El amor en tiempos del coronavirus

COMPARTIR:

Chispazos

Fernando Fernández

Fernando Fernández

En momentos en que el inmisericorde y cruel coronavirus llega silencioso y taimado a nuestras ciudades, a nuestros pueblos y hasta las mismas puertas de nuestras casas acarreando consigo la angustia, la muerte y el dolor; en momentos en que nuestro Gobierno llama a la razón y al corazón y nos pide, nos suplica, casi que nos ordena quedarnos en casa para así mitigar y prevenir los efectos de este letal virus, redoblando esfuerzos para integrar verdaderos batallones de funcionarios de la salud que con ejemplar valentía y entrega velan por todos los costarricenses poniendo en riesgo sus propias vidas, en el vecino país del norte la cúpula sandinista les ordena a nuestros hermanos nicaragüenses tirarse a las calles.

Sí, aunque parezca la medida más absurda y disparatada, solo concebida en la mente de un loco, de un maniático, de un lunático y demoníaco desequilibrado, Ortega y sus comandos ordenan a su pueblo tirarse a las calles, a visitar los mercados, los parques y los centros comerciales para conversar abiertamente unos con otros sobre el coronavirus y la forma sobre cómo abordarlo, prácticamente abriéndole las puertas de par en par a esta calamidad que ya cobra miles de muertos en el planeta y que podrían llegar a ser millones si no se toman las medidas pertinentes a la brevedad para frenar su estragos.

Ya lo hemos visto en Italia y en España por mencionar solo dos ejemplos. No se lo tomaron en serio en las primeras semanas de contagio y expansión del virus y la muerte se ha llevado en pocos días a miles de italianos y españoles que reaccionaron tarde, aunque para la fortuna de esas naciones reaccionaron y lo hicieron al fin. En otros países, como el nuestro, se han acatado medidas de aislamiento en cuarentena, a sabiendas de que si no cumplimos con estas medidas muchos moriríamos irremediablemente al colapsar nuestro sistema de salud ante la expansión violenta del coronavirus.

Es innegable entonces que nos encontramos ante una verdadera situación de emergencia que nos obliga a establecer acciones de bloqueos y distanciamiento social para frenar las muertes masivas. Y así lo ha entendido la mayoría de las naciones del mundo, ricas y pobres, donde sus habitantes nos hemos encerrado en nuestras casas por días y semanas.

Es por ello que resulta asombroso escuchar al Presidente Daniel Ortega y a la Primera Dama Rosario Murillo instar a su pueblo a realizar concentraciones masivas en sus grandes ciudades y en sus pueblos, por pequeños que sean, con una actitud totalmente inexplicable e irracional. Y lo más dramático, irónico y chistoso es que han bautizado a su cruzada con el nombre de “El amor en tiempos del COVID-19”.

Los mensajeros del nefasto régimen ordenan así al pueblo de Nicaragua “tirarse a las calles”. Sí, tirarse a las calles mientras que en la gran mayoría de los países del orbe se cierran las fronteras, bares, discotecas, cines, centros comerciales, y se recomienda a sus habitantes el aislamiento en sus casas y la cuarentena evitando así el contacto social que provoca la inexorable expansión de este letal virus.

En contraste, en una forma realmente inexplicable, que tal y como afirma la poetisa y novelista nicaragüense Gioconda Belli, con una política “que supera los anales más oscuros del realismo mágico latinoamericano”, Ortega y su gente parecen gritar al coronavirus: ¡Bienvenido, abrimos jubilosamente de par en par las puertas de nuestras casas para que, con mucho amor, provoque estragos y siembre la muerte y la desolación en nuestro pueblo!

Frente a esta actitud demoníaca y cruel, solo nos resta orar para que la Divina Providencia cubra con su manto al noble pueblo de Nicaragua y ponga freno al absurdo comportamiento de Ortega y su esposa.

Calificación: 1 Estrella2 Estrellas3 Estrellas4 Estrellas5 Estrellas (7 votos, promedio: 3,57 de 5)
Cargando…

COMPARTIR:

Revise también

Municipalidad de Montés de Oca

Municipalidades: servir es nuestra razón de ser

Luis Antonio Barrantes Castro La pandemia causada por el COVID 19, ha generado una crisis …

Un comentario

  1. Bueno, si don Carlos Alvarado hubiera hecho lo mismo junto con el ministro de salud, tal vez más gente se quedaría en casa de la que hoy hace caso

Comentar en Cambio Político

Do NOT follow this link or you will be banned from the site!
A %d blogueros les gusta esto: