EEUU: Los representantes de las grandes empresas son aun una pequeña minoría de los miembros del equipo de transición presidencial

Phil Mattera

SP

Entre los muchos desafíos a los que tendrá que enfrentarse la Administración Biden cuando Trump termine con su rabieta está decidir la postura que quiere adoptar hacia las grandes empresas. Habrá una batalla para ganarse el alma del nuevo presidente ya que los demócratas corporativos compiten con los progresistas para influir en las políticas en áreas como la regulación y la defensa de la competencia.

Las señales iniciales son alentadoras. La transición de Biden acaba de publicar una lista de unas 500 personas que formarán parte del personal de los Equipos de la Agencia de Revisión encargados de preparar el camino para una transferencia de poder en todas las partes del poder ejecutivo.

He consultado la lista de afiliaciones y he encontrado solo unas 20 de grandes empresas. La gran mayoría de las personas pertenecen al mundo académico, el gobierno estatal, bufetes de abogados, organizaciones sin fines de lucro, sindicatos, centros de estudios y fundaciones. Es probable que algunos de los bufetes de abogados estén allí para representar intereses empresariales específicos, pero los numerosos representantes de grupos progresistas de interés público, ambiental y laboral pueden actuar de contrapeso efectivo.

En la lista del Departamento de Trabajo no hay firmas de abogados ni corporaciones; en su lugar hay representantes de cinco sindicatos diferentes junto a personas del Proyecto de Ley Nacional del Empleo y otros grupos progresistas.

Lo que es particularmente significativo es la casi ausencia de personas afiliadas a los bancos de Wall Street. La lista del Departamento de Defensa tiene a alguien de JPMorgan Chase; Seguridad Nacional tiene un representante de Capital One; y el grupo de Desarrollo Internacional incluye a alguien del U.S. Bank. No hay nadie del Bank of America, Goldman Sachs, Citigroup, Wells Fargo o Morgan Stanley.

El grupo del Departamento del Tesoro está dirigido por alguien del Keybank, que tiene su sede en Cleveland y ocupa el puesto 29 entre los bancos estadounidenses. Afortunadamente, el grupo del Tesoro también incluye representantes de lugares como el Center for American Progress, el American Economic Liberties Project y la AFL-CIO.

Otros de los actos de equilibrio es la lista de la Agencia de Protección Ambiental, que tiene un representante de Dell Technologies pero también de Earthjustice (el líder) y de The Sierra Club.

Algunas grandes empresas aparecen en lugares sorprendentes. Walt Disney está representado en la lista de la Intelligence Community. La firma de cosméticos Estee Lauder tiene a alguien en la lista del Departamento de Estado. Alguien de Airbnb está en el grupo del Consejo de Seguridad Nacional.

En cuanto a los villanos empresariales actuales, el que se destaca es Amazon.com. Aparece en dos listas: la del Departamento de Estado y la de la Oficina de Administración y Presupuesto (OMB)

Lyft y Airbnb también están en la lista de OMB, junto con algunos académicos, un consultor, un funcionario estatal y alguien de Meow Wolf, una organización sin fines de lucro con sede en Santa Fe que produce experiencias artísticas inmersivas.

Dado que la OMB supervisa la política regulatoria, la ausencia de representantes de intereses públicos, sindicatos y ambientalistas genera preocupación. Por otro lado, parece que el equipo de Biden está limitando la influencia empresarial en la administración emergente. Esperemos que siga así.

Phil Mattera dirige el Corporate Research Project, afiliado a Good Jobs First.

Fuente: https://dirtdiggersdigest.org/archives/6711
Traducción: Anna Maria Garriga Tarré para sinpermiso.info


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