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De José Calvo: No matter, never mind. La Materia y las Ideas

Jose Calvo

José Calvo

Estas son dos maneras de decir no importa en idioma inglés, y también la forma en que los bromistas se referían a la eterna polémica de la dualidad entre la materia (“las cosas hechas de átomos”), y la mente, donde tendría su asiento el alma, pues los partidarios de la materia la negaban, y eso es lo que se llamaba el materialismo.

He pensado en esto por la lectura de un artículo del periódico en que se alaba a la tecnología de la información como algo que trata con las ideas, y no con “las cosas hechas de átomos”. Es decir, que restablece la vieja dualidad entre la materia y la mente, con la diferencia de que estas ideas que no son “hechas de átomos”, tienen el propósito de aumentar la producción de las cosas que están hechas de átomos (y quizá el de establecer un rango superior para quienes tratan con las ideas que son, digamos, la materia de la tecnología de la información. Aunque cuando esas ideas se identifican con la propiedad intelectual y returcen definiciones hasta el extremo de compararlo con un común, (a commons) la identificación del autor es mas bien ideológica.

Yo encuentro mucho mas justificable creer en una mente donde tiene su asiento el alma, porque esa no es para producir mas “cosas hechas de átomos” que están cada vez mas mal distribuidas, y agotan los recursos, y contaminan el ambiente, sino que esas nos sirven para trascender la esclavitud de la materia e identificarnos con Dios.

Y yo no estoy aquí menospreciando de ninguna manera a la importancia de la tecnología de la información , que resulta tan útil para aumentar el caudal de cosas hechas de átomos” que van al mercado, que aumentan la riqueza aunque sea mal distribuida , y que bien pueden ser una garantía contra el despotismo si sirven para unir a la gente en redes de protesta; contra el esquema conspiratorio de un mercado controlado por el monopolio de unas pocas grandes corporaciones, que aquí monopoliza a nombre del commons de la piedad intelectual..

El artículo no condena a la propiedad intelectual como un freno a la difusión de las ideas, que el articulista alaba, sino que la defiende como una forma de estímulo al nacimiento de nuevas ideas, no ya en beneficio del inventor, lo que casi se dejó de alegar por insostenible, sino en beneficio de esas pocas grandes corporaciones que lo emplean, y que le hacen firmar un contrato renunciando a la propiedad intelectual de lo que invente. Lo cual es una negación de la recompensa para el inventor con que se justificó el concepto de la propiedad intelectual, y un problema para los inventores. El problema para nosotros los subdesarrollados, es que ese concepto en las manos de las corporaciones angurrientas, impide nuestro desarrollo aunque beneficie mucho a sus socios locales, sean estos abogados de patentes, distribuidores comerciales, o…negociadores de tratados comerciales. Ni qué decir que el gobierno de Costa Rica es un activo cómplice de esa conspiración anti nacional, y que esa complicidad va mucho mas allá de lo que el TLC trae escondido bajo el disfráz de libre comercio.

Pero volvamos a la dualidad entre las “cosas hechas de átomos” y las ideas, que a saber de qué estarán hechas, porque el propósito evidente del autor de la clasificación es darle un sitio superior al traficante de ideas, y poner en su lugar al de “las cosas que están hechas de átomos”. Y esto es una esperanza de división del paradigma del mercado, cuyo fin por supuesto es vendernos mas “cosas hechas de átomos”. Si logramos poner en un lugar mas moderado a las “cosas hechas de átomos” habremos empezado a resolver el problema del límite ambiental, y habremos disminuido mucho el de la mala distribución del producto, que está naturalmente “hecho de átomos”.

Este uso de la tecnología de la información podría devolvernos un poco de democracia, y permitirnos trascender en algo este mundo material de “cosas hechas de átomos”, y restablecer contacto con Dios: ¡tamaña ganga!

Yo solo le veo ventajas al menosprecio de las “cosas hechas de átomos”, aunque me declare incapaz de tanta admiración por la ideas; además de que me ayudaría mucho saber de qué están hechas las ideas. La ventaja principal que le veo a esa discriminación entre los productores de ideas y los de cosas materiales (y tampoco sabemos qué cosa es la materia) es que nos acerca a Dios, de quien nos hemos alejado completamente, en una época donde lo importante es el consumo conspicuo de cosas hechas de átomos: competir o morir, y tener carro del año nuevo “de paquete”.

Pero se me hace que aquí vamos a chocar con las legiones que están dispuestas a colaborar (o digamos mejor a colaboracionar) con el sistema del mercado, porque así podrán llegar a tener “una moto, un Hunday, o un BMW”, pues como todos sabemos, esos están “hechos de átomos”; aunque nadie sepa qué cosa son los átomos. ¡Que tema tan interesante!

