El activismo en influencia de las minorías

Espíritu Democrático

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El pasado 4 de febrero de 2018, los electores, en sufragio directo y secreto tumbaron la posibilidad de acceso al poder de las dos fuerzas tradicionales, otrora dominantes, el Partido Liberación Nacional y el Partido Unidad Social Cristiana, y sus dos coetáneos, surgidos como respuesta interna de división, por un lado, el Partido Republicano Social Cristiano, y por otro, el Partido Integración Nacional, ambos curiosamente con masones a la cabeza.

Y, en su lugar, las mayorías relativas escogieron para segunda ronda electoral al partido de gobierno Acción Ciudadana que ha apoyado desde la Institucionalidad, y parte de su bancada parlamentaria, acciones en pro de las minorías LGBTIQ, relativo a la orientación sexual, o sea, a la capacidad de cada persona de sentir atracción emocional, afectiva y sexual por personas de un género diferente al suyo, de su mismo, o de ambos, así como a la capacidad de mantener relaciones íntimas y sexuales con estas personas; y a quien ganó con el voto mayoritario, pero muy escaso para llegar el 40% de barrera legal, el Partido Restauración Nacional, hoy minoritario, que en su Estatuto se presenta de ideología cristiana de principios éticos definidos por Dios en la Biblia, doctrina de carácter moral y espiritual, con respaldo de pastores y de las iglesias de ese signo.

Esta elección no es cualquier proceso, va más allá de los típicos estudios de la Teoría del Estado o de la Ciencia Política. De hecho, para empezar a entender el fenómeno, hay que utilizar otras variables, muchas asociadas a la psicología social, a las identidades culturales, a la teoría de las minorías, y a la integración de grupos y religiones.

Son nuevos paradigmas para la investigación social –científica- en Costa Rica. Ciertamente, ya existen escuelas que, desde hace muchas décadas se dedican a este tipo de investigaciones, como la Escuela de Bristol o la Escuela de Ginebra, y los precursores trabajos de Jean Piaget y de Serge Moscovici.

Estas breves líneas no son el resultado de una indagación, es decir, no se pretende ser conclusivo en hallazgos bajo un método, sino, posibles acercamientos, abordajes mano alzada, trazas de lo que podrían ser eventuales investigaciones formales. Advertidos de ello, lanzamos las siguientes ideas:

1. En el imaginario costarricense se tiene la concepción de un grupo uniforme como especie de idiosincrasia integrada en líneas comunes, donde todos los individuos están metidos en una zona habitual, a modo de socialización básica cognitiva, gestada en la familia, en el barrio, en los diversos ciclos de educación, y representada simbólicamente en quienes han detentado poder.

2. Sin embargo, desde hace un par de décadas, que podría coincidir con la interacción tecnológica, la apertura de las info-comunicaciones, cambios demográficos, aumento del ingreso per cápita, mayor urbanización, incremento del materialismo y consumismo, cambios urbanos, declive de la Iglesia Católica, y la facilidad de contacto con otras culturas, se ha dado lo que en psicología social llaman innovación. Es aquella persona que toma conciencia y confronta su individualismo frente a la sociedad, en términos de religión, preferencias, gustos, relaciones de pareja, demandas, empleos, entre otros. Hace búsqueda de identidad con otras personas (quien se parece se junta) adhiriéndose a sus convencionalismos o normas sociales y a los objetivos del grupo que se escinden del homogéneo o general.

3. La sumatoria de individuos en religiones minoritarias, en grupos emergentes, en movimientos sociales, sexuales o culturales minoritarios, les convierten de débiles a más fuertes. De percibirse desiguales, discriminados, pasan a enfrentarse al fuerte que le había visto como débil. En consecuencia, la élite dominante y la misma Iglesia Católica seguía viéndolos como débiles con un poder de influencia disminuido y mediatizado. A sus dorsos, esas minorías recibían espaldarazo, fondos, ayudas, donaciones, y asistencia foránea, sea como ONG´s (v.gr., donaciones de países europeos) o como Iglesias cristianas, evangélicas, protestantes (v.gr., lo que llaman “coberturas” del extranjero).

4. Para esas minorías el poder se volvía un obstáculo a sus pretensiones de visibilización y derechos, y se organizan para arremeter en la vida pública, con la ventaja que los integrantes se mueven y se identifican por su condición, su orientación, o su fe. En ese tanto, al principio la conducción del grupo o minoría se ve pasiva frente a la autoridad que tiene un discurso laxo, homogéneo, pero llega el momento y mide la oportunidad para enfrentarle cara a cara, de igual a igual.

