De José Calvo: El Cambio Político

José Calvo

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Hay en el mundo actual dos actitudes muy antagónicas. Cualquiera diría que son dos especies distintas compitiendo en el mismo nicho ecológico, y que una tiene que desaparecer. Una de ellas dice que el capital es de ellos porque ellos lo hicieron; que si lo perdieron porque no les pagaron los préstamos de usura, el estado se los debe reponer pronto porque solo así podremos mantener el empleo Que si vuelven a perder el capital, el estado se los debe reponer de inmediato para que ellos puedan seguir dando empleo. Que no hay que ponerles impuestos porque eso disminuye su inversión en empresas que dan empleo. Y que el gasto social no está bien porque crea déficit presupuestarios que se deben quitar con austeridad. Los de Costa Rica dicen que el estado puede saldar su déficit vendiendo los bonos que ellos compran ganando altos intereses que paga la otra especie. Pero estos son solo el 1% de la población, y según dice Krugman, son solo el uno por mil. Ellos dicen que la crisis ya pasó, aunque se ven preocupados imponiendo su despotismo como hacen en Grecia, a la que amenazan con sacarla de la eurozona si somete el plan de austeridad a un referéndum. Y aquí en Costa Rica Anabel quiere firmar un TLC con Marte, y el COMEX y el CINDE, donde están los mismos de siempre, dicen que tenemos que hacer lo que quieran los inversionistas porque de otra manera se van a buscar la “ventaja comparativa” en la China o en la Cochinchina. Y se viola aquí activamente la libertad de opinión, en la acción que Krugman llama “borrar” la realidad: los indignados serían así incoherentes, muy pocos, no tienen razón, la cosa no es muy grave, el empleo aumentó, las exportaciones crecieron, etc.

La especie pobre dice en cambio que el capital es de todos porque todos contribuyeron a hacerlo, hasta los que no pudieron colaborar. Dice que si un banco se salvatea hay que nacionalizarlo porque se salvateó con fonos públicos. Dice que si el estado imprime dinero para salvatear a los bancos, debe imprimirlo también para crear empleo y dar seguridad a la gente. Dice que como está demostrado que los financistas se meten en graves problemas que pagamos todos apenas se quedan libres, hay que ponerles controles estatales. Dice incluso que si los banqueros se excedieron en los préstamos de usura, estos no se deben pagar aunque los banqueros quiebren. Dice que como de todos modos el modelo de crecimiento que traíamos era insostenible, es inevitable que vivamos más modestamente. Y dice que no solamente no hemos salido de la crisis sino que esta se va a agravar.

Y también dicen los pobres que el paradigma del mercado ya llegó a su fin, y que hay que diseñar otro sistema menos discriminatorio, aunque los ricos los acusan de incoherentes porque tampoco saben cuál otro poner. Pero el 1% que todavía tiene el poder sostiene que solo necesitan más salvatajes y mas austeridad para reducir el gasto fiscal recortado la ayuda social del gobierno. Y también dicen que el capitalismo se va a salvar en los países emergentes; que trabajan con el capital de los ya emergidos, y cuentan con su mercado, el que está desapareciendo por la exportación de las manufacturas a la China por asunto de ventaja comparativa; amén del agotamiento de los recursos y el límite ambiental.

Y tenemos aquí Murdoquillos que controlan los medios de comunicación. A Costa Rica Hoy lo compraron mediante la táctica de la toma hostil, y lo censuraron, un social demócrata “moderno” y un neoliberal, quienes se hicieron amigos en el Banco Central cuando el papá los mandaba a comprar otro bono de la deuda, la que les conviene que aumente porque allí pueden colocar su fortuna muy remunerativamente, haciéndonos usura a nosotros. Se puede silenciar un periódico democrático, pero no se puede impedir que un hombre de talento ponga otro igual, como CambioPolítico.com, pues la “digitalización” es un evento de mayor trascendencia que la imprenta, más democrático, y más global.

Pero otra vez con las dos especies. Sacando a Montaner y a don Thelmo, que alega el uso de la razón cuando el burro de Buridán se inclina por uno de los dos rollos de pasto, la mayor parte de la opinión inteligente opina que la crisis se va a agravar, y que el paradigma del mercado no se podrá restablecer sino que hay que buscar otro. Leí recientemente en Tribuna Democrática el artículo del profesor de historia de Yale Paul Kennedy tomado de El País, donde él dice que estamos en un parte aguas, como ocurrió en el mundo de 1450 que era irreconocible 50 años después, cuando en Europa apareció la imprenta, y ocurrió la división de la cristiandad, y la expansión en Asia y América. O la transformación que sufrió Inglaterra de l750 a 1800, con la revolución industrial. O la del mundo entero de 1919 a 1939 con la gran depresión y la II guerra.

Kennedy dice que las señales del cambio actual no están en las telecomunicaciones sino en cuatro elementos: 1. El dólar perdió su hegemonía. 2. El proyecto europeo se paralizó. 3. Se declaró una carrera armamentista en Oriente, y 4. Las Naciones Unidas muestran su decrepitud.

Yo veo señales mas claras del cambio en la desaparición del mercado por el uso de la ventaja comparativa (la exportación de las manufacturas a la China), la aparición evidente del límite ambiental al crecimiento, el cambio del clima como ya ocurrió en otras épocas, y la indignación de la mayoría de la gente (el 99% contra el 1%) ante la crisis económica y la manera cómo se maneja.

