lo llevó a desarrollar el Microlino, que después de muchas idas y vueltas se lanzará a finales de año.

El Microlino tiene 2,50 metros de largo y 1,50 de ancho y se venderá a partir de 12.500 euros (14.300 dólares). Con una autonomía máxima de 200 kilómetros y una velocidad máxima de 90 km/h está concebido para el tráfico urbano.

¿Regresa la movilidad masiva de los años 50?

El Microlino no es una verdadera novedad, ya que la idea se remonta al legendario Isetta de BMW. Pero si en los años 50 el Isetta hizo posible la movilidad de grandes sectores de la población, según Ouboter, el microcoche eléctrico quiere salvar a las ciudades del colapso de tránsito.

Asimismo destaca que el tamaño del auto tiene una gran ventaja al momento de buscar un lugar de estacionamiento.

El City Transformer, el coche eléctrico de Israel, también fue creado para resolver los problemas de aparcamiento. Si se retraen las ruedas del diminuto coche con dos asientos dispuestos uno detrás de otro, el vehículo puede plegarse desde un ancho de 1,40 hasta un metro.

El City Transformer tiene dos motores eléctricos, uno en cada rueda trasera, que le permite circular a una velocidad máxima de 90 km/h cuando está desplegado. Cuando está plegado, la velocidad máxima es de 40 km/h. Pero igualmente, siempre puede encontrar un carril para salir de un atasco o un espacio en un estacionamiento.

El City One de la empresa emergente alemana ACM también es un coche puramente eléctrico pensado para la movilidad urbana. El supercompacto tiene un equipamiento muy simple y su versión estándar tiene una autonomía de solo unos 100 kilómetros. Según la versión, el rango de precios oscila entre 10.000 y 15.000 euros.

Según el jefe de la empresa Paul Leibold, lo más destacado del City One son las baterías adicionales, que tienen el tamaño de una maleta con ruedas y pueden instalarse en la parte trasera. Esto aumenta el precio del coche, pero la autonomía asciende hasta los 240 kilómetros.

Por su parte, el empresario austríaco-candiense Frank Stronach también tiene pensado lanzar el monoplaza Sarit. El fundador del mayor fabricante de componentes para automóviles de Canadá Magna International iniciará la producción el próximo año. El Sarit tendrá una autonomía de 100 kilómetros y una velocidad máxima de 25 km/h por un precio equivalente a unos 4.000 euros.

Los minis tienen una larga historia

Si bien los minis están ahora surgiendo con fuerza, existen desde hace mucho tiempo. Solo basta con remontarse al Peel P50 de los años 1960. Con 1,37 metros sigue figurando en el Libro Guinness de los Récords como el coche más pequeño del mundo.

Algunos fabricantes de automóviles intentaron emularlo, como por ejemplo Renault, con el Twizy, un biplaza eléctrico que pretendía tender un puente entre los coches y las motos.

El Citroën Ami también entró en la competencia de los vehículos ligeros. En tanto, el nuevo Opel Rocks-e, muy parecido al modelo francés, circulará por las carreteras a partir de 2022. Según el fabricante alemán, quiere destacarse por su motor ecológico, su pequeño formato, su diseño inteligente y su bajo precio.

El precio estimado del Rocks-e será de 7.000 euros. Según el portavoz Patrick Munsch, incluso como coche de leasing, el urbano eléctrico costará a menudo menos que un billete mensual del sistema de transporte público.

No es un coche, sino un vehículo ligero

Jan Burgard, experto de la consultora de estrategias Berylls, explica que el hecho de que estos vehículos sean comparativamente baratos en relación con los coches compactos clásicos, que son cada vez más caros, se debe también a su clasificación como vehículos ligeros.

«Los requisitos de los sistemas de seguridad contra choques y de protección de los ocupantes son mucho menores», señala el experto. «Al mismo tiempo, sin embargo, se regula el rendimiento, el peso y, sobre todo, la velocidad, lo que a su vez hace más difícil que los conductores tradicionales acepten estos coches», añade.

No obstante, Burgard considera que estos microcoches tienen grandes posibilidades, no solo por su facilidad de aparcamiento y su maniobrabilidad en el complicado tránsito urbano.

«Mientras los SUV y sus propietarios son cada vez más criticados, estos coches son aceptados y esa imagen positiva llega a los conductores», apunta.

Algunos vehículos ligeros, como el Rocks-e, cuya velocidad máxima es de 45 km/h, ya pueden conducirse a partir de los 15 años. Otros, como el Microlino, de más velocidad, solo están permitidos a partir de los 18 años.

¿Un gran futuro para los coches pequeños?

Ferdinand Dudenhoeffer, del centro de investigación sobre el automóvil de Duisburgo, en Alemania, se remite a China cuando debe hablar sobre las perspectivas de este tipo de vehículos.

En la actualidad el coche eléctrico más vendido en el gigante asiático es el Mini EV, fabricado por SAIC GM Wuling. Con una autonomía de 180 kilómetros y un precio de 4.000 euros el automóvil se vendió más del doble que el Tesla Model 3, que ocupa el segundo lugar en la lista de los coches más vendido en los primeros siete meses del año.

«Esta es la forma de acercar el coche eléctrico a un público más amplio y justamente allí donde tiene mayores ventajas: en las ciudades», señala. El economista alemán resalta la importancia de estos vehículos, por ejemplo, en el cuidado móvil de ancianos, en los servicios de mensajería o repartos de comida.

Sin embargo, en su opinión, el éxito depende, entre otras cosas, de que esos vehículos cumplan las expectativas de confort, seguridad y calidad, o de que los clientes estén dispuestos a hacer ciertas concesiones en el futuro.

Los expertos son muy optimistas con respecto a este segmento de movilidad urbana. Pero es evidente que en este caso, las empresas emergentes o los recién llegados a la industria tienen más facilidades que los fabricantes establecidos.

Mientras numerosas start-up ya anunciaron varios lanzamientos durante el Salón Internacional del Automóvil (IAA) de Fráncfort, comenzó también el retiro del primer microcoche moderno.

Cuando la próxima generación de Smart se lance el año que viene con el Concept#1, el coche se convertirá en un SUV eléctrico de 4,29 metros, y así, el modelo de serie más corto en su momento, con 2,50 metros, pasará a la historia.

dpa


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