De José Calvo: Apocalipsis

COMPARTIR:

Jose Calvo

José Calvo

Leyendo la entrevista de Universidad a don Juan Manuel Villasuso me di cuenta de que, sin ser economista, yo me tengo que confesar de tendencia apocalíptica, porque me gusta mas el enfoque que le dan a la situación del mundo (que incluye a Costa Rica), personas como Paul Krugman, Joseph Stiglitz, y don Luis Paulino Vargas. Así como suelo estar en desacuerdo con el de Montaner, don Thelmo Vargas (borrachines), y don Jorge Guardia, quienes clasificarían dentro del moralismo austero (por lo menos para los demás) que prevalecen en Europa, y en los Estados Unidos.

Don Juan Manuel quiere que el estado haga gasto social, y que sirva como empleador. Y eso es también lo que quieren los otros economistas “socialistas” mencionados; aunque estos sí muestran la tendencia apocalíptica al decir que la austeridad puede convertir la crisis en recesión. O, como don Luis Paulino Vargas, que no estamos haciendo nada para contrarrestar la crisis al seguir poniendo todos los huevos en el canasto de las exportaciones a países cuyos mercados se encojen, lo que ya está afectando también a China y a Brasil, como solo era de esperar: ¡qué caray!. Es cuestión de no ser un optimista temerario, y de aceptar que something´s gotta give.

Don Juan Manuel dice que los economistas son dados a predecir el fin del mundo si no se hace lo que proponen, pero a mi me parece que esos son los del gobierno, quienes dicen que hay aprobar el paquete fiscal de turno, y que hay que seguir exportando, ahora a Singapur y Perú. Pero es verdad que la gente no tiene el valor de atenerse a sus convicciones, y que ajustan casi siempre el discurso a la camiseta que visten temporalmente. ¿Qué le vamos a hacer? Y no lo hacen solo los economistas.

El otro punto es que afortunadamente hay economistas de todos los colores, y que uno se puede identificar con el que le guste. En materia de rellenar el déficit fiscal a como hubiera lugar, yo siempre recuerdo al economista laureado ah ah, que proponía vender el ICE para lograrlo; por lo menos desde que dejó de ser el ideólogo de la social democracia y la banca nacionalizada, adquirió su propio banquillo privado, se lo vendió muy bien a un bancón extranjero, y se volvió un campeón del neoliberalismo, con un discurso diferente al de los que su jefe por revancha llama “neoestatistas”. Ellos se autodenominan social demócratas modernos, y han tenido el tupé de dirigir la conferencia social demócrata. Quienes no han traicionado su ideal son unos trasnochados; o peor: ahora también neoestatistas.

Stiglitz dice que en la austeridad europea hay, ideología o moralismo, y hay intereses creados. ¡Pues claro! Los acreedores no quieren perder sus préstamos usureros, aunque los van a perder de todos modos tratando de salvarlos, pues van a provocar la rebelión; y ellos son los que les manejan los hilos a Merkel y Sarkozy; y a Obama, de quien he visto una descripción cabal: “si se opone a algo lo convierte en ley”. ¿Cómo no vamos a ser apocalípticos?

En esto del Apocalipsis hay también un asunto de humores, como cuado el tipo que iba en caída decía “todavía por aquí voy bien”, o como el niño que aseguraba que el niño Dios le había traído un caballo, porque veía las señales en el suelo. Aunque también está el que dice “y ni siquiera va a alcanzar para todos” Y ¿Qué puede uno decir si Costa Rica sigue empeñada en el comercio extranjero, y cree que puede seguir exportando igual a mas a Singapur y Perú?. ¿Si no quiere por fijación desarrollar un mercado alterno, y produce casi todo para ese mercado que se está encogiendo?. ¡Pues que ni siquiera va a alcanzar para todos.! ¿No tenemos ya a una quinta parte de nuestra gente viviendo en la miseria? No es el Primer Mundo una pugna del 1% contra el 99%? Los empresarios nuestros (¿?) pueden estar optimistas de que el 2012 sea mejor que el 2011, pero ese es un optimismo temerario porque se aferran a lo que desean.

Está muy bien no agravar el problema amedrentando a la gente, pero está muy mal no prepararse para los malos tiempos; como podríamos hacer para disminuir el sufrimiento. El Banco Mundial dice que América Latina crecerá un 5% y Costa Rica un 3%. Lo primero no lo creo porque toda depende del mercado gringo en merma obligada, y lo segundo está bien porque el PIB no puede seguir creciendo. Pero las preguntas son inevitables. Cuando está oscuro, el viento ruge, y no deja de llover, uno se tiene que preguntar qué va a pasar, y es bueno buscarse una cuevilla.

