El consumo y la producción de energía (II)

El consumo y la producción de energía, las emisiones y el proyecto de ley de prohibición de recursos energéticos. ¿Están alineadas las prioridades nacionales? (II)

Roberto Dobles
roberto.dobles@gmail.com

Roberto Dobles

1. Resumen de la realidad actual

Las emisiones de gases al ambiente del sector energía de un país se generan fundamentalmente por el crecimiento y la composición de su demanda energética. La generación de emisiones en la producción son muy bajas en comparación con la demanda.

Es por esta razón que en el mundo las acciones para disminuir las emisiones al ambiente se enfocan fundamentalmente en la modificación progresiva de la composición de la demanda energética (introducción de vehículos eléctricos, electrificación de los servicios de transporte público, ordenamiento territorial, etc.) y en la eficiencia energética en el consumo.

La composición y evolución de la demanda energética impulsa a su vez la de la oferta energética, la cual se va modificando conforme la demanda se va transformando como parte de la transición energética. Así de simple.

La transición energética a nivel de demanda induce así la descarbonización y la transición energética en la oferta. Ambas tienen que ver con cambios importantes en la evolución de la matriz energética asociada a la demanda energética, no tienen que ver con una u otra fuente d energía de manera aislada. La evidencia en el mundo muestra que la transición y la descarbonización en el mundo están siendo lideradas por tres fuentes de energía: solar, eólica y gas natural.

Sobre el gas natural, la International Energy Agency (IEA), brazo energético de la OCDE, ha señalado lo siguiente en un estudio titulado “The Role of Gas in Today’s Energy Transitions”:

  • “El gas natural es uno de los pilares de la energía global: el consumo mundial está aumentando rápidamente y en el 2018 el gas natural representó casi la mitad del crecimiento en el total global demanda de energía”.
  • “El gas natural juega muchos papeles diferentes en el sector energético y, así como sustituye a los combustibles más contaminantes, también reduce la contaminación del aire y limita las emisiones de dióxido de carbono”.

Con respecto a Costa Rica, la situación es totalmente diferente a lo que está ocurriendo en el mundo.

Las emisiones nacionales de gases de efecto invernadero, que representan el 0,02% de las emisiones mundiales, están creciendo rápidamente.

Los datos muestran que el enfoque en el país sobre la transición energética y la descarbonización se da erróneamente sobre la oferta, y es contrario a como está ocurriendo en el mundo, donde el enfoque se da sobre la demanda porque es la que conduce la evolución y la composición de la oferta.

La transición energética y la descarbonización en el país no solamente no se están dando, sino que van en sentido contrario. Los derivados de petróleo están desplazando las fuentes nacionales de energía en todos los sectores (incluyendo el sector residencial).

Por esta razón el país se está petrolizando cada vez más y las emisiones al ambiente están creciendo rápidamente, lo que provoca un incumplimiento total de los compromisos internacionales de reducir las emisiones asumidos por el Gobierno dentro del marco del Acuerdo de París.

Como parte de la falta de acciones, el Gobierno y sus entes estatales han venido entorpeciendo el desarrollo de las tres fuentes de energía que están liderando la transición energética, la descabonización y la lucha contra el cambio climático en el mundo. Como consecuencia de lo anterior:

  • La energía solar y la energía eólica tienen una participación muy pequeña dentro de la matriz energética nacional y no crecen.
  • El desarrollo del gas natural está prohibido por decreto promulgado por el Gobierno, pero ahora el Gobierno y un grupo de diputados aliados buscan que quede plasmado en una ley de la República.
  • Esta prohibición que se busca establecer por ley tiene un objetivo político. Distraer la atención de la población para hacer creer que el Gobierno está haciendo algo con respecto a la transición energética, la descarbonización y la lucha contra el cambio climático cuando más bien los datos reflejan una cruda realidad que muestra todo lo contrario.

2. El desarrollo energético y la transición energética

El desarrollo energético y su transición en el tiempo son un conjunto, no fuentes de energía que operan aisladamente en el sistema energético, sean renovables (solar, eólica, hidroeléctrica, geotérmica, biomasa, etc.) o no renovables (gas natural etc.).

La transición mundial se caracteriza por una creciente diversificación de fuentes de energía. Como bien lo señalan los expertos internacionales, la matriz energética prevista para el 2040 será la más diversificada jamás vista.

La integralidad del sistema energético lo he expuesto ampliamente en varias columnas anteriores, incluyendo la siguiente: “La transición energética tiene que ver con el desarrollo y la diversificación de la matriz energética como un todo” (publicada el 19 julio pasado).

La evidencia en el mundo está demostrando que la transición energética, inducida por los continuos cambios tecnológicos, tiene que ver en gran medida con el desarrollo y la diversificación de la matriz energética como un todo, no con la fijación en una fuente de energía en particular.

Y dentro de este proceso de diversificación energética, las tendencias mundiales muestran que las energías renovables (particularmente la solar y la eólica) y el gas natural son las fuentes de energía que están liderando la transición y la diversificación energética.

