Declaración de la Internacional Socialista con ocasión del 75 aniversario de las Naciones Unidas

ONU

21 Septiembre 2020

En el día de hoy, en que la Asamblea General de la ONU celebra una sesión especial para conmemorar el 75° aniversario de las Naciones Unidas, la Internacional Socialista, la familia política global socialista democrática y socialdemócrata, una firme defensora de los principios fundacionales de la ONU, reitera una vez más su firme compromiso con los objetivos para los cuales fue creada la Organización de Naciones Unidas. Este hito histórico es una oportunidad para reflexionar sobre los logros y la historia de la ONU, reconocer los desafíos que enfrenta hoy día y mirar hacia el futuro, asegurando que su crucial labor continúe en beneficio de las futuras generaciones por muchos años más.

Reconociendo logros

La ONU fue fundada después de la Segunda Guerra Mundial y desde sus comienzos ha representado las esperanzas y las aspiraciones de que tales horrores nunca más vuelvan a recaer sobre la humanidad. Durante más de siete décadas ha sido un símbolo de lo que se puede lograr cuando los países se unen, actuando como un catalizador de la descolonización, promoviendo un desarrollo internacional sostenible y mitigando conflictos. El uso de los buenos oficios de la ONU para prevenir y resolver conflictos ha salvado indudablemente a un gran número de vidas, y esta labor continúa al cesar las hostilidades a través de las operaciones de mantenimiento de la paz de la ONU.

Desde su incepción, la ONU ha defendido las personas más vulnerables del mundo. Muchos cientos de millones de personas se han beneficiado directamente con sus iniciativas y el trabajo de sus diferentes agencias, incluyendo aquéllos que han recibido ayuda humanitaria consistente en alimentos, refugio, asistencia sanitaria y vacunaciones. En el ámbito de la democracia, provee asistencia a los países para la celebración de sus elecciones y sobre derechos humanos. La adopción de la Declaración Universal de Derechos Humanos ha sido el catalizador de un vasto conjunto de tratados de derechos humanos internacionalmente vinculantes, que representan el reconocimiento universal de que los derechos básicos y las libertades fundamentales son inherentes a todos los seres humanos y aplicables a todos por igual.

Reconocemos también que la ONU y sus organismos están compuestos por individuos de todas las naciones y de todos los sectores sociales, quienes trabajan día a día con compromiso y dedicación para fomentar la cooperación entre los pueblos y hacer avanzar los valores consagrados en la Carta de la ONU. En muchas zonas de conflicto alrededor del mundo, los soldados de mantenimiento de la paz de la ONU desempeñan un papel esencial para mantener el cese al fuego y defender a la población civil y rendimos homenaje a aquéllos que han prestado servicio bajo la bandera de la ONU en favor de la paz.

Confrontando desafíos

La historia de la ONU no ha estado exenta de reveses y continúa enfrentando muchos desafíos. Los conflictos armados, la inseguridad y el terrorismo continúan cobrando vidas, desestabilizando países y regiones y poniendo obstáculos al desarrollo. Aún queda un largo camino por recorrer antes de que se pueda erradicar la pobreza y el hambre, y la desigualdad entre y dentro de las sociedades sigue creciendo. Regímenes antidemocráticos aún persisten en muchos países, y el proceso para poner fin a las violaciones de derechos humanos y llevar a sus perpetradores ante la justicia es lento y complejo. Igualmente, encontrar un consenso internacional sobre difíciles pero importantes temas, tales como el cambio climático donde se requieren compromisos de todas las partes, nunca es algo sencillo.

La ONU como organización es un punto de referencia a través de todo el mundo. Ella necesita ser capaz de operar en cada país y requiere de la confianza y la cooperación de los gobiernos nacionales, de las instituciones locales y de los ciudadanos. Apoyamos todos los esfuerzos por aumentar la capacidad de la organización para ser más inclusiva, para fomentar una mayor cooperación internacional a través del mundo, y para responder colectivamente a los nuevos y complejos desafíos que enfrenta el mundo de hoy.

El aislamiento y las divisiones entre naciones continúan impactando la capacidad de la ONU para funcionar efectivamente, ahora que su labor es más necesaria que nunca. Ella debe ser defendida contra los desafíos de aquéllos que buscan disminuirla y socavarla por mezquinas razones de interés propio. La actual estructura de poder de la ONU aún permite a aquéllos que cuentan con mayor poder histórico, político y militar ejercer una influencia desproporcionada, una situación que puede limitar la capacidad de la ONU para actuar y puede conducir a un sentimiento de injusticia y frustración. Se requerirán compromisos y concesiones para lograr el cambio de una manera que sea aceptable para todas las partes.

La actual pandemia ha puesto de manifiesto algunas de estas líneas de fisura y diferencias en momentos en que se hace necesaria una cooperación más estrecha, con un número de países que han adoptado un enfoque nacionalista al intentar asegurar suministros de equipos de protección personal y de drogas antivirales, y otros tratando de asegurar un acceso prioritario a una potencial futura vacuna contra el COVID-19. Sin embargo, el devastador efecto de la pandemia y su impacto negativo en cada país del mundo, nos muestra que el nacionalismo no puede ser la respuesta. Mientras siga existiendo el virus y se extienda por todas partes del planeta, será un problema a nivel mundial para lo cual una acción internacional concertada es de vital importancia. La opinión pública global está masivamente a favor del multilateralismo, y este apoyo ha ido aumentando desde el comienzo de la pandemia.

Enfrentando el futuro

Las Naciones Unidas continúan desempeñando un papel central en la construcción de un futuro mejor para todos los pueblos. Desde una perspectiva de desarrollo, la próxima Década de Acción para la realización de la Agenda 2030 es una inmensa tarea que tiene la posibilidad de transformar las vidas de muchos cientos de millones de las personas más vulnerable del planeta. Al centro de esta agenda están los Objetivos de Desarrollo Sostenible que encapsulan muchas de las políticas por las que ha hecho campaña nuestra organización durante muchos años y que gobiernos dirigidos por partidos miembros de la IS han buscado promulgar. El empoderamiento y la participación igualitaria de la mujer es esencial para lograr el desarrollo sostenible, y es una importante razón para acelerar la acción emprendida por la ONU para promover la igualdad de género.

En cuanto a la amenaza específica y siempre en aumento de un cambio climático catastrófico e irreversible, se necesita una acción más decidida para poder implementar e ir más allá de las medidas contenidas en el Acuerdo de París. Solamente dentro del marco de las Naciones Unidas ha sido posible negociar obligaciones legalmente vinculantes para reducir las emisiones de gases de invernadero e implementar otras medidas de reducción del cambio climático.

La promoción de la paz y el trabajo para prevención y solución de conflictos continuarán siendo también una misión esencial de la ONU. A medida que la naturaleza de los conflictos cambia, debemos redoblar los esfuerzos para asegurar el cumplimiento y el aumento de medidas tales como el control internacional de armas, la no proliferación y el desarme. Otro objetivo clave es el refuerzo del derecho internacional y la justicia para poner fin a la impunidad, traer ante la justicia a aquéllos culpables de violaciones a los derechos humanos y ofrecer protección a sus víctimas.

Los principios que definen la identidad de nuestra familia política se encuentran al centro de los objetivos para cuyo cumplimiento fue creada la Organización de Naciones Unidas. Nuestros llamamientos a una mayor protección del medio ambiente, menos conflictos y más respeto a los derechos humanos encuentran un eco en los resultados obtenidos en la encuesta UN75, donde estas preocupaciones recibieron la más alta prioridad de un cuarto del millón de personas encuestadas en 193 países. Los valores de la ONU son nuestros valores y su 75º aniversario es una ocasión para celebrar, reflexionar y renovar el interés en el futuro papel de la organización.

Al conmemorar este aniversario es evidente que el trabajo de las Naciones Unidas y sus órganos sigue siendo fundamental para nuestras esperanzas y nuestras aspiraciones para un mundo mejor. Frente a los grandes desafíos de hoy – desde la desigualdad a las pandemias y desde el cambio climático a los conflictos – creemos que los últimos 75 años nos han mostrado el valor del multilateralismo.

Nuestra visión del multilateralismo es una de cooperación entre ciudadanos, los pueblos y entre las naciones. Es un futuro donde en nombre de la sostenibilidad, los limitados recursos del mundo sean protegidos y distribuidos de manera justa, y el peso de la acción sobre el clima sea compartido. Esto requiere un humanitarismo a escala global, asegurando que no se deje sufrir a las víctimas de enfermedades, desastres naturales y conflictos. Esto es un requisito previo para un futuro de más paz donde las disputas sean solucionadas mediante negociación y diplomacia, y con gobiernos unidos para confrontar y vencer las amenazas a nuestra seguridad común. Nos alienta ver la atención que se presta al papel que cumple la cooperación global en la construcción de un futuro mejor y apoyamos plenamente la reafirmación del compromiso colectivo con el multilateralismo – para el futuro que queremos y la ONU que necesitamos.

Internacional Socialista


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