De José Calvo: ¡Pendejos!

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José Calvo

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He leído en Cambio Político un artículo de Rick Perlstein que se llama ¿De verdad ha enloquecido la derecha? en el que, sorprendido por el espectáculo deprimente de los líderes republicanos americanos, hostiles al pueblo, para el que no quieren ninguna ayuda gubernamental que pudiera sacar al país de la crisis, y proponen solo lo que la puede agravar, después de que el gobierno los benefició con el salvataje, reclama que la derecha siempre ha tenido la misma locura.

Yo pienso que la locura es parte consustancial de la derecha, pero si creo que ahora es peor. William F. Buckley hablaba tonterías hasta por lo codos ante la TV, y la sociedad John Birch era un sinónimo de locura; y ambos eran impopulares. Pero Ronald Reagan era un actorcillo de películas B, y adoptó la economía supply-side que proponía reducir el gasto para “tener menos dólares persiguiendo muy pocos bienes” y evitar la inflación, al mismo tiempo que embarcó al país el la Guerra de las Galaxias, que resultó ser el tiro de gracia para la Unión Soviética que no podía hacer un gasto similar. Y esta fue su peor locura, porque empezó entonces la globalización del mercado que ahora ha hecho crisis porque consiste en hacerlo por un sitio mas alto que aquel dispuesto por la naturaleza para las evacuaciones. Como la derecha no podrá cumplir su promesa, hacerla es una irresponsabilidad, pero ahora esa es una palabra vacía. La palabra operativa es mentira y deshonestidad. Lo vemos aquí. Pero eso quien oír los electores.

Me he acordado de un profesor mío en la Universidad de Florida que justificaba el 20% de los votos que sacó Barry Goldwater diciendo que ese es el porcentaje de locos que hay en la sociedad. Pero Goldwater perdió por el 80%, y Bush ganó sobre Al Gore por un pelo, y si fue la Corte Suprema la que lo puso, eso es todavía más alarmante por el poder que tiene la derecha ahora, amén de que fue el pueblo quien lo reeligió. Además, aunque Lyndon Johnson no era ninguna ganga, en aquellos tiempos nadie hubiera pensado a una tipa como Sarah Palin. Y ahora yo no creo que a alguien le importe que Newt Ginrich le pegue a su mujer, o que Mitt Romney tenga la plata escondida en un off-shore para no pagar impuestos: lo que prometen es halagador.

Lo único que importa a los electores ahora es que alguien de la izquierda solo les puede ofrecer “sangre sudor y lágrimas”, mientras que con uno de la derecha van a tener “una moto, un Hyundai, o un BMW”. Y ya hemos visto lo que hizo Bush padre y Bush hijo, y como Conti y Rajoy han prometido que con austeridad van a arreglar la crisis en sus países, así como lo han hecho Merkel y Sarkozy con Europa. Y a pesar de que esa austeridad es para los demás, los demás los han apoyado. ¿Por qué no los botan? Pues porque todo el mundo está esperanzado en que arreglen la crisis, a pesar de que ellos la provocaron. ¿Quién va a seguir a un líder de la izquierda que promete “sangre, sudor y lágrimas” cuando el de la derecha les ofrece “una moto, un Hyundai, o un BMW”? Hay muchos pendejos que les creen.

El valor y la cobardía son cosas sorprendentes, porque un valiente se puede comportar a veces cobardemente, y un cobarde con valor. Me parece que el buen vivir acobarda a la gente, que luego no quiere hacer nada que ponga en peligro su modo de vivir. Por eso es que ha ganado tanto ascendiente la derecha extremista aún en medio de la crisis económica: ofrece el oro y el moro y la gente cree porque no quiere perder lo que tiene: la misma crisis provocada por la derecha les permite conservar el poder. El mundo está gobernado ahora por líderes derechistas que prometen la bonanza si hacemos lo que dicen y amenazan con la miseria si no lo hacemos.

También se puede decir que no es que los derechistas están locos, sino que los locos son derechistas. Como decía Bertrand Russell, “la gente es propensa a seguir un profeta que les ofrece la tierra prometida, y por eso tenemos ignorantes fanáticos y charlatanes deshonestos”; lo cual es ahora un problema “global”. La tragedia es que tanta gente esté dispuesta a seguir a un loco. Una de las naciones más cultas de la tierra siguió a uno que tenía como consigna “una nación, un líder, una bandera”, y como propósito principal librar al país de judíos costara lo que costara, y sus 80 millones de paisanos lo siguieron al matadero. Solo en la dimensión se diferencia eso de un líder que propone a su gente que si lo siguen van a tener todos “una moto, un Hyundai, o un BMW”.

A pesar de que vino la crisis económica global como una consecuencia de la conducta de esa derecha, el pueblo los vuelve a elegir por temor a perderlo todo si asume el poder la izquierda enemiga del mercado: adiós entonces a “la moto, al Hyundai, y el BMW”; que de todos modos no van a tener. La promesa es mas bien simple, y la gente la cree, a pesar de que es ambientalmente imposible que pueda haber siquiera una moto para todos los habitantes del tercer mundo; de que se secó el mercado que nos prometían; y de que la derecha agrava la crisis económica con sus programas de austeridad que paga el pueblo que los elige. ¡Pendejos!