En esta transición, el desarrollo del gas natural no es incompatible con el desarrollo de las energías renovables porque son complementarias en un proceso de evolución y de cambio continuo.

3. La riqueza nacional potencial que se busca prohibir

Además del componente energético de los recursos naturales que el Gobierno y un grupo de diputados aliados buscan prohibir por ley, existe otro componente clave asociado que es la riqueza nacional, compuesta de grandes cantidades potenciales de recursos fiscales y divisas, entre otros aspectos.

En una situación de severa crisis económica, fiscal y social, el Gobierno y sus aliados en la Asamblea Legislativa buscan prohibir algo sin tener conocimiento de la riqueza potencial que estarían dejando en el subsuelo para siempre.

Parece que no conocen cómo estos recursos potenciales podrían eventualmente eliminar la abultada deuda y el severo déficit fiscal que el país tiene. Lo anterior porque en ningún lado se han referido al monto de esta riqueza potencial y las razones por las cuales debe ser desechada.

Las exploraciones y los estudios y realizados en el territorio nacional han identificado un importante potencial que ahora se busca prohibir.

El Colegio de Geólogos de Costa Rica ha dicho que “Sí hay gas natural en Costa Rica” y que está “demostrado que nuestro país tiene un considerable potencial para explotar petróleo y gas natural”, lo cual concuerda con los múltiples estudios realizados por empresas y expertos internacionales.

Con respecto al decreto de moratoria promulgado por Gobierno, este colegio profesional ha señalado además que esta prohibición es más bien “un rotundo ‘Sí a los hidrocarburos importados’” y que el decreto se había promulgado sin “fundamento técnico y científico”.

La aseveración aplica también para la prohibición vía ley de la República que se pretende hacer ahora para distraer la atención y ocultar con esta distracción la creciente petrolización que ya llega al 64,5% de la matriz energética, el retroceso en la transición energética, las crecientes emisiones de gases de efecto invernadero que tiene el país y el incumpliendo total del Acuerdo de París. La historia le ha dado la razón a este colegio profesional.

Los recursos potenciales podrían servir también para invertir fuertemente en educación, salud, vivienda, infraestructura, agricultura, movilidad eléctrica privada y pública, regímenes de pensiones, protección ambiental, transición energética, descarbonización y lucha contra el cambio climático.

4. Caso de Noruega

No hay que ir muy lejos para darse cuenta cómo los recursos naturales energéticos (incluyendo el gas natural) pueden ser desarrollados sosteniblemente y cómo invertir su enorme riqueza para beneficio de la sociedad y el país como un todo. Muchos países hacen esto, incluyendo Noruega e Israel.

Noruega, país pequeño muy similar a Costa Rica en población, es un gran productor de gas natural y petróleo. Exporta aproximadamente el 95% de ambos recursos naturales.

Este país es el que más ha avanzado en la transición energética, la descarbonización de su economía y la lucha contra el cambio climático. Y adicionalmente, con los fondos provenientes de esta riqueza nacional ha creado un fondo soberano de recursos fiscales que es uno de los más grandes del mundo.

Desde hace varios años, el rédito de las inversiones de este fondo le genera ahora más recursos que la producción y exportación de gas natural y petróleo.

Noruega ha sido calificada internacionalmente como uno de los mejores países del mundo en el manejo sostenible de sus recursos naturales, lo que le ha permitido lograr enormes avances económicos, sociales y ambientales, como los que se citan a continuación:

• Primer lugar en el Índice Global de Desarrollo Humano

• Líder mundial en inversión y gasto social per cápita

• Líder y referente mundial del desarrollo sostenible

• Líder mundial del desarrollo de energías renovables

• Segundo lugar en el Índice Global de Desempeño de la Arquitectura Energética

• Tercer lugar en el Índice de Transición Energética

• Una de las posiciones más altas en el Índice Global de Competitividad Energética

• Está dentro del grupo de países con mejor posición en el Índice Global de Desempeño Ambiental.

• Una de las posiciones más altas entre los mejores países para vivir.

• Líder mundial en el proceso de descarbonización de su economía y en la lucha contra el cambio climático.

• Primer lugar en la cantidad per cápita y en el porcentaje de la flota vehicular de automóviles eléctricos a nivel mundial.

• No tiene déficits fiscales y genera grandes cantidades de excedentes fiscales que se invierten en un fondo de riqueza nacional, cuyo rédito anual ya supera los ingresos fiscales anuales generados por su producción y sus exportaciones.

Desde hace años los estudios han señalado que “Noruega debe su prosperidad en gran parte a sus yacimientos de petróleo y gas” y que este país “ha minimizado el uso de estos recursos energéticos a nivel nacional para principalmente exportarlos para impulsar la prosperidad de la nación”.

Ese país exporta aproximadamente el 95% de la producción de estos dos recursos naturales y tiene claro que el problema de las emisiones no es de la oferta, sino de la demanda, la cual se modifica con el tiempo.

Por esta razón, este país que es uno de los más ricos del mundo, seguirá produciendo y exportando estos dos recursos naturales hasta que el mundo ya no los necesite. En el ínterin, seguirán generando riqueza nacional y bienestar para su población.

Según informa Reuters, el Gobierno Noruega ha indicado que “continuará realizando rondas periódicas de licitaciones ofreciendo áreas de exploración a las empresas de energía”.

El fondo de riqueza soberana, compuesto por los recursos generados por sus exportaciones de gas natural y petróleo, seguirá creciendo y generando miles de millones de dólares a perpetuidad para beneficio de las generaciones actuales y futuras.

5. Desarraigo de los problemas reales

Un artículo del Ing. y M.B.A. Clinton Cruickshank S., ex diputado del PLN, titulado “El Desarrollo Sostenible y nuestro intento de Suicidio Nacional” enfoca de la siguiente manera la problemática de desarraigo de los problemas reales que se está presentando:

“Venimos cometiendo el error de prohibir -hasta ahora por decreto- la explotación de la mayoría de los grandes recursos naturales que tiene nuestro país. Y hoy la insensatez y la falta de sentido común nos están llevando a tratar de prohibirnos a nosotros mismos por ley, la explotación de los mismos. O sea, nos estamos preparando para auto-flagelarnos y colocarnos en una situación que nos puede llevar al “suicido” nacional.

Pregunto: ¿qué ganamos prohibiendo la explotación de nuestros recursos naturales?, ¿qué vamos a lograr vedándonos a nosotros mismos del aprovechamiento de los beneficios de los recursos con los que el Altísimo nos ha bendecido?, ¿y por qué tanta necedad?

Porque no es prohibiendo la explotación de nuestros recursos naturales como lograremos desarrollarnos sosteniblemente; todo lo contrario, es explotándolos responsablemente mediante el uso de modernas tecnologías que minimizan el impacto ambiental e invirtiendo esos recursos en el desarrollo de capital humano como lo han hecho otros países como Noruega.

Concluyo señalando una vez más que, desarrollarnos sosteniblemente no implica no explotar nuestros recursos; significa hacerlo responsablemente”.

El ex diputado Cruickshank tiene muy clara la situación.

6. El país ya no soporta más impuestos y más deuda pública

Los impuestos y el endeudamiento crecientes que ha promovido y que han aprobado los diputados se encuentran en los niveles históricos más altos.

El país no puede seguir aumentando y endeudándose como lo promueven el Gobierno y un grupo de diputados aliados que han aprobado todo lo que el Gobierno ha querido.

Llama la atención que los diputados que buscan prohibir el desarrollo de una enorme riqueza potencial nacional son los mismos que han aumentado desmedidamente los impuestos y el endeudamiento público.

7. Conclusión

En lugar de enfocarse en resolver los serios problemas energéticos que el país tiene, producto de las políticas populistas, el Gobierno y algunos diputados aliados se están enfocando en distraer la atención para encubrir la cruda y negativa realidad energética y de emisiones al ambiente creada por el Gobierno.

Esta realidad está caracterizada, entre otras cosas, por altos y crecientes costos, alta y creciente petrolización, altas y crecientes emisiones al ambiente, alta y creciente carbonización e incumplimiento total de los compromisos internacionales adquiridos de reducción de emisiones dentro del Acuerdo de París.

De cara a la campaña política que está iniciándose, esta distracción busca esconderle a la población negativa realidad actual energética y de emisiones al ambiente para presentarse ante el electorado como el “salvador” del mundo.

La prohibición del gas natural, que además de ser una de las fuentes de energía líderes en el mundo que va a desplazar al petróleo de su primer lugar, el cual pasará al segundo lugar, no tiene nada que ver con el desastroso problema energético y de emisiones que tiene actualmente el país, para el cual no tiene tampoco ninguna solución.

Continuará creciendo igualmente el déficit fiscal, el endeudamiento público, la crisis económica, el desempleo y subempleo, la pobreza, la estrechez de la disponibilidad de divisas y el raquítico crecimiento económico.

Ante la crítica situación energética, económica, de competitividad, social, fiscal y ambiental, asociada a altos y crecientes impuestos y endeudamiento público (lo más altos históricos), el Gobierno y los diputados aliados más bien buscan dejar al país sin acceso a la enorme riqueza potencial que ha sido identificada por las exploraciones y los estudios realizados en el pasado.

En el ínterin, evitan buscar una solución al serio problema energético, económico, fiscal y de emisiones al ambiente que tiene el país.

Asimismo evitan señalar, posiblemente porque no lo saben, cómo evolucionará la matriz energética nacional en el futuro y cómo el país podrá desarrollarse y crecer económica y socialmente compitiendo internacionalmente sin gas natural de bajo costo en un mundo donde éste se convertirá en la principal fuente de energía.

Definitivamente las prioridades del Gobierno y de los diputados aliados no están alineadas con la grave realidad que el país tiene. No buscan tampoco darle solución a los serios problemas del sector energía (altos costos, crecientes emisiones de gases de efecto invernadero, entre muchos otros), los cuales siguen deteriorándose en detrimento de la población.


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