De José Calvo – ICONOCLASTIA: “Huelga es Huelga”

José Calvo

José Calvo

Hace ya casi 40 años se discutía en una fiesta una huelga de médicos, y cuando se comentaba el gran peligro que era para la sociedad estar sin los servicios de esa profesión tan indispensable, yo quedé muy mal diciendo que sería más peligrosa una huelga de recogedores de basura. Todavía pienso igual, y me parece que la gente tiene menos tolerancia con esta huelga de ahora, a pesar de la campaña de publicidad de los médicos, que perjudican con ella a una minoría desamparada. Mi opinión es que la mayor parte de la gente goza de buena salud la mayor pare del tiempo, y que, como dice el doctor Lewis Thomas que presidió el Sloan Kettering, en uno de sus ensayos, “la mayor parte de los males están ya mejor al día siguiente”. Una huelga de recogedores de basura no solo nos haría la vida en la ciudad todavía más desagradable, sino que nos expondría a todos a la enfermedad; y son muy mal pagados.

Dije en aquel entonces cosas como que no es un talento especial lo que forma a los médicos, sino la plata para pagar la carrera, que puede venir de papá o de los contribuyentes, y que antes venía solo de los contribuyentes, en quienes la huelga no pensaba para nada. Y dije también que hay una buena dosis de esnobismo en el aprecio que la sociedad le da a un gremio, como en el poco aprecio. En su último artículo Paul Krugman, discutiendo el fenómeno mediante el cual los que mas tienen quieren mas y que lo paguen los que menos tienen, dice que la élite de la sociedad estadounidense (el 0,1%) está excesivamente bien pagada, y que son en su mayoría señorones corporativos y embaucadores financieros; pero reclaman un trato especial. Si uno está muy cansado porque tiene dos empleos al mismo tiempo donde hay tantos desempleados, lo que debe hacer es dejar un empleo y quedarse solo con un patrono; al cual uno le debe todo su tiempo de trabajo, porque “no se puede servir a dos amos”.

Krugman cita entre los que mas ganan a los abogados, pero se refiere a los que facturan su tiempo a las grandes corporaciones que se tienen que vivir litigando; lo llaman la competencia. El escritor estadounidense John Grisham tiene una buena novela donde el abogado “exitoso” de un gran bufete de 1000 abogados renuncia a la excelente posición que le deja 30 millones de dólares por año, y se pasa de abogado de los pobres a uno en que tienen que cabildear mucho para pagarse algo. El tipo tuvo una epifanía por la muerte a la par suya de un miserable veterano de Vietnam, desahuciado ilegalmente por su bufete de lujo en beneficio de una corporación que necesitaba el terreno para construir. Y ante la desaprobación de su familia y el divorcio inevitable, se va a defender a los pobres, que lo necesitan más.

El curandero ha gozado de un lugar especial en casi todas las sociedades, seguramente desde que el hombre vivía del forrajeo. Y el shamán formaba siempre parte del equipo de caza primitivo, para propiciar a los dioses. Pero claro que allí tenía también un lugar destacado el cazador mismo, y el jefe que mantenía la disciplina, … y el payaso, que impedía que alguno se fuera a tomar demasiado en serio como para reclamar privilegios especiales; este nos hace muchísima falta. Entre nosotros el médico ha disfrutado siempre de una consideración especial, como la que se les da en la Caja. “Mi hija fulana, la casada con el doctor” dice siempre un mi conocido, y otro dice siempre con todavía mas orgullo “mi hija la doctora”. Pero ese lugar especial no se les da en todas las sociedades, porque ese sitio lo reclama la nobleza. En Inglaterra los médicos son. “working class”.

Los abogados de las corporaciones son hombres de talento, y en cuanto a riesgo viven una vida de stress que les da el primer infarto a los 40. Pero hay muchos otros abogados igualmente talentosos que no ganan tanto. Si se tuviera que pagar por el talento habría que dar mucho más a los artistas que se mueren de hambre para hacernos la vida agradable. Y si fuera por riesgo, habría que pagar a los electricistas mucho mas que a los anestesistas. Y a los soldados,…y a los policías,…y a los mineros,…y a los recogedores de la basura,…y a los toreros, ..y los traficantes en su inacabable guerra con las DEAs,…y a los wachimanes,…y los irakies, afganos, libios y palestinos,…y a los ticos expuestos siempre en la calle a la puñalada y el balazo, o al accidente del carro,…o a todos nosotros , a merced de las emisiones de bonos. : ¡eso si que es peligroso!. Y casi todos viven en la miseria.

