Don Pascual Talavera

Parehara

Oscar B. LLanes Torres

Oscar B. Llanes

Don PASCUAL, es personaje familiar de nuestros afectos, apellido ilustre que con énfasis lo exponía, afirmaba con gran orgullo soy un TALAVERA de Paraguari, un personaje vivo, rápido, instintivo, curioso, soltero de vocación, se le conoció muchos romances que no prosperaron, amaba a los niños, mi hermana Blanca y este servidor fueron sus predilectos, los otros hermanos Teresa y Rubén eran observados y cuidadoso en sus afectos.

Veo a don Pascual, cuidadoso con su feudo, el amplio patio de la casa paterna, las plantas y rosales de mi madre, Doña Nena, asiduo frecuentador de la gastronomía de doña Antonia, que recibía palabras repletas de lirismo pero que no tenían éxitos, cuidaba con gran cariño las plantas y los animales de la casa, con todos conversaba en voz alta, cada quien tenía nombre y conocedor de las debilidades y fortalezas de sus mascotas.

Como llegó don Pascual a integrar la familia, los viernes por la noche, claro, antes de la llegada de los coreanos, que obligaron abrir los sábados por la tarde y domingos los comercios, los viernes por la noche todos los amigos de papá, don Martin LLanes, de la vecindad se trasladaban en carreta de bueyes al local conocido como Ka- añave, era un enorme curso de agua, profundo y con muchos peces en sus entrañas, allí se encontraba postrada una persona con elevada fiebre, en delirio se quejaba y muy harapiento, cabellos escasos, caracolados, de pequeña estatura, figura diminuta, delgada, que lo tornaba un ser muy especial, en la familia lo considerábamos parte de ella y él lo aceptaba con tranquilidad por el afecto de los niños de la familia.

El doctor Américo Costa Viveros lo atendió y con los primeros tratamientos se notó la gran mejoría y su plena integración a la familia, mi padre dispuso las tareas de su responsabilidad, cuidar de las vacas lecheras que mi madre ordeñaba todas las mañanas, eran cuatro, que con mucho tino mi madre hizo que cada hijo tuviera su vaca propia, la mía era la más bonita, la recordada Mariposa, la de mi hermana Blanca Elena era la Negra, de Teresa(+) la Rubia, de mi hermano mayor Rubén Antonio(+) era la Coqueta, porque tenía un color marrón café, y entre los cuernos una faja blanca que la identificaba muy bien, asimismo, tenía este servidor su toro, hijo de Mariposa que se llamaba Pampero, desde muy chiquito hasta ser un portento, manso y muy bueno, hasta nos subíamos sobre sus amplias espaldas.

Todas las madrugadas don Pascual nos traía el vaso de leche caliente espumante, nos despertaba con una sonrisa y sus blancos dientes relucía y con una alegría ya nos relataba las noticias de las radios de Asunción, lo interesante era que el noticiero para don Pascual era el editado en guaraní que manejaba con habilidad, gracia, destreza y un inagotable buen humor. Rindo este pequeño homenaje al querido Don Pascual, que hoy habita las estrellas y desde allí estará emitiendo una pícara sonrisa, enviamos nuestros afectos vivos aquí en la memoria, sus recuerdos, sus peripecias, sus travesuras y anécdotas serán por siempre eterna en el alma de la familia.

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Diplomático (J) y Profesor Universitario Paraguayo.

Parehara es una palabra en Guaraní, lengua oficial en Paraguay junto al español, que significa mensajero


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