Dios y las bendiciones del 2022

Vía costarricense

Johnny Soto Zúñiga

Johnny Soto

Culminó el año 2021, una etapa más en nuestras vidas, según el Calendario Gregoriano; siguen siendo tiempos difíciles producto de la pandemia de la covid-19, que hemos enfrentado tanto en el 2020 hasta la fecha. Es definitivo que el orden mundial que vivíamos en el año 2019, cambió sustancialmente en todos los ámbitos: cultural, económico y social; y en todos los países han tenido que analizar y tomar decisiones: global, nacional y personal. No sabemos cuándo finalizará esta crisis sanitaria y aunque esperemos volver “a la normalidad” de antes; o simplemente se establecerá “una nueva normalidad”; que muchos ya estamos percibiendo y estará más ligada a la naturaleza que es parte de nuestra esencia; por eso debemos restituirla, cuidarla y conservarla.

Los seres humanos y el resto de los seres vivientes, animados o inanimados que somos parte de la naturaleza y la biodiversidad, tenemos nuestro origen en la energía primordial que es la sustancia infinita, de la que no existe ni existirá nada antes o después de esta. La verdad es una y única para todos sean creyentes o no creyentes. El ser humano no tiene la capacidad de variar esta realidad, y estamos inmersos dentro de un Plan Infinito en el que todo lo existente está incluido, sin distorsiones ni variaciones, como somos energía pura, somos parte de la energía total, y no tenemos control de esa energía y como lo demostró Albert Einstein en sus tratados la energía se convierte en materia o la materia se convierte en energía; no existe ninguna otra transformación posible.

El ser humano tiene asegurada su continuidad eterna, una vez pasada la primera fase que es la física (materia), se pasa a la segunda fase mediante la transformación en la energía que se integra con la energía divina; por eso tienen razón quienes aseguran la vida eterna. Como lo afirmaba el filósofo Baruch de Espinosa: “En efecto, tal existencia se concibe como una verdad eterna, como si se tratase de la esencia de la cosa, y por eso no puede explicarse por la duración o el tiempo, aunque se piense la duración como careciendo de principio y fin. Dios es causa eficiente de todas las cosas que pueden caer bajo un entendimiento infinito, que Dios es causa por sí y no por accidente; que Dios es absolutamente causa primera.

La naturaleza de Dios y sus propiedades, a saber: que existe necesariamente; que es único; que es y obra en virtud de la sola necesidad de su naturaleza; que es causa libre de todas las cosas, y de qué modo lo es; que todas las cosas son el Dios y dependen de Él, de suerte que sin Él no pueden ser ni concebirse; y por último, que todas han sido predeterminadas por Dios, no, ciertamente, en virtud de la libertad de su voluntad o por su capricho absoluto, sino en virtud de la naturaleza de Dios, o sea, su infinita potencia, tomada absolutamente. Mas para mostrar ahora que la naturaleza no tiene fin alguno prefijado, y que todas las causas finales son, sencillamente, ficciones humanas, no harán falta muchas palabras. Creo, en efecto, que ello ya consta suficientemente, tanto en virtud de los fundamentos y causas de donde he mostrado que este prejuicio tomó su origen, cuanto en virtud….y, además, en virtud de todo aquello por lo que he mostrado que las cosas de la naturaleza acontecen todas con una necesidad eterna y una suprema perfección.” (Ética demostrada según el orden geométrico. Baruch De Espinosa)

Por lo anterior, los seres humanos debemos agradecer a Dios El Eterno y Creador Universal y pedirle que nos llene de bendiciones durante este nuevo año 2022 que inicia, no sabemos que nos espera; pero como creyentes oramos a Dios, porque Tú eres la realidad de todo y lo eres todo, no hay nada más allá de Ti y nada por encima de Ti; así lo debemos expresar los que creemos que Dios es único, uno solo; nuestra existencia es infinita. No existe “la dualidad”; existe la unicidad de lo ilimitado, es decir todo está interconectado; no existe la división; los polos opuestos son parte de lo mismo; lo masculino y femenino, el calor y el frío, la luz y oscuridad, cielo y tierra, el bien y el mal, etc.

La humanidad tendrá que evolucionar a través de la unión de los opuestos, esto está presente e implícito en lo más profundo de las Religiones, que son métodos para llegar a Dios; o tratar de comprender que existe un Ser Supremo; al cual todos estamos unidos; llamase con el nombre que deseen llamarlo; lo fundamental es que cada ser humano nacemos con cuerpo, alma y espíritu; y cumplimos diferentes fases en el transcurrir de nuestra vida eterna; ya que todos somos “chispas de Dios”, y Dios no existe, Dios es la existencia misma (Ver Deuteronomio 30:11); y en esto sigo a Baruch Spinosa al afirmar de que todas las cosas están hechas por “sustancias” que no pueden limitar a otras sustancias, son infinitas y es el Universo, por lo que Dios es un ser infinito y absoluto, consistente en infinitos atributos. La única sustancia es Dios; es el equivalente de la naturaleza.

El rabino Rami Saphiro expresó: “Dios es la única Realidad. Dios es la fuente de todas las cosas y su Sustancia. No hay ninguna cosa ni sentimiento o pensamiento que no vengan de Dios, ¡incluso la idea de que Dios no existe! Porque eso es lo que implica ser Todos: Dios debe abrazar incluso la negación de Dios (…) Así, leemos: “Yo soy Dios y no hay nada más” (Isaías 45:5). No es simplemente que no haya otro dios más que Dios, como dicen nuestros primos musulmanes, sino que no hay nada más que Dios, que es lo que sus maestros sufíes susurran a los iniciados.”

Juan 13:1 transmitió lo que enseñó Jesús cuando reunió a Sus apóstoles en Jerusalén, después de la cena, Jesús ofreció una oración sublime e intercesora a favor de esos apóstoles y de todos los que creerían en Él. Suplicó al Padre con estas palabras: “Mas no ruego solamente por éstos, sino también por lo que han de creer en mí por la palabra de ellos, para que todos sean uno; como tú, oh Padre, en mí, y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros; para que el mundo crea que tú me enviaste. La gloria que me diste, yo les he dado, para que sean uno, así como nosotros somos uno. Yo en ellos, y tú en mí, para que sean perfectos en unidad.” (Juan 17:20-23)
La oración sagrada del Judaísmo, es la Shemá Israel: “Escucha Israel”, incluso la oración reaparece en los Evangelios de Marcos y Lucas; en ocasiones forma parte también de la liturgia cristiana. “Shema Israel, IHVH Eloeinu, IHVH Ejad” es: “Escucha Israel, Adonai es nuestro Señor, Adonai es Uno.” Es la afirmación más emblemática del monoteísmo, siendo que “amarás a Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu fuerza”. En la Torah o Biblia antigua; existen muchas promesas y bendiciones a quienes proclaman la “Unicidad” o develan el misterio de Unicidad; que es la realidad única, que es superior a todas las creencias y religiones. Finalmente, les deseo millones de bendiciones en este año 2022 y que Dios los proteja.

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