Todavía no se de qué estoy hablando, pero como dije, comento un artículo de periódico que pretende saberlo, y a cuyo autor no nombro para no maltratarlo, porque tampoco se trata de eso. Se trata si de atemperar el entusiasmo por nuestra materia, para no ponernos a decir dislates.

La tecnología de la información es muy útil, como ya hemos reconocido, pero se usa principalmente par producir “cosas hechas de átomos” que van al mercado, agravando la mala distribución de la riqueza, fomentando la esclavitud o la explotación monopolística de la propiedad intelectual que va contra la libre difusión de las ideas, acabando con los recursos, y contaminando el ambiente

Yo digo “principalmente” porque admito que pudiera haber un uso arcano para mi y que solo sea conocido de los nerds como el autor del artículo en cuestión, en cuyo caso eso es lo primero que debería explicar. Una cosa que siempre tuvo la polémica sobre la dualidad mente-materia es que los materialistas no supieron nunca de qué estaban hablando los, llamémoslos mentalistas, y que los creyentes en el alma nunca supieron de qué estaban hablando los materialistas cuando negaban todo lo demás. Para el público que los oía discutir o los leía, el asunto no importaba mucho, (no matter, never mind) pues primum vivere.

Vivir es la preocupación principal de la mayor parte de los 7 mil millones de habitantes del planeta, 800 millones de los cuales pasan hambre, así como 2000 millones están desnutridos. Y lo estarán más si el imperio insiste en mantener su concepto de libre comercio alimentario ventajoso para Cargill y Conagra, pero ruinoso para los agricultores. Bueno, el imperio y sus malinches locales, con la colaboración de Walmart.

Pero la única esperanza de que el imperio desista, es su propia ruina, la que está asegurada cada vez mas con la crisis que el paradigma agrava, insistiendo en que el estado no intervenga en beneficio del pueblo, sino solo en el de los banqueros; quienes en la democracia pagan la elección de sus colaboradores; o llamémoslos colaboracionistas.

Según nos informa don Armando González en La Nación, –en el mismo número donde el editorial destila su fobia contra Evo, sin reconocer lo hecho en el caos que dejaron Sanchez de Lozada y Banzer (o digamos el FMI y Milton Friedman)—la idea de que la crisis alimentaria es un resultado de la mala distribución de los alimentos, no es de unos radicales cabezas calientes sino las cabezas correctas del Foro Económico Mundial, las que llegaron a la conclusión de que hay alimento suficiente en este mundo y de que lo que está malo es la distribución. ¡Cosa ma grande Chico! ¡Que no hayan pensado en que está mucho más mal distribuida la plata, que es mucho más fácil de distribuir y se desperdicia más! ¿O será que para pensarlo hay que tener la cabeza caliente? ¿O que todos los asistentes a ese foro son gente de plata? Que no hayan pensado que si el precio se duplicó es porque bajó mucho la oferta., aunque no les importara la razón por la que bajó.

Pero Davos trata de desviar la atención del efecto ruinoso del libre comercio sobre la agricultura que nos ha duplicado los precios por disminución de la oferta de alimentos, bien o mal distribuidos. Con toda la razón le dijeron a Lula que había que definirse cuando anunció en Porto Alegre que iba para Davos. La actual presidenta sí se definió.

Y aquí si que va a ser muy importante la tecnología de la información: despertando al pueblo, y difundiendo las ideas, sin que importe para nada de qué material están hechas. Solo a Micromegas le importaba saber si las pulgas están hechas del mismo material que las babosas.

Pero aceptemos que las ideas si son muy importantes, y que no parece que estén hechas de átomos, y que crearlas es muy importante. A alguien se le ocurre el Quijote, o una sinfonía y no las hace con átomos. Aunque al final se tenga que escribir en papel y transportar, y poner en los estantes de las librerías, todos los cuales están hechos de átomos; igual que lo está la plata del que hace eso y lo vende. Lo que nos trae de regreso a la pregunta de ¿qué cosa son los átomos? Pues algunos dicen que son esas pelotillas duras con que se hizo el escritorio de Eddington. Y otros dicen que no son cosas, sino que son simplemente… una idea. De modo que hasta las cosas despreciables que están hechas con átomos, son una idea, pero no patentable.

Nosotros tenemos que vivir, y aunque no vivimos solo de pan, no vivimos sin él. Y toda la tecnología de la información que nos permite mandar la información necesaria más rápidamente…, no produce una sola hogaza de pan.

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