En su libro Armas, Gérmenes y Acero, el docto Jared Diamond identifica a la producción de alimentos como la actividad básica sobre la que desarrolló la civilización, y llama cleptocracia a la “división del trabajo” que trajo luego todas las demás actividades; aunque la mera mención de este hecho se califica de fisiocracia.. Yo creo que Diamond hace un buen juicio, y sin embargo podemos ver el menosprecio que en todas las sociedades tienen los agricultores. En el panteón azteca el peor lugar que uno podía ocupar en el otro mundo era el de agricultor. Y en el Japón, los budistas creen que si uno se porta mal en esta vida se corre el arriesgo de reencarnar en un perro, o en un agricultor. Cuando Mishima se suicidó como protesta por la occidentalización del país, los cadetes de la escuela donde hizo la ceremonia le gritaban vaco, y vacaro, que significan idiota, y agricultor o campesino.

Como no se puede vivir sin comer, no creo que sea necesario decir más para probar que el aprecio en que la sociedad tiene una actividad no guarda relación con su importancia, sino con el lugar que sus practicantes hayan logrado ocupar en el poste totémico; que es lo que Diamond llama “la cleptocracia”.

Pero hay que aclarar que lo malo es el privilegio, y que este afecta también a muchos médicos, pues acabamos de ver en el periódico que un gran porcentaje trabajan en la Caja como interinos. Y que se les paga mal. Y que se les paga con cuenta gotas. Pero como yo creo que el problema principal en la Caja es el privilegio, y como este afecta en forma diferente según la profesión que uno tenga, es necesario decir que en el poste totémico de la Caja el tope lo ocupan los médicos, y después vienen otros profesionales, como microbiólogos y enfermeros, y los encargados del aseo, sin los cuales no sería posible el tratamiento de la enfermedad, y quienes ganan menos, no tienen dos empleos, se exponen a mas riesgos, y tienen jornadas mas duras de trabajo: esto es lo que hay que corregir sin temor a las huelgas extorsionadoras.

Los mineros del carbón hicieron una huelga durante la II guerra y Truman metió entonces a la cárcel a John L. Lewis, el secretario general del sindicato, pues esa huelga era una forma de colaboración con el enemigo. Y en la de los ferrocarrileros Truman los puso en manos del ejército. El ejercicio de ninguna profesión entra en el esquema de “libre comercio”, no porque eso “no sea una mera mercancía” como alegan, sino porque los profesionales negociaron el tratado, pero nosotros no creemos que esté bien traer médicos del extranjero cuando al país le cuesta tanta plata producir los suyos. Que se llegue a un acuerdo justo y equitativo con los nuestros; uno que no sea discriminatorio, y que debe contemplar no solo la posibilidad de un aumento del salario, sino también la de una rebaja.

Es muy probable que los mineros tenían razón en sus reclamos de mejor remuneración (los ferrocarrileros no), pero el paro sí ponía en peligro al esfuerzo de guerra, y era un reto para el presidente que la sociedad tenía que combatir. Parecido fue cuando en el gobierno de Kennedy hicieron una huelga los mineros del acero y los patronos no querían dar el brazo al torcer, por lo que Kennedy citó a su papá diciendo que los señores del acero eran unos hijos de puta. Y cuando hicieron una huelga los controladores aéreos en el gobierno de Reagan, este los sustituyó sin ningún miramiento La “huelga es huelga”, pero el pueblo enfermo y los familiares la sufren, y se deben buscar formas de arreglo en que el pueblo participe. En el caso de la huelga de los médicos, este arreglo incluye la revisión completa de los problemas de la Caja, poniendo todos los privilegios sobre la mesa. Que se revise todo, y que se convenga el pago justo para todos. Y las horas extras. Y las guardias. Y la prohibición. Y la “disponibilidad”. Y el acoso. Y todo. Que se siente a los representantes de todos los trabajadores alrededor de una mesa y que se hagan los cargos que se tienen que hacer para identificar las responsabilidades de la crisis de la institución. Lo que se llama darle al ayote por la mitad.

La presente huelga de los médicos es un desafío a los intentos de poner orden en la Caja. Como diciendo “a ver quién se atreve a tocarnos”. Por supuesto que hay que tocar a todos los gremios laborales para arreglar allí las cosas, y aunque hay otros responsables, el arreglo empieza por la casa. De que alguien atreva a quitar los privilegios depende de hecho que la Caja se pueda rescatar. La huelga es una buena cosa si se sabe aprovechar.

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Una respuesta a De José Calvo – ICONOCLASTIA: “Huelga es Huelga”

  1. José Calvo 04-12-2011 en 9:42 pm

    Pero no se supo aprovechar. Se desperdició una magnífica oportunidad de corrección que hubiera contado con la simpatía de la opinión pública, y se dió continuidad a los privilegios que son el principal problema interno de la Caja, aunque sea también muy grave el no pago de las cuotas y la intromisión del poder ejecutivo. La única manera de salvar a la Caja sería una administración externa.

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