5. Evidentemente son minorías activas, organizadas, que se colocan como las primeras en derechos, dejando de lado las demás. Esas otras, las minorías pasivas, no representadas, no organizadas y sin fondos suficientes, como los pueblos indígenas, los del quintil más pobre o de extrema pobreza, los ciudadanos de zona rural, los trabajadores de baja remuneración, las distintas etnias, entre otros, no tienen suficiente voz y visibilidad, dependen de los partidos políticos nacionales como medios o canales. Esa es una notable diferencia entre un político que gobierna para todos y los que han integrado minorías que gobiernan o gobernarán eventualmente para esas mismas minorías activas.

6. Dichas minorías religiosas y por orientación sexual, observaron que llegar a los puestos de autoridad les granjea una enorme fuente de influencia. Y desde esas posiciones mover sus propias agendas, que distan, generalmente, de las agendas de las mayorías. Pero no es que se esté ilusamente creyendo que los partidos políticos tradicionales hasta hace poco dominantes ponían en sus agendas a las minorías activas o pasivas en sus núcleos de acción, de ninguna manera, de ahí el enfrentamiento y el fracaso de no leer a tiempo todos los cambios subyacentes que se gestaban desde las mismas bases de la sociedad, pues esas élites se conducen entre sus propios espejos, sus propios intereses.

7. Se podría pensar que es un problema de la modernidad? Hay algo de eso, de la evolución de las ideas y de la cultura, frente a personas que han quedado bajo la interpretación de textos de índole divino, que es un asunto eminentemente privado. Hay, sin duda, enfrentamiento entre las creencias y valores tradicionales y los nuevos modos y estilos de vida, que fueron privados pero que ahora se reivindican como públicos y abiertos. Unos se legitiman y los otros también, teniendo en común que tuvieron un origen asimétrico, basado en desigualdad, donde la autoridad les consideraba para tareas menores pero les excluía. Esa parsimonia terminó en desapego, en separación, quedando estupefactas las cúpulas de los partidos tradicionales, con respuestas, según ellos, que deben buscarse a lo interno, cuando es un asunto de las nuevas bases y estructuras sociales.

8. Aparece el conflicto, está marcado en la arremetida o transición a nuevas instituciones, en algunas cabezas a liquidar el orden existente, a una refundación progresista liberal, que no llega, por supuesto, al marxismo cultural, pero está latente. Mientras las otras minorías activas que también ganaron escaños en la Asamblea, tiran de la cuerda en sentido contrario, tratando de convencer a las feligresías el apañar los valores tradicionales, los dogmas de fe, la familia tradicional, que no es la misma de hace décadas, y decantando la idea que los otros son poseídos por el mal, cuando, ciertamente, en varios cultos se encubren “ministerios” de explotación material.

9. ¿Cuál es el nuevo orden en esta confusión, en este desorden? No hay una idea de conjunto, y lo más lamentable es que las minorías activas religiosas o que se autodenominan de derechos humanos ocuparon y ocupan buena parte de la retórica de cara a la segunda vuelta del 1º de Abril de 2018.

10. El catalogo de derechos humanos en la Constitución y en los Tratados contiene docenas de derechos fundamentales, y libertades públicas, empero solo se les ve activamente en los asuntos relacionados o con el credo o con los genitales, el género, las relaciones entre personas del mismo sexo. Y los demás derechos humanos de otras minorías? Justamente, el proceso eleccionario ha destapado toda la maraña de intenciones, de ahí la incertidumbre y el disgusto de una gran mayoría, el 75% del cuerpo electoral que se ha visto en esa disyuntiva.

11. No cabe duda que las minorías activas, sobre todo las que dominan espacios en el PAC influyen en las mayorías cuando amplían el conflicto social, es parte de la psicología de los nuevos fenómenos, de la disidencia, del interés inmediato, práctico. Dónde se hallan esos liderazgos? Afloran con timidez, unas veces desde una o varias diputaciones, una Presidencia Ejecutiva, una Vicepresidencia, una Dirección Legal, un programa universitario, una cátedra, una maestría, una investigación, un encuentro, una red, una política pública, etc.

