El dilema del PLN y el futuro de Costa Rica

Fernando Berrocal

Fernando Berrocal Soto

A raíz de las enormes protestas y de las movilizaciones multitudinarias que están sucediendo en Brasil, la Presidenta de ese enorme y poderoso país, dijo algo que entrará en la historia de las Ciencias Políticas y que refleja la realidad del nuevo mundo y de la civilización globalizada que estamos viviendo. Dijo: ” Hay que escuchar a las calles”.

El político que, en el presente, “no escuche a las calles” está de espaldas a la realidad. Escuchar a las calles es entrar en el infinito mundo de las actuales redes sociales y ponerle atención al pueblo cuando, al pie de las principales noticias en la prensa escrita o cuando opina por la televisión y la radio, dice lo que piensa y siente de una noticia.

En Costa Rica, además, “escuchar a las calles” significa ponerle atención a un pueblo educado y distinto, con gran conciencia política y una capacidad de discernimiento especial, fruto de la educación y de los niveles de desarrollo humano que ha alcanzado nuestro país, a pesar de lo mucho que falta por hacer para que seamos, realmente, una sociedad plenamente inclusiva y de oportunidades para todos (as), como es nuestro ideario social democrático.

Cuando un importante Ministro de Estado y compañero del PLN, dice públicamente, palabra más o palabra menos, que el dialogo político en nuestro país ha descendido de nivel y ha caído en la mediocridad, en la medida que la gente de todos los niveles sociales opina y critica al gobierno, lo único que se puede decir es que este señor es un perfecto imbécil que no ha entendido nada de lo que viene sucediendo con la humanidad, desde que se inició la gran revolución de las comunicaciones y la globalización.

Digo todo lo anterior, además, por la torpe defensa del proyecto oscuro de la Refinería China y por las metidas de pata de todos los días, casi que sin excepción, del actual Gobierno de la República. Da grima y dolor, abrir los periódicos o prender los informativos de la televisión, para constatar la ingenuidades y torpezas de nuestros Ministros de Estado. Cuando el actual gobierno logra hacer algo bueno y que nos da satisfacción, como costarricenses y como liberacionistas, no pasan tres o cuatro días sin que alguien, de alto nivel político, meta de nuevo la pata y declare alguna tontería contra alguna de las minorías o anuncie alguna idea sin pies ni cabeza.

Parece que nadie, en el gobierno de doña Laura, quiere “escuchar a las calles”. Nadie tampoco se entera de lo que se dice y opina en las redes sociales. Peor aún: a nadie le importa. En los países árabes primero, después en España y ahora en Brasil, en donde incluso gobierna un partido político de izquierda, el pueblo se cansó de que no lo escucharan sus gobernantes. A veces pienso que, en cualquier momento, puede suceder lo mismo en Costa Rica.

O nuestro querido PLN regresa a sus raíces y a la social democracia, con una visión verdaderamente reformista y progresista, como la de nuestros Padres Fundadores en la segunda mitad del siglo XX, sin miedo, actualizando y modernizando la propuesta y la acción programática y de gobierno, a las exigencias del siglo XXI, o quien sabe que va a pasar en Costa Rica. Esa responsabilidad es del PLN. Por el lado de la oposición política, no hay nada, excepto división, falta de liderazgo y simple oposición por oposición al PLN, sin un proyecto país que signifique una alternativa de bien para Costa Rica. Ese es el cuadro real a unos pocos meses de las próximas elecciones nacionales.

Pero como le escuché recientemente decir a una persona a la que admiro intelectualmente, aunque dejó de ser militante activo del PLN, tenemos que decidir nosotros, “al interior del PLN y de la campaña política, si vamos hacia el último gobierno de la decadencia o hacia el primer gobierno de la nueva Costa Rica”. Yo confío que sea lo segundo. Tenemos un Candidato a la Presidencia de la República que conecta la política con el pueblo y que viene del pueblo, como lo declaró el Ing. Johnny Araya Monge en Palmares. Creo que las calles y el pueblo, están dispuestos a darnos una nueva oportunidad, a pesar de tantos desaciertos y errores de los últimos tiempos. Pero cuidado, por delante tenemos una campaña política. Ahí es en donde realmente se va a resolver el dilema del PLN y el futuro de próximo gobierno de Costa Rica. Ese dilema lo van a resolver las calles y el pueblo. No nos olvidemos nunca de esa verdad de nuestro tiempo.

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Una respuesta a El dilema del PLN y el futuro de Costa Rica

  1. carlosmonge 21-06-2013 en 12:34 pm

    Don Fernando usted dice toda la verdad, este gobierno dejó de escuchar al pueblo ya hace mucho tiempo. Sin embargo, don Fernando, don Johnny y el partido Liberación Nacional, arriaron hace más de veinte años los ideales Socialdemócratas que dieron origen al partido, que nació para luchar contra la corrupción, la pobreza , y por el bienestar del pueblo. Aunque Johnny Araya y su equipo pretendan alejarse de este desgobierno, y se presenten con una aura angelical, son corresponsable de esta tragedia que está viviendo el país, y el pueblo ya no les cree.

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