En nuestra habla pendejo no es un pelo sino una persona cobarde o tonta, y las tenemos a montones, ya sea por acción o por omisión; uno también puede ser pendejo por ignorancia. Y estaba pensando en cosas como conferir una segunda patente sobre un producto que ya estuvo patentado y no poderla anular; o como conceder 20 años de patente de protección a la venta de un producto, a cambio de que después de esos 20 años el producto se pueda vender libremente en competencia, pero luego conferir otros 5 años adicionales porque el dueño de la patente reclama que la información necesaria para venderlo es suya a perpetuidad. O como conceder patente a la obra de la naturaleza que una corporación se ha apropiado indebidamente, a pesar del peligro que eso representa para el mecanismo de la evolución orgánica. O como permitir que otros se lleven la riqueza de nuestros mares. O como permitir el aleteo de tiburones en nuestras aguas. O como permitir que la armada de otra nación navegue a capricho por nuestras aguas persiguiendo a los que les llevan las drogas. O llenarse de criminales por patrullarles las rutas de acceso de la droga y soportar que interfieran con nuestros débiles intentos de no hacerlo porque nos amenazan con cortar las remesas. O como declarar que un tratado totalmente desprovisto de reciprocidad no tiene roces constitucionales. O como andar promoviendo ese tratado pendejo como nuestra tabla de salvación. También es un buen ejemplo tener un problema gravísimo de vivienda y permitir que la mitad del costo se vaya en pagar permisos. Y cuando todos quieren ser profesionales si no hay demanda. Y si un pobre comprara esperanzado una prótesis por Internet, le sale al doble una vez que paga los impuestos y hace los trámites del Ministerio de Salud; indispensables …para emplumarse la cama. También lo llaman libre comercio. Pero hay muchos ejemplos más.

Se podría decir que es también pendejo el que permite que el país vecino abuse ocupando su territorio, pero ahí bien puede haber un convenio mutuamente beneficioso para los gobernantes del invadido y el invasor. Y sin duda es pendejo el que permite que lo metan en un mercado común sin igualar las condiciones que al socio comercial le permiten competir. Y lo es el que permite que se le reforme la constitución para que un gamonal pueda volver a ser presidente, con el razonamiento peregrinísimo de que impedírselo equivale a violarle ese derecho a todos los 4 millones de ciudadanos que pudieran querer ser presidentes reelegidos; y el que permite que ese gamonal manipule un referéndum “democrático” descaradamente, enseñando al pueblo solo la parte ventajosa de la que es un socio: hay muchos ejemplos mas.

Por eso yo asocio la derecha no solo con la locura, sino también con la irresponsabilidad. Yo veo al derechismo como una forma del extremismo, y a este como una manifestación de la locura sin importar la ideología bajo la que se practica. Es igual la que nos promete “una moto, un Hyundai, o un BMW” si claudicamos ante los Estados Unidos; o la salvación de la crisis si hacemos un TLC con el Perú. Y es igual cuando el número uno mataba a todos los que veía como una amenaza a su hegemonía estando ya con un pié en la tumba, o como cuando el gran timonel obligaba a todos a andar con su librito rojo que les daría la inspiración y se retiraba de las fiestas con las esposas de sus ministros para sacarse el rijo. O como cuando el fuhrer convencía a sus 80 millones de paisanos de que el país estaría uber alles si lograba quedar Judenrei

Cuando alguien me ha alegado que yo antes estaba en la derecha le he dicho que no, porque siempre he rechazado el extremismo, y no he cambiado mucho de forma de pensar, excepto lo necesario por la edad. Pero como todo el tinglado se echó tanto para la derecha después de la guerra fría, yo quedé en la izquierda sin haberme movido. Pero a pesar de que se terminó la guerra fría y de que el mundo cayó en la depresión, es asombroso cómo se conservan las viejas definiciones, y como uno incurre en las iras de los ideólogos si cruza las líneas obsoletas que solo estorban para encontrar una salida.

Está claro que, como dijimos al principio, se es pendejo por acción y por omisión. Los miembros de la clase gobernante lo son por acción, porque ellos son quienes venden nuestros derechos; llámese la soberanía, la patente, la segunda patente, el aleteo, la protección del transgénico, la extensión de los 20 años de patente, la navegación de buques de guerra por sus aguas, el robo de sus riquezas pesqueras, etc. Y procede por acción el que se resiste a enmendar sus errores, al extremo de que no se puede anular la segunda patente aunque se presente la evidencia de que hubo soborno. El pueblo es pendejo por omisión, porque prefiere creer en las promesas de bonanza.

También aquí en Costa Rica la derecha sigue gobernando a pesar de la crisis. No quiere ninguna relación con ALBA como alternativa porque en realidad nuestra Tomasa Becket piensa muy parecido a nuestro Henry II y odia a los “comunistas” (dicen que es de clase media; lo que importa mucho porque todos nuestros gobernantes son adinerados; Rich); y ella continúa creyendo que firmando más TLCs vamos a poder cancelar el efecto deprimente de la crisis que disminuyó nuestro mercado americano; el mismo que íbamos a aumentar con el CAFTA: ergo la tremenda importancia de la superministra vitalicia; la que después de lo de Seatle decía que la protesta había que reducirla por la fuerza. Las ministras de comercio exterior, economía , y agricultura, proponen que nuestros arroceros campesinos deben irse a un precario ó producir las mismas 9 toneladas de arroz por hectárea que producen cuatro gringos amigos de Bush en tierras planas, con abundante agua de riego, con desperdicio de agroquímicos y combustibles, y con subsidio: son todas ricas catorceñas, y su posición es un extremismo de derecha, o es una locura.

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2 comentarios

  1. Bueno, don José nos tenía acostumbrados a análisis más sesudos y objetivos, con más datos de apoyo. Aquí olvida ni más ni menos el gran papel del “quinto poder” que amenaza a suplantar a todos los demás: la gran prensa, globalizada, que legitima y (nos) convence de las bondades de tantas barbaridades que se están haciendo en nombre del futuro…

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