El estilo de Angela Merkel, desde su peinado a la moda

Por Caroline Bock (dpa)

Angela Merkel
Angela Merkel. Archivo

Berlín, 3 sep (dpa) – ¿Su peinado? «Genial», dijo en alguna ocasión el peluquero Udo Walz sobre Angela Merkel. Fue un autoelogio. La canciller alemana, que se alejará del escenario político tras las elecciones del 26 de septiembre, fue clienta del coiffeur de ricos y famosos fallecido el año pasado.

No se sabe dónde se corta el cabello ahora. Pero sí que Walz se afilió por ella a la Unión Demócrata Cristiana (CDU), el partido de la jefa del Gobierno alemán.

Dieciséis años con Merkel marcaron a Alemania, lo que también vale para el mundillo de los famosos y la cultura.

La primera mujer en la Cancillería, hoy de 67 años, recibió elogios y críticas, consejos de moda y recomendaciones a distancia. Aunque al principio se burlaban de Merkel por su peinado, luego muchos, incluso los que no votaban a la CDU, la reconocieron como política de talla mundial que se abrió paso en un mundo de hombres.

«La encuentro muy simpática. Tiene todo mi respeto por cómo se maneja tan soberanamente con estas estructuras patriarcales y en parte también con ofensas personales», copmentó la cocinera y política del partido ecologista Los Verdes Sarah Wiener. El músico Herbert Grönemeyer acredita «inteligencia sin vanidad» a la mandataria que tiene un doctorado en física.

El escritor Martin Walser incluso fue más allá en un ensayo para el semanario «Der Spiegel». Merkel no solo es inteligente, sino también bella. «La mayoría de los políticos exhiben lo que son. Eso se debe también a que deben decir más de lo que saben. En el caso de Merkel somos testigos de la conjunción entre espíritu y naturaleza, y justo por eso es bella», escribió Walser en 2018.

En lo que respecta a su vestimenta y su aspecto, hubo más prensa y debate que con cualquiera de sus antecesores en el cargo. El socialdemócrata Gerhard Schröder fue criticado por su preferencia por los trajes caros. El conservador Helmut Kohl, mentor de Merkel en la CDU, fue apodado «pera» por su figura.

Pero no hay comparación con el eco que tuvo en 2008 la visita de Merkel a la Ópera en Oslo con un vestido de noche con un escote que no pasó desapercibido. El tema fue tratado como una verdadera sensación.

Nunca más hubo fotos de Merkel como las de Oslo. La canciller se acostumbró a llevar un estilo uniforme con pantalones oscuros y chaquetas de color. El diseñador Giorgio Armani de hecho elogió su manera de vestir. «Siempre me pareció interesante su estilo, con chaquetas hechas a medida y pantalones haciendo juego», dijo hace poco el italiano de 87 años al semanario alemán «Zeitmagazin». Añadió que ese estilo irradia autoconfianza.

Menos benigna fue en su momento la sentencia de Karl Lagerfeld. «La señora Merkel debería hacerse algo a medida de sus proporciones especiales», sostuvo el diseñador alemán en declaraciones al semanario «Focus» en 2013. «Pero he oído por ahí que no quiere consejos».

Más adelante, Lagerfeld fue muy crítico con la política de Merkel para con los refugiados. «No se puede, aun si pasaron décadas, matar a millones de judíos y luego dejar venir a millones de sus peores enemigos», recalcó el modisto en 2017 en una controvertida entrevista en la televisión francesa.

El alpinista Reinhold Messner conoce a la canciller y a su marido Joachim Sauer por su afición al senderismo. El italiano Messner relató al dominical «Welt am Sonntag»: «Angela Merkel es resistente, no solo en la montaña, también en el tumulto político a su alrededor. No es tan fácil ganarle. Permanece más tiempo alerta, con mayor lucidez que otros».

Hace tiempo que Merkel inspira a autores de películas y libros. El guionista y exitoso escritor alemán David Safier le creó una vida como detective aficionada en «Miss Merkel». En la novela, la canciller lleva seis meses jubilada y se ha mudado con su marido y su perro al noreste de Brandeburgo, donde resuelve un caso policial.

El artista chino Ai Weiwei propuso otra ideas para Merkel como jubilada: «Le deseo que tenga una vida agradable cuando se retire. Espero que pueda visitar el zoológico en Berlín y ver a los osos panda».

Merkel misma dijo en su visita a Estados Unidos en julio que tras dejar el cargo iba a tomarse una pausa y pensar en «qué me interesa realmente».

En los últimos 16 años, la canciller alemana apenas tuvo tiempo para ello. «Luego quizá intente leer y se me cerrarán los ojos, porque estoy cansada. Entonces dormiré un poco. Y luego veremos», concluyó.


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