12. Las minorías que siempre han hablado de odio ahora lo expresan con mucho más odio en redes sociales por sus posiciones de antítesis, y es que se están enfrentando no dos partidos políticos como tales sino dos minorías activas recalcitrantes en sus posturas, y los demás ciudadanos hartos e impotentes, mismos que tienen a la vista solo esas dos opciones. Y, lo curioso es que se discriminan mutuamente, como ego y alter ego, como yo y el otro, ese otro, ese que no soy yo.

13. Lo interesante de esta elección, llamase en el fondo, este conflicto de identidades, ha sido indispensable para conocernos, para autoanalizarnos, desenmascararnos, tener conocimiento de por dónde andan esas minorías, quienes son, qué quieren, quién está detrás de ellas, qué objetivos persiguen, en este remanso de paz del “pura vida”.

14. En ese mismo orden, no hay una sola realidad social, hay varios lenguajes, diferentes percepciones, condiciones físicas, materiales, religiosas, culturales. La pregunta elemental es ¿Cuales son las líneas comunes para funcionar como sociedad? La clave es la existencia de un discurso epistemológico global, que no aniquile ninguna minoría pero que éstas sean contenidas con pesos y contrapesos para que no se disparen en sus objetivos utilitarios. Que no se alejen del decurso histórico como nación que, por cierto, nunca ha encasillado la moral con estándares, la cual es libre, particular. Lo que hay que precisar y resolver son los desafíos generales, relacionados a tributos, economía, obras, ambiente, educación, salud, asuntos que cubren a todas y todos por igual. No son asuntos de religión, de psicología social, sino de experiencia, de conocimiento, de técnica, de buen gobierno. A priori, a estas minorías activas en pugna, pareciera que les interesa poco la economía, la infraestructura, el régimen político, y la reforma del Estado. En efecto, una de ellas, con sus trolls en redes han externado la poca importancia de tener o formar cuadros profesionales para enfrentar esas problemáticas. A sus líderes, les interesa la influencia, capturar puestos de toma de decisión para apuntalar la agenda de sus asociaciones, llámese iglesias, y no de los otros grupos o minorías, o incluso de las mayorías.

15. Hay que aterrizar para alejarse de lo fragmentario, de lo que divide socialmente, que está en los niveles de lo privado y de la tolerancia. La cosa pública, que es del común, es de una atención distinta, de ahí el aceptable resquemor de consagrarle esas herramientas a las minorías, cualquiera que sea. No es solo decir, que se ha dado la rebelión de las minorías, lo serio es la atención de los problemas que atañen a todos, fuera de lecturas bíblicas o biologías, sino la importancia de la perspectiva económico-social.

16. En esta elección para Diputados y fórmula Presidencial nos hemos dado cuenta el valor que ahora tiene la religión, la psicología social, la cultura, los rituales, los derechos de minorías, pero, como se señaló, hay que ver las otras capas que están ligadas a las mismas bases sociales, como las finanzas públicas, y la sobrevivencia como nación en un mundo globalizado que compite. Tampoco es que abracemos lo que algunos politólogos creen, situando todo su análisis en el poder, o como algunos psicoanalistas indican que todo pasa por asuntos vinculados al sexo, o para algunos sociólogos y economistas, que todo es economía y que lo demás no tiene valor ni importancia. Todas son interrelaciones que no están siendo justamente valoradas y aquilatadas en este contexto por los que están cegados y se disputan el poder.

17. Finalmente, las minorías activas religiosas o sociales, si bien ejercen acción colectiva y presión sobre las mayorías, es de esperar un comienzo difícil y con seguridad caótico. De suyo, en principio, las minorías, según los estudios, no gozan del agrado o imagen positiva de las mayorías, pues por definición, no agradan a muchos (migrantes, por ejemplo). Entonces, si un gobierno no se integra debidamente, con pluralidad, y solo hay caras visibles de una minoría es posible que tenga problemas con las grandes mayorías. Es una realidad a veces poco entendible (la India ha pasado siglos en impases), gravita, en ocasiones se disfraza. En adelante pueden pasar dos cosas, una que la mayoría sea como dice Faucheux, un ser social animal conformista, guiado, poco organizado, sin interés, manipulable, cuestión que está por verse. Lo otro que la habilidad de las minorías se hagan agradables a los ojos de las mayorías y sepan canalizar los diversos intereses e influencias. La realidad nos ha demostrado que tienen mucha capacidad organizativa, y que se reinventan rápidamente ante el cambio y las oportunidades.

@espiritudemocraticocr


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