Cambio Político

De José Calvo

José Calvo

José Calvo

Don Carlos Revilla me ha invitado a colaborar en su nuevo periódico Cambio Político, una vez que nos sacaron del anterior Costa Rica Hoy, que quedó como Spencer, el hijo de Churchill, cuando le extirparon un tumor benigno y según el decir de un lord: “le sacaron lo bueno que tenía”.

Y una vez que le arruinaron su magnífico periódico mediante un típico “hostile take-over”, me parece un gran acierto que don Carlos Revilla haya fundado uno nuevo, pues otro periódico era de esperar por su talento y su conocimiento, los que no se pueden censurar; ni lo permite el estado de la tecnología. El mundo está en medio de un cambio político de proporciones globales que requiere de información veraz y de opinión libre. Yo pienso que este cambio en que nos encontramos es parte inevitable de la evolución humana. Inevitable porque no nos es dado construir un sistema perfecto, y el anterior ya había llegado a ser un adefesio inservible y dañino.

He dicho lo anterior porque mi tema de hoy es el cambio político, que es lo mas extraordinario que nos ocurre, a pesar de que muchos siguen asegurándonos que no ha pasado nada, y saliendo por tercera vez de entre los escombros de la casa destruida, el casero pide ayuda a gritos, y dice que todo se puede reparar, pero que no se gaste tiempo ayudando a los otros heridos que están adentro todavía, porque ayudándolo a él a levantar la casa, todos se van a salvar.

Y esta casa no se cayó por un terremoto o un huracán, sino porque estaba mal construida y sobrecargada, y muchos advirtieron a tiempo que se iba a caer, pero el casero aseguró que estos eran resentidos, trasnochados, comunistas, ignorantes, y jijos.

No había nada qué hacer sino esperar que la casa se cayera, aunque aún ahora caída, el casero sigue diciendo que se puede habitar, si solo los demás la “salvatan” poniéndole unos puntales, y que hasta se le puede construir otro piso, y subir los alquileres, porque los inquilinos tienen que ser mas competitivos, eficientes, eficaces, y proactivos. Y no deja que se rescate a los sobrevivientes, muchos de los cuales protestan indignados alrededor de las ruinas, mientras el casero les echa los perros. Es inevitable que las ruinas le caigan encima, pero solo así dejará de estorbar; es parte del cambio.

Acabo de leer dos artículos inspiradores y esperanzadores sobre el cambio político. Uno de Ulrich Beck de la Universidad de Munich y la London School of Economics en Tribuna Democrática donde dice: “Que el sistema pretende que los ricos se beneficien de la debacle mientras la clase media apechuga los costos. Que los más ricos demandan que el estado los ayude, pero claman para que se disminuya el gasto social Que hasta hace poco Merkel quería un capitalismo sin trabas y ahora se convirtió en proponente de un socialismo de estado en beneficio de los más ricos”. Que esta es una protesta contra el propio sistema y no contra solo una de sus partes. Que a la caída del muro de Berlín se desmantelaron todas la instituciones de control establecidas en Breton Woods. Que hay varias formas de revolución como el golpe de estado, la lucha de clases, y la desobediencia civil. Que la protesta de los ocupas no ha surgido como una propuesta sino de la conciencia de que el sistema está en crisis. Que las protestas son la forma de señalarle sus errores a la arrogancia del neoliberalismo. Que con acciones como el salvataje y la austeridad para pagar sus deudas, y la toma de decisiones inconsultas los gobiernos se deslegitiman cada vez mas, mientras que adquieren legitimidad las protestas. Que la protesta deslegitima más a los gobiernos por provenir de la clase media empobrecida.

Y también dice que en las actuales circunstancias los gobiernos tienen más a la derecha, como en España y en Grecia, por cuya razón yo creo que debemos desprendernos de las viejas clasificaciones de izquierda y derecha pues se trata de un fenómeno nuevo que requiere otras clasificaciones, y en el mejor de los casos solo de un endurecimiento del poder económico, pues como dicen los indignados españoles: “el PSOE y el PP, la misma mierda es”.

También dice Beck que hay en todo esto una profunda ignorancia, y que nadie sabe qué es lo que está pasando. Lo que me recuerda el folleto del Ministerio de Agricultura tico llamado Política de Estado para el sector, donde unos catorceños y sus acolites oportunistas, en medio de la crisis alimentaria y económica del mundo, cuando deberían estar pensando en qué vamos a comer, repiten “proactivamente” palabras friedmanianas del Consenso de Washington, como competitividad, eficiencia, eficacia, productividad, moderno, motor, eje transversal, sostenible, proactivo, apertura comercial, y libertad de mercado, y emprendedurismo; todas las cuales suenan ahora saturnales: la actitud de juerguear antes de la debacle. Ninguno de estos genios aparecerá para responder por las consecuencias funestas de sus acciones de poder.

El otro artículo, es de Miguel Guaglianone, se llama La Crisis Global: El gran capital no permite otra Islandia, y está en el periódico digital Cambio Político. Don Miguel dice “Que Islandia se ha empezado a recuperar de su depresión después de tumbar al gobierno. Que el poder establecido en Europa y los Estados Unidos solo puede proponer más de lo mismo sin reconocer que fue eso lo que causó la crisis. Que la crisis sigue empeorando mientras aumenta el sufrimiento de los ciudadanos y la riqueza de los financistas. Que mientras los ciudadanos están cada vez más empobrecidos los financistas se hacen cada vez más ricos. Que con sus decisiones de favorecer al 1% más rico, y someter a los demás a la austeridad los gobiernos cortejan la rebelión. Que la conducta de la Unión Europea pone de manifiesto la estrepitosa caída del mito de la democracia, pues los gobiernos están cada vez más lejos de sus ciudadanos, y toman decisiones sin ninguna disposición a tomar en cuenta su opinión, al extremo de prohibir un referéndum en Grecia con amenazas de expulsión Que todo esto pone en evidencia la estrepitosa caída del mito de la democracia participativa, porque los gobiernos, cada vez más lejos de los ciudadanos, toman decisiones que afectan profundamente sus vidas pero no están dispuestos a considerar su opinión. Y que nadie sabe qué va a pasar cuando caigan los gobiernos y se derrumbe por fin el orden económico internacional.

Aquí don Miguel se refiere al esfuerzo desesperado de la Unión Europea para impedir un referéndum en Grecia que pudiera repetir la experiencia de Islandia, pretendiendo que el pueblo griego que lleva dos años manifestándose contra el gobierno, apechugue el plan de austeridad que la Unión Europea le ha cocinado para que pague; todo lo cual pone en evidencia que los gobiernos de Alemanda y Francia están en las manos del gran capital, y Obama en las de Wall Street y el establecimiento militar-industrial. Y que este perderá su dinero, si no es por medio de un referéndum por medio de una revolución.

Si la conducta de optimismo imprudente es incomprensible en las metrópolis del control imperial donde equivale a una locura, ¿qué se puede decir cuando se exhibe en sus factorías? Equivalen entonces a una locura reforzada con una estupidez, y nos vemos obligados a procurar un cambio político.

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