Don Peralta

Oscar B. LLanes Torres

Oscar B. Llanes

En un distraído paseo por el centro de la ciudad de Itá – Paraguay, llegan a la memoria bandadas de recuerdos, figuras populares de la ciudad, construcciones desaparecidas, algunas luchan por conservarse, conozco a pocas personas, quienes me saludan con alegría y nos abrazamos efusivamente, luego, continuo el paseo llevando a cuesta los recuerdos que desfilan por la mente con nitidez que sorprende, al llegar a una de las esquinas donde era la casa paterna, hoy modificada por sus nuevos dueños perdió su encanto, el amplio corredor las seis columnas que aseguraban el techo, las plantas de ovenias que adornaban el frente dando sombra a los visitantes de la Sastrería EL ARTE, de don Martin LLanes, y la camisería de elegante presentación de doña Nena (Amada Torres de LLanes), siento sobre imaginario y cálido sillón, y veo pasar los personajes de la época, en la vereda opuesta están los españoles don Lázaro y don Salvador, hermanos y compadres de mis padres, comerciantes de mucho éxito en la ciudad y deportistas entusiastas, que contagiaban con su entusiasmo. Frente a este servidor, pasan lentamente los burritos llevando a las señoras que llevan verduras al mercado, que a esta hora está agitado y movimiento intenso, en ese instante se yergue la esbelta figura de Don Peralta, un hombre de mediana edad, elegante en su porte de funcionario público de los Correos, además de su tarea de distribuidor de revistas y los diarios de la fecha, lo veo entrar con decisión y autoridad en la Sastrería de don Martin, entrega el diario La Tribuna, las revistas de mamá Nena, “Para Ti” de Argentina y “Bohemia” de Cuba y Selecciones tradicionales revistas de la época, con amplia información sobre política, moda, deportes, temas científicos y otras de variados gustos e intereses, cobraba al mes los productos que dejaba, asimismo, vendía lotería que mi padre apostaba sin nunca haber recibido un pálido premio, la ciudad tenía dos vendedores de lotería, don Peralta y don Choruá, que siempre tenía una historia interesante verdadera y otras de su propia creatividad.

Don Peralta, era de poco hablar, impresionaba a los niños su elevada estatura, su impecable caballera, negra y brillante, tenía su maletín de cuero marrón con las revistas que le salía pos los bordes, lo cargaba con elegancia como feliz de ser portador de noticias y novedades del arte y la ciencia, los niños de vez en cuando recibíamos un regalo de don Peralta, que consistía en revistas infantiles de la Argentina, el famoso “Billiken” y otras obras de Constancio C. Vigil, que nos ilustraba de una forma amena y divertida, sus personajes y sus historias llenas de enseñanzas y ejemplos, somos en casa muy agradecido a Don Peralta.

No queriendo prolongar más, guardo otras interesantes historias que narraba a mi padre sobre las curiosidades de ser Jefe del Correo y que a la fecha creo haber desaparecido por el desuso del servicio.

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Diplomático (J) y Profesor Universitario Paraguayo.


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