El fin del mundo

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El Sereno

Álvaro Campos Solís
campos.solis.alvaro@gmail.com

Alvaro Campos

Ahora que el Continente Americano se ha convertido en el epicentro de la pandemia del coronavirus y que algunos líderes religiosos empiezan a hablar de que se acerca el fin del mundo, conviene estar atento y no prestarles atención a esos“mensajeros” que afirman que el covid 19 en una señal del Apocalipsis. A lo largo de la historia se han registrado numerosas pandemias y a pesar de la predicción de dirigentes de sectas religiosas, ninguna terminó con la especie humana.

También es justo reconocer el compromiso que ahora asumen numerosos líderes espirituales, de todas las confesiones religiosas, que no especulan y tampoco lucran con la fe de sus seguidores. Se trata de sacerdotes y pastores que respetan y acatan las ordenes sanitarias emitidas por la autoridad competente.

En el caso de la iglesia católica esa postura se debe a la responsabilidad y seriedad del Papa Francisco, un líder que no es santo de devoción de la derecha ortodoxa, incluida la que está dentro del Vaticano. No hace mucho tiempo, cuando surgía una pandemia algunos curas convocaban a sus fieles a la iglesia de su pueblo y promovían procesiones para rogar por la desaparición de aquel azote. Resultado: aquellos lugares se convertían en foco de contagio, con lo cual la tragedia adquiría grandes dimensiones

Sin embargo, en las circunstancias que hoy vive la humanidad, se multiplican los líderes religiosos, sectarios y gurús que dan por un hecho que el final está a la vuelta de la esquina. Como no es posible reunirse, utilizan la radio para difundir su mensaje de terror. Mientras los expertos hablan de recesión económica y los científicos buscan una vacuna, ellos creen que la pandemia es una manifestación apocalíptica, razón por la cual no aceptan ninguna de las recomendaciones de las autoridades sanitarias como la mascarilla, careta, distanciamiento social y confinamiento familiar. Algunos de esos líderes encuentran apoyo político en personajes como el presidente de Estados Unidos, Donald Trump y el de Brasil, Jair Bolsonaro. Los dos países con la mayor cantidad de muertos y contagio, del mundo.

Esas proclamas, en la que incluyen niños con visionesproféticas, nos permiten recordar los suicidios religiosos colectivos que en esta región del mundo tuvieron lugar en el siglo anterior. Conviene estar prevenido.No vaya a ser que algún fanático o líder inescrupulosoconvenza a sus feligreses de que en el patio de su iglesia una nave los espera para llevarlos al Paraíso.

En algunos casos tal convencimiento está asociado a que los feligreses hagan fuetes donativos, incluso les donen la cuenta bancaria, el título de propiedad de la casa, del carro o que le entreguen a un ser querido “para cuidarla como se merece”

Precisamente el próximo 18 de noviembre se cumplirán 42 años de que el pastor evangélico, Jim Jones, fundador de la agrupación religiosa el Templo del Pueblo, en un lugar remoto de Guyana, en el noreste de América del Sur, propició el mayor suicidio colectivo de la historia logrando que 917 personas tomaran una dosis letal de veneno y cinco visitantes fueran asesinados.

El Templo del Pueblo fue una agrupación religiosa fundada en Indianápolis, en los años 50, teñida de secretismo y liderada por un carismático predicador cristiano que reivindicaba la causa de los pobres. Sunombre, James Warren, conocido como Jim Jones.

Ese pastor evangélico, fundador y guía del Templo del Pueblo, logró convencer y en otros casos ordenar el sacrificio de sus vidas a más de 900 personas, incluidos 260 niños, como protesta por la visita a su iglesia del congresista Leo Ryan y un grupo de periodistas de los Estados Unidos. El congresista y tres comunicadores fueron asesinados cuando intentaban abandonar la granja, luego de recoger numerosas denuncias de violaciones sexuales y esclavismo, según informes oficiales.

La historia registra numerosos suicidios y asesinatos masivos por motivos religiosos y políticos. La mayoría de ellos tuvieron lugar en los Estados Unidos, también en El salvador y Guatemala.

El múltiple crimen registrado en una remota aldea de ese país sur americano no es único. Existen otros casos que impactaron a la comunidad mundial. Uno de ellos es el de los Davidianos, liderado por el pastor David Kosher, un iluminado que se creía profeta, Mesías, hijo de Jesús.

Ese suicidio o asesinato masivo que acaparó la atención mundial ocurrió en Waco, Texas, el; 19 de abril de 1993 cuando la policía cargó contra la secta los davidianos, luego de un asedio que se prolongó por 51 días. La policía sospechaba que en el Rancho Carmelo, el líder David Koresh, junto con seguidores que habían reclutado en su país, Australia, Inglaterra e Israel disponía de un arsenal.

El balance final de muertos dentro de Monte Carmelo fue de 69 adultos y 17 menores, muchos de ellos calcinados. La versión oficial de la policía hablaría de que fueron los mismos davidianos los que provocaron el incendio en un aquelarre de suicidio colectivo. Otras fuentes se refirieron, por el contrario, a vuelcos de las tanquetas federales que habrían provocado la inflamación del queroseno y, a su vez, habrían trasladado las llamas al interior del rancho”, señala un informe dela BBC.

“La tolerancia nos da una visión espiritual que está tan lejos del fanatismo como el Polo Norte del Polo Sur”, sentenció mahatma Gandhi

Por todo lo anterior, en la vida conviene tener cuidado con ese individuo de carisma que fascina, seduce y prácticamente hipnotiza a sus seguidores. Para profetas: el de Nazareth.

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Periodista


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