Don Rogelio Ramos comenta el artículo de Kennedy diciendo que no va bastante atrás en la historia de la cultura occidental, pues deja por fuera a Grecia y a Roma, la invasión de Atila, su derrota en Europa Occidental, el paso de la hegemonía de Europa a los Estados Unidos, la emergencia de China como potencia, y el efecto destructivo del veto en las Naciones Unidas, todos los cuales son ejemplos de cambios radicales.

Hay dos cosas seguras en la historia de la humanidad: Una es que sufre grandes cambios de paradigma. Y la otra es que ningún cambio se parece a otro porque ocurren en sustratos diferentes.

De don Manuel Castells leí en Tribuna Democrática el artículo Ocupar Wall Street tomado de La Vanguardia de Barcelona. Lo que dice es que la gente no quiere a los banqueros. Que la gente percibe a los políticos como marionetas de los banqueros. Que bajo el actual sistema unos pocos pueden controlar toda la riqueza. Que esos pocos se encierran en si mismos como en las transacciones bancarias cruzadas que se llaman “cartas de amor”.Y que se niegan a pagar impuestos. También dice que el 70 % de la gente en los Estados Unidos cree que los republicanos favorecen a los banqueros. Que en el país el 46 % de los americanos simpatizan con los indignados, y en Nueva York el 82%. Que los medios estaban ignorando a los indignados deliberadamente, pero que la brutalidad de la policía obligó a los medios a divulgar el conflicto y aumentó mucho el número de indignados. –Cuando nos visitó el señor Moore de la OMC, a raíz del fracaso de la reunión en Seattle, doña Anabel Gonzáles, que es nuestra negociadora comercial vitalicia, opinó que a los manifestantes se les debería reducir por la fuerza. Y si no existe una política agraria en Costa Rica, eso es porque el Ministerio de Agricultura se volvió un mero comodín del COMEX desde la administración de Abel Pacheco. Castells también nos informa de que 5 millones de americanos han retirado sus cuentas de los bancos grandes y han puesto su dinero en cooperativas y bancos pequeños. Y Obama ha dicho que la gente está descontenta! ¡N´hombre!

Hace apenas una semana leí en el artículo de William Gross que maneja un fondo de inversiones de mil trescientos millones de dólares, quien dice que el capitalismo destruye su propia base, pero no cree que ese tipo de protesta no podía ocurrir en los Estados Unidos. ¿Qué mas señales quiere usted de que las cosas están cambiando?

El movimiento de los indignados tiene dirigencia pues solo así se puede expresar el descontento, pero no quiere líderes, y dicen que esta actitud es “un nuevo concepto”. Yo estoy de acuerdo. Y creo que en la sociedad capitalista se ha exagerado la importancia del liderazgo, y que este es esencialmente antidemocrático. Pero el descontento de los indignados es universal, aunque algunos lobos en piel de oveja pretenden que los de aquí no tienen nada qué hacer, y que su motivación es diferente en cada lugar, y que todos tenemos la culpa de lo que pasa; lo cual es completamente irrelevante: besides the point: Aquí ya vendrá.

Se trata, como dice Stiglitz en La globalización de la protesta (La Nación Nov 9) de que el proceso electoral no resuelve las cosas sin la protesta; De que el paradigma “es el 1%, por el 1%, para el 1%”; De que en EEUU ese 1% tiene la mitad de la riqueza y el 20% del ingreso; De que eso no es necesariamente por mérito sino por influencia; De que en todo el mundo las prácticas anticompetitivas se mantienen por influencia política; De que el aumento de la desigualdad es producto de una espiral viciosa a favor de los ricos; De que en EEUU la corte suprema permitió las contribuciones irrestrictas de los ricos a la campaña política, pero la policía no le permitió dirigirse a los indignados en Wall Street; De que los indignados se las ingeniaron par hacer oir su discurso sin megáfono; De que el significado de los indignados no es un programa sino que son una alama; De que solo quieren un salario decente a cambio de su trabajo; De que quieren una democracia en que lo importante sean las personas y no el dinero, De que los mercados solo funcionan bien cuando están regulados, De que lo que se quiere es una organización política que no sea para el 1% sino para todos.

Nouriel Roubini, de la Universidad de Nueva York, dice en La inestabilidad de la Desigualdad, que en los EEUU “los indignados han revitalizado al movimiento sindicalista”, destruido por la “ventaja comparativa” de exportar los empleos.. Y en Tribuna Democrática Susana Ruiz llama a la tasa Tobin la taza Robin Hood. O para la escena local, vea usted en Tenemos que indignarnos de María José Cascante, donde ella critica nuestro consumismo, la delincuencia, la indiferencia, la señalización vial, el desempleo, la desigualdad y la indigencia, el costo creciente de la vida, y la imposición fiscal .A lo que podemos añadir la huelga de los anestesiólogos que ganan 20 millones por mes mientra que muchos de sus colegas tienen un trabajo interino permanente, pero ellos piden un aumento. La quinta parte de nuestros contribuyentes no puede comprar la canasta básica, pero tiene que pagar las decenas y aun centenas de millones que le cuesta a la Caja una sola cesantía. O el IVA encima de la canasta básica. Y una inflación brutal que se nota hasta en el irrespeto por los billetes tradicionales cuando se hacen los nuevos diferentes. O los nuevos impuestos a la construcción de habitaciones que los mantendrán en la covacha; mientras que es intocable la renta de los grandes exportadores ( el uno por mil): O véalo si no en Cómo será la vida después del euro, de Antoaneta Becker. O en Zonas Francas y Desarrollo Rural de Ronald Solís.

Hay que indignarse para complementar la democracia electoral con la protesta indispensable para los derechos del 99%, como sugiere Stiglitz. Y juzgue usted ahora cuál de las dos especies antagónicas tiene que desaparecer. ¡Ay Lalo!

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