Democracia electoral

Parehara

Oscar B. LLanes Torres

Oscar B. Llanes

En todo el continente y otras geografías comienzan los aturdidos y vacíos comentarios electorales, tantas candidaturas, jefe vecinal, intendente, gobernador, parlamentarios, diputados y senadores, Presidentes y Vicepresidentes, todos ocupando espacios pagados con dineros que no se sabe su procedencia, generalmente proveniente de nada claro origen, nadie se preocupa de los mismos, al contrario, la jocosa personalidad de los latinos aprovechan y realizan excelente humor al respecto.

En nuestro continente en particular, ningún candidato presenta propuestas serias, todas cargadas de un lenguaje retórico, mentiroso, rebuscados y populistas, emiten comunicados desmoralizantes al adversario, o mejor, oponente, dando a la luz pública retazos de la vida privada falsas o verdaderas, algunos desmoralizando carreras y cursos académicos, denunciando sin rigor de pruebas acusaciones sobre oscuros patrimonios logrados, ventilando contactos con el crimen y la delincuencia, claro, sin probar nada, es una época que las personas individual y colectivamente vive abrumado con tanta información repleta de zozobra, desnaturalizando el noble propósito delas elecciones, como herramienta natural de la Democracia participativa, en la búsqueda de las mejores figuras del espectro político del cuadrante.

El marco común en estas fechas es la presencia de los atrevidos, de los vivarachos, de los que no poseen autocrítica, de las escasas vidas académicas y de ninguna experiencia en el servicio público, de tradicionales y pocos honorables sindicalistas, de los dirigentes pseudo campesinos que desarrollan un lenguaje memorizado y texto único, gestualmente desagradable y ofensivo, notando un claro oportunismo en sus atuendos y apariencias, claramente se nota la falsa postura de un campesino verdadero, que generalmente tiene un lenguaje pobre, regado de lamentos, no porque no haya tenido oportunidad y sí por las circunstancias adversas desde la niñez rodeado de necesidades mínimas, una adolescencia privada de posibilidades de superar la triste situación de su entorno, luego la juventud sin futuro y una madurez melancólica, carente y marginado, ese verdadero campesino en cada elección siente que el sueño de mejorar podría suceder, sin embargo, la verdad es otra, continuará siendo víctima de charlatanes, muñecos de cera, los que hasta llegan a consumir los famosos “mangos verdes” de la cultura electoralista costarricense. El mango verde, significa que podrá el candidato hacer lo imposible por lograr sus objetivos.

Los candidatos potables son más discretos, son más comedidos en sus declaraciones, padecen también del desagradable vicio de distribuir abrazos, cargar niños, distribuir abrazos de contenido dudoso , emitir aquella sonrisa falsa de publicidad de pasta de diente, todos estos registros pertenecen a una cultura elaborada por pillos y “especialistas “ sin escrúpulos, que su óptica y visión es el lucro fácil de políticos ambiciosos cuyos gastos se supone se rescatarán de negociados y conexiones delictuosas, porque el costo de las campañas está por las nubes y de algún lugar se tiene que recuperar, y el electorado que soporte tanta mentira, tanta exposición al ridículo y la sórdida presencia de los caraduras, algo tenemos que hacer para limpiar este período cuya idea es la renovación y el cambio, lastimosamente ocurre lo opuesto.

LAMBARE, PARAGUAY

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Diplomático (J) y Profesor Universitario Paraguayo.

Parehara es una palabra en Guaraní, lengua oficial en Paraguay junto al español, que significa mensajero


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