El Escorpión: Algo huele mal en Dinamarca…

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El Escorpión

La Secretaría General del Partido Liberación Nacional emitió el jueves 17 de junio, un “Comunicado a la Dirigencia Liberacionista”. Por esa vía, el Secretario General hace saber que, “ha dispuesto la conformación de un modelo de organización partidaria con el propósito de incentivar… la generación de propuestas encaminadas al posicionamiento partidario…”.

Llama poderosamente la atención que sin que haya habido una convocatoria o una invitación a la participación del liberacionismo en el trabajo del Partido, el Secretario General asuma que el liberacionismo tiene que conformarse con que él, comunique que ha dispuesto implementar un procedimiento que puede ser abiertamente contrario al Estatuto del Partido y sancionable por el Tribunal de Ética y Disciplina, por disposición del mismo Estatuto.

El Secretario General ignora el mandato legal que él tiene, de “propiciar la participación del mayor número de miembros del Partido en sus actividades”, y simplemente comunica a la dirigencia que el Balcón Verde ha dispuesto la implementación de su “modelo de organización”, no contemplado en el Estatuto, y compuesto por ocho mesas integradas por cincuenta personas, escogidas a dedo.

Tal procedimiento extraestatutario cobra enorme importancia por cuanto la Secretaría General le asigna a las cincuenta personas escogidas para integrar su “modelo de organización”, el objetivo de “diseñar las propuestas y acciones concretas que sean necesarias para el bienestar económico, social, productivo y democrático del país”, como si el Estatuto no proveyera los órganos y procedimientos para objetivos tan importantes.

Inexplicablemente, el “modelo de organización partidaria” que ha puesto en marcha la Secretaría, se aparta del carácter democrático que distingue a Liberación Nacional, deja de lado la obligada convocatoria al trabajo participativo que debería organizar la Secretaría de Planes y Programas y la sustituye por un procedimiento inventado al margen del Estatuto.

La determinación de no convocar a un proceso democrático y representativo de integración al trabajo para “diseñar propuestas y acciones concretas… para el bienestar económico, social, productivo y democrático del país” entraña el riesgo de tener productos sesgados, que respondan a intereses particulares o que expresen visiones en las que coinciden un número reducido de personas, cuatro en algunas mesas. Es un ejercicio marcado por su carácter poco participativo y antidemocrático y esos no son los principios de Liberación Nacional.

Está claro que el Secretario General pone a prueba la institucionalidad partidaria, más allá de la rocambolesca concatenación de atribuciones reglamentarias que teje, para tratar de justificar, su injustificable proceder.

La Secretaría General ha decidido ignorar claros enunciados del Estatuto, en particular el que afirma que el Partido Liberación Nacional, “está regido exclusivamente por los órganos” que determina su Estatuto y contrariándolo, ha dispuesto “la conformación de un modelo de organización partidaria” paralelo.

El Comunicado de la Secretaría General informó que ya ha desarrollado las dos primeras fases en la implementación de su proyecto, la determinación de los temas de trabajo para las mesas y la escogencia de las cincuenta personas encargadas de elaborar la base de discusión de una plataforma programática para el Partido. Ese proceder está expresamente prohibido por el Estatuto que, al contrario, dispone categóricamente que, “los liberacionistas no podrán crear u organizar otros órganos diferentes” a los que establece el mismo Estatuto y previene expresamente toda posibilidad de transgredir esa disposición mediante “órganos de cualquier clase… para actuar dentro del Partido o para realizar cualquier clase de acción política interna o externa…”.

Convendrá que se tenga muy presente que el Estatuto no deja duda en cuanto la voluntad de evitar el surgimiento de mecanismos paralelos y antidemocráticos en el seno del Partido. El Estatuto, además de prohibir la creación de órganos diferentes a los que establece, “para realizar cualquier clase de acción política interna o externa.”, establece que “la desobediencia a esta norma, será juzgada y sancionada por el Tribunal de Ética y Disciplina.”

Para recurrir “la disposición” de la Secretaría General de “conformar un modelo de organización partidaria” paralelo y contrario a la letra del Estatuto del Partido, están abiertas las instancias internas y, en última instancia, el Tribunal Supremo de Elecciones.

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