Desde La Mina: Actualidad tica, ¿quién quiere ser funcionario público?

Mauricio Castro Salazar
mauricio.castro@costarricense.cr

Pasé varios días fuera y a mi regresó me encontré un país en casos, y una cacería despiadada y a mansalva de políticos, funcionarios públicos, sus familias y de quien tuvieran cerca. Parecía la cacería del Rey…solo que disparando con ametralladora y para todos lados.

Me recuerda el refrán popular que relata la indefensión a pie juntillas: “…el tigre suelto y el burro amarrado…”
Encontré sangre derramada por doquier.

En mi casa en La Mina, me recordé de mis años universitarios y colegiales, cuando se nos decía que “los dioses” —los que de generación en generación se han sentido por encima del bien y del mal— se reunían y decidían qué se hacía y qué no se hacía y quién lo podía hacer…

Nos decían que “los dioses” —los que también se han sentido dueños de la ética, la moral, la verdad y del escalafón más alto de la sociedad— bajaban del Olimpo y se reunían en la capital…

Eran estribillos que nos cantaban todos los días los que se decían “progres”, los de la izquierda leninista y los de más allá…

Curiosamente algunos de los que acuñaban esas frases –hace unos 35 años– hoy se desarman y disfrutan aplaudiendo “ese estilo democrático de elección y de eliminación”…incluso unos cuantos están hoy al servicio de ellos.

En aquellos años a esas alianzas las llamaban “alianzas coyunturales” y nosotros “claudicaciones”. Nunca estuvimos de acuerdo.

Sobre todo cuando nos decían: “…compañero, estas alianzas son coyunturales, son para alcanzar nuestro objetivo político, luego las rompemos…”

Y nosotros decíamos “mae, eso es claudicar, Dios y el diablo no se pueden aliar…y esas alianzas no las van a romper….”
Y claramente muchos de ellos no las rompieron, más bien las fortalecieron. Claudicaron.

Nos decían que “los dioses” se sentaban y decidían quien sería presidente ahora, a quien quitaban del camino o quién sería el presidente después…

Me recordé también que en la antigüedad para tener contentos a “los dioses” se hacían sacrificios de mujeres vírgenes o de gente honrada o hasta de niños.

“Los dioses” pedían sangre, y entre más pura, mejor. Y cuando no había sangre pura, pedían sangre, fuera de quien fuera. De quien fuera…

Y también recordé que “los dioses” se engolosinaban con la sangre, y hasta se acuño aquella frase: “la insaciable sed de sangre de los dioses…”

Hoy en pleno siglo XXI vemos algo parecido: “los dioses” han bajado a la tierra, piden sacrificios humanos, de gente, alguna pura y honrada que osó discrepar con ellos, o de otra que metió la pata….

Hay también alguna gente que simplemente fue considerada dentro de las que metieron la pata, sin más pruebas que circunstanciales o morales…pero a criterio de ellos o de los que están a su servicio, son válidas y suficientes y por lo tanto debe ser también sacrificada o al menos desangrada….

Y en algunos casos cuando no hay a quién sacrificar, piden simplemente sangre, deciden quien vive y quien muere, y lo peor es que están mostrando la misma sed insaciable de sangre que en la antigüedad.

Entre más sangre corría más se relamían “los dioses” y más aplaudidos y temidos eran por el pueblo. Hoy pareciera que sucede lo mismo: entre más políticos y funcionarios públicos sacrifican y desangran, más sed tienen, más sangre piden, más temor infunden y más aplausos reciben.

En la antigüedad algunos “no dioses”, o sea los mortales, sacaron la cabeza de la masa popular, de la plebe, se rebelaron y se enfrentaron a “los dioses”. Hubo violencia.

Los mortales se defendieron de “los dioses” y “los dioses” contratacaron. Y en su defensa destruyeron sus templos, sus centros de poder y sus imágenes.

Ese no debe ser el camino a seguir en la actualidad. La violencia no conduce nada más que a más violencia.

La historia nos ha relatado lo doloroso y desgastante que fue esa línea de acción. Las luchas entre “mortales” y “dioses” fueron sangrientas y despiadadas. Estamos a tiempo de cambiarla.

Debemos evitar cualquier ruta que conduzca a la violencia. Estamos a tiempo.

Por un lado, los políticos y funcionarios públicos de cualquier nivel no se deben poner para que les den… No deben meter la pata…

Y por el otro, “los dioses” deben revisar la historia y no cometer los mismos errores del pasado.

La denuncia es correcta y saludable, genera más democracia y libertad, al igual que la llamada de atención oportuna. La sed de sangre no. Hoy todo aquel que va a servir al Estado es visto como que se va a servir del Estado…

Presidente, Vicepresidentes, Ministros, Viceministros, Diputados, Alcaldes, Regidores, Directores Generales, Jefes de Departamento, Miembros de Juntas Directivas y funcionarios públicos de otros niveles…tienen la imagen fabricada de servirse del Estado… Sin distingo de color político, edad o sexo. Todos son vistos en el mismo saco.

Si esto no cambia, además del caos que se generará, ¿quién querrá entrar a servir al gobierno?

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2 comentarios

  1. Luis Bernal Montes de Oca

    Muy buen artículo, como siempre, me parece que no se puede generar más violencia, pero es necesario que se retome un camino de parte del gobierno, para salir del marasmo en que está el país,
    Luis Bernal Montes de Oca

  2. Luis Bernal ya hay demasiada incitación, ojalá esto no pase a más, hagamos votos y esfuerzos para que pase a más. Yo concuerdo en que el Gobierno debe y tiene que hacer algo.

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