¿Dónde en el mundo está Groenlandia?

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Carlos Revilla M.

Carlos Revilla

Recientemente me vino a la mente aquella famosa serie de entretenimiento educativo llamada “Dónde en el mundo está Carmen Sandiego”, en que de la mano de la protagonista, teníamos que encontrar diferentes lugares a lo largo y ancho del planeta siguiendo las pistas encontradas en cada nuevo lugar. Su más reciente encarnación es de la mano de Google Earth, donde se puede jugar, y entonces tratar de encontrar diferentes lugares junto a Carmen Sandiego.

El recuerdo me vino con la noticia de que Trump quiere comprar la isla de Groenlandia a Dinamarca. Y entonces pensé que pocos deben saber dónde está Groenlandia y cuáles son sus datos principales, así que se me ocurrió hacer un “¿Dónde en el mundo está Groenlandia?” y escribir un poco sobre la isla, y el porqué del no tan repentino interés de EE.UU. en comprarla.

Empecemos diciendo que la Casa Blanca tiene una larga tradición de compra de territorios, que por lo general han resultado ser negocios redondos. En 1803 EE.UU. le compró a Francia la Luisiana, que hoy representa un 25% de su terreno continental, por 15 millones de dólares de la época. Seis décadas después, le adquirió a Rusia la península de Alaska, por la que pagó 7,2 millones de entonces. En 1898 obligó al Reino de España a venderle las Filipinas por 20 millones, aunque las islas obtuvieron su independencia en 1946. La compra más reciente es de 1917, cuando el gobierno norteamericano le compró a la misma Dinamarca las Islas Vírgenes por 25 millones.

Con respecto a Alaska, hay que aclarar que la oferta de venta vino del Zar Alejandro II, y fue una jugada geopolítica magistral de su parte. El Zar prefirió vender Alaska, antes que perderlo ante los británicos, dueños de Canadá en ese entonces, y con los que estaba en conflicto, en la llamada guerra de Crimea. Rusia de esta forma se aseguró —en ese entonces— un vecino amigable. Los 7,2 millones que pagó EE.UU. por Alaska, unos 125 millones de ahora, fueron una verdadera ganga.

Vuelvo a Groenlandia.

Es el doceavo territorio más grande del mundo y la isla más grande del planeta: dos millones de kilómetros cuadrados de roca y hielo. Sin embargo, su población es minúscula: son solo unas 60 000 personas. Es un territorio autónomo danés, con un gobierno propio limitado. Dinamarca aporta dos tercios de los ingresos presupuestarios, el resto proviene principalmente de la pesca. La exportación de camarón es la mayor fuente de entrada de divisas, junto con la emisión y venta de sellos postales. Sus potenciales reservas de petróleo en las aguas costeras, comparables a la mitad de las reservas del Mar del Norte, gas y minerales de tierras raras han atraído a empresas de prospección. La isla se está viendo afectada por el cambio climático: se cree que está causando un rápido derretimiento del hielo, lo que al mismo tiempo ha incrementado el acceso a sus recursos minerales. Está ubicada en la zona nororiental de América del Norte, entre el océano Atlántico y el océano Glacial Ártico.

En 1979, Dinamarca le otorga la autonomía y, en 2008, transfiere la mayor parte de las competencias que tenía el gobierno danés al gobierno local groenlandés. Este traspaso se hizo efectivo el año siguiente y dejó para Dinamarca las competencias de asuntos exteriores, seguridad y política financiera. Asimismo, otorgó a Groenlandia un subsidio anual de 633 millones de dólares, lo que suponía 11 300 dólares estadounidenses per cápita.

La Jefa de Estado en Groenlandia es actualmente Margarita II. El gobierno de la Reina en Dinamarca nombra un Rigsombudsmand (Alto comisionado) que representa al gobierno y la monarquía danesa. Como parte integrante de Dinamarca elige dos representantes en el parlamento danés.

El poder legislativo corresponde a un Parlamento de 31 miembros. El parlamento elegido en las elecciones de 2005 estaba compuesto por cinco partidos. El principal, con diez escaños, era el socialdemócrata Siumut. El jefe de gobierno es el primer ministro, que normalmente es el líder del partido mayoritario en el Parlamento. Tras las elecciones del 2009 Inuit Ataqatigiit (independentista y de izquierdas) se convirtió en el partido más votado.

Groenlandia tiene una población pequeña de un poco más de 60 000 habitantes, de los cuales un 87% es del grupo groenlandés, una mezcla de las razas inuit y de europeos. La mayoría de la población son cristianos luteranos, por la influencia danesa. La población se concentra en la costa, especialmente al suroeste, donde se asienta la capital Nuuk.

El groenlandés es el idioma de la mayoría de los habitantes, hablado por unas 50 000 personas; el danés es hablado por una minoría de origen europeo y es usado en asuntos administrativos. Ambos son los idiomas principales hablados por la población. Desde el 21 de junio del 2009 solo el groenlandés tiene carácter de lengua oficial, como consecuencia de la entrada en vigencia de un nuevo estatuto o ley fundamental aprobada a finales del 2008 en referéndum.

Estado Unidos tiene en la isla la base aérea de Thule, que es un enclave, construida en 1943, tres años después de la ocupación nazi de Dinamarca. El gobierno legítimo del país, encarcelado o en el exilio, pidió entonces ayuda a Washington, que aceptó firmar un pacto de defensa mutua frente a Alemania. El acuerdo incluye el derecho a tener bases militares en Groenlandia sine die (sin plazo o fecha determinados).

Hay que resaltar que la idea de Trump de la compra no es tan descabellada, pues ya en el pasado los EE.UU. lo ha intentado. La última vez en 1946 con Harry Truman de presidente, cuando ofreció 100 millones de dólares en oro por la isla (unos $1 300 millones actuales), una idea rechazada entonces por Dinamarca. Aun anterior a esa fecha ya había demostrado interés en la isla, en el gobierno de Andrew Johnson en 1867.

Trump, como experto en negocios inmobiliarios (de esto si sabe), quiere llevarle una oferta a la Reina Margarita II de Dinamarca por la isla. El problema es que no es como comprar un campo de golf, donde uno acude a un abogado y dice que haga la compra-venta. Tal acuerdo involucraría tratados, procesos legislativos en Dinamarca, Groenlandia y Estados Unidos, y probablemente también en la Unión Europea, por lo que parece casi imposible que se pueda hacer; aun si hubiera anuencia para la venta, algo que no parece vaya a suceder.

Groenlandia está en la agenda de la visita que Donald Trump hará dentro de poco a Dinamarca, donde tiene previsto entrevistarse con el presidente autonómico groenlandés, entre otras autoridades de primer nivel del gobierno. Cierto es que EE.UU. cuenta con estados libres asociados como Puerto Rico o Micronesia, que conservan su soberanía como socios menores, aunque hay que decir que el anuncio de la posibilidad de compra esbozado por Trump, no fue muy bien recibido en Copenhague; incluso la idea del mandatario estadounidense fue calificada con sorna por algunos políticos daneses. Hasta los groenlandeses ya sacaron el eslogan “Groenlandia no se vende”.

Este episodio de la oferta de compra de Groenlandia, me parece que no pasará de ser uno de los muchos meramente anecdóticos de Donald Trump.


 
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