El coronavirus amenaza al comercio mundial

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Por Gustavo Capdevila

Personas con tapabocas para protegerse del coronavirus esperan para salir del Aeropuerto Internacional de Shenzhen Bao, en China. Crédito: Jing Zhang/ONU

GINEBRA, 18 feb 2020 (IPS) – El crecimiento del volumen del comercio mundial seguirá debilitándose en el comienzo de 2020 y un nuevo componente, el efecto de la enfermedad del coronavirus (Covid-19), se sumará a los factores que determinan la celeridad con que la economía global pueda recuperarse, vaticina la Organización Mundial del Comercio (OMC).

El último informe periódico de la OMC, el Barómetro del Comercio de Bienes, divulgó este lunes 17 los datos recogidos en diciembre de 2019, cuando el fiel que registra las variaciones del volumen del comercio se detuvo en 95,5, inferior a la lectura de 96,6 obtenida en noviembre y en ambos casos por debajo del punto de referencia, 100, que utiliza el índice.

En esa señal se apoya la OMC para adelantar que el crecimiento seguirá siendo débil este año. Y a continuación pronostica que la lenta partida de 2020 puede agravarse en los meses siguientes por las amenazas en la sanidad mundial y otros episodios internacionales recientes que hasta ahora no habían aparecido entre los datos que históricamente se emplean para medir la marcha del comercio global.

Con anterioridad, las estadísticas de la OMC habían señalado que los volúmenes de comercio de mercancías registrados en el tercer cuatrimestre de 2019 cayeron 0,2 por ciento con relación al mismo período de 2018.

En la comparación anual de los indicadores de crecimiento correspondientes al cuarto cuatrimestre aparece una leve recuperación, pero las últimas lecturas del Barómetro no proveen indicación alguna de recuperación sostenible, observó la institución.

La OMC arriesga el vaticinio de que en la comparación anual el crecimiento del comercio puede caer otra vez en el primer cuatrimestre de 2020, aunque las estadísticas oficiales solo podrán confirmarlo en junio.

El descenso del Barómetro a partir de noviembre de 2019 ha sido causado por las declinaciones en los índices de embarques de contenedores (94,8) y de materias primas agrícolas (90,9), mientras se estancaba (en 100) el índice de productos del sector automotor.

Otros indicadores, como órdenes de exportación (98,5), carga aérea (94,6) y componentes electrónicos (92,8), se encuentran por debajo del punto de referencia, pero parecen haberse estabilizado y se espera que aumenten en los próximos meses.

De cualquier manera, todos los componentes del Barómetro serán influenciados por el efecto económico del Covid-19 y por la eficacia de los esfuerzos por tratar y contener ese mal, sentenció la OMC.

En ese caso, la eventual expansión de la epidemia, descubierta en China a fines de 2019, se sumaría a los demás “episodios” que mantienen en la incertidumbre a la OMC y al comercio mundial como son, entre otros, las consecuencias colaterales de la guerra arancelaria declarada por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, contra la ascendente potencia asiática y las contingencias que depara la salida de Gran Bretaña de la Unión Europea.

El brote del virus Covid-19 fue detectado en diciembre de 2019 en la ciudad de Wuhan, capital de la provincia china de Hubei. Las primeras reacciones y preocupaciones se orientaron a aislar el virus, atender a los pacientes y establecer medidas de prevención.

El director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Adhanom Gebreyesus, declaró el 30 de enero el estado sanitario de alerta internacional. Ya para esa fecha fuentes oficiosas de orígenes diversos comenzaron a poner sobre aviso de los riesgos colaterales que la epidemia acarrea a las actividades humanas y en particular a la economía.

Por lo pronto, la reputada economista estadounidense Ives Smith, observó en la entrega del 17 de febrero del blog Naked Capitalism (capitalismo desnudo), que los tenedores de acciones bursátiles de su país “están alegremente despreocupados acerca de la posibilidad de que la economía china salga dañada del brote de coronavirus”.

En contraste, apuntó la editora del blog, varios artículos coincidentes de medios de comunicación de gran difusión sostuvieron que las perspectivas negativas para China son más probables y graves de lo que cree la opinión generalizada.

“Hay que reconocer que el mercado de bonos está trastornado y que los productos básicos, en gran medida supeditados a las operaciones chinas, ya están tambaleando”, afirmó Smith.

“Nos concentramos en China pues la preocupación económica inmediata es cómo el avance de la enfermedad y los esfuerzos por controlarla perjudicaran a sus ciudadanos y a sus empresas de manera directa a Occidente (la alteración de las cadenas de abastecimiento, la pérdida de existencias críticas, daños a empresas que hacen muchos negocios en y con China) y de manera indirecta (un golpe a la demanda global)”, reseñó la economista.

El artículo de Naked Capitalism recuerda que la epidemia del síndrome respiratorio agudo severo (SARS, en inglés), que apareció en China entre 2002 y 2003, fue más fácil de controlar porque entonces el país era más pobre y en consecuencia la población china viajaba menos.

Cita también al columnista Cary Huang, del South China Morning Post, quien apunta que en la actualidad China tiene 288 millones de trabajadores migrantes internos, que representan un tercio de la fuerza de trabajo del país con una población total de más de 1400 millones de habitantes.

“Muchos que viajaron a sus viviendas rurales para las fiestas (de la extensa celebración del Año Nuevo Chino) se sentirán imposibilitados o remisos a regresar a sus trabajos en las ciudades”, deduce el autor.

Edición: Estrella Gutiérrez


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