¿Qué les puede pasar a todos esos centros comerciales que salen como hongos, si nuestros mercados se cerraran? ¿Qué les puede pasar a todos esos comerciantes que le han fiado a la gente 500 mil millones de colones o mas en tarjetas de crédito, si estos pierden el empleo?: el temor que ha expresado don Luis Paulino. No diré yo que en las guerras avisadas no mueren los soldados, pero mueren menos.

Y sin embargo es verdad que solo se necesita el talento humano porque todo sale de la tierra, y que ese talento está ahí con su technological fit, sea que se trate de la mejor época de sembrar el trigo, o de la ergonomía de un jet. Y que como dice el señor Rich en El País, “¿que tiene de malo emplear a la gente limpiando los ríos? Lo que me recuerda por qué no podemos seguir aumentado el PIB: no lo permiten los ríos. Se acaba el hierro, y el cobre, y el aluminio, y el petróleo. Se acaba el espacio. Se acaban las especies que viven en ese espacio. Es simple. Elemental, diría Holmes.

Don Luis Paulino Vargas le fue a proponer a la presidenta que busquemos un mercado alterativo para el de Europa y los Estados Unidos, y se topó allí con la intransigencia de los comexianos que no ven otra cosa que producir para vender afuera: ahora en Singapur, que solo produce para exportar. Pero la propuesta de don Luis Paulino es muy razonable. Podemos producir nuestros alimentos en vez de importarlos casi todos en medio de una crisis alimentaria mundial que aumenta los precios, aunque lo niegue el economista Mesalles. Podemos emplear a la gente limpiando nuestros ríos apestosos, rellenando los huecos de nuestras calles agujereadas, poniendo señales en nuestras vías de adivinanza; y digamos, tomándonos nuestro café, o comiéndonos nuestros mangos, en vez de que se los coman los alemanes, que no los quieren amarillos.

Pero hay que sacarse del alma la dependencia, aunque no lo pueda ver don Oscar Arias, el social demócrata “moderno” por excelencia. Si nuestra gente tuviera empleo, ellos podrían comparar lo que producen (porque no lo produce Lieberman, ni la Am Cham), lo produce nuestra gente. Que se lo coman ellos. Aprovechemos ahora que no lo pueden comprar los gringos. Y ¿Cuáles inversiones extranjeras vamos a privilegiar si no las hay en la crisis? Revaloremos la ciencia deprimente de la economía

Ofendí mucho cierta vez a unos economistas cuando les dije que la economía debería ser una rama de la sicología, porque trata de la conducta humana, que cambia continuamente, y de manera impredecible; lo que le da un valor relativo a la misma sicología. Can Psichiatrists Be Trusted es una conferencia que Arthur Koestler dio por invitación de la World Psichiatric Association, donde informa que el diagnóstico depende de la nacionalidad, la raza, y la edad del sicólogo y del paciente.

¿Qué puede decir uno de un sicólogo que refuerza en su paciente la más absoluta intolerancia de la conducta ajena, al mismo tiempo que reserva un lugar privilegiado a la suya propia? Yo digo que esto es un gran retroceso sobre el enorme avance que le debemos a Freud por haber liberado a la cristiana Europa de la culpa judeocristiana del pecado de la carne en que se encontraba maniatada antes de él. Lo mas admirable es que Freud se atreviera a desafiar la moral de su época, cuando la plata estaba en apoyarla. El análisis transaccional llama a ese arquetipo “mira lo que me hiciste hacer”.

Mientras hay miles de millones de personas deseosas de un lugar donde se les permita estar, hay algunos privilegiados engreídos que objetan el lugar donde están los demás: “que no te vea, que no te oiga, salite del mundo. ¿Y cuántos tienen para pagar un sicólogo? ¿Y a cuántos se les debe todo, y más? Es como el destino, y lo de Harry Potter no es nada; de niño yo me tenía que esconder en la escalera de caracol para que no me viera mi tío político que no aprobaba mi existencia; aunque si la quería Dios, porque ya llevo bastante mas de la cuota bíblica, aunque todavía los hay que estarían muy contentos de que me fuera.

Yo tengo una admiración sin reservas para un amigo homosexual que grita su condición desde el techo, como se debe hacer para lograr un poco de tolerancia para un fenómeno natural prohibido por la sociedad “normal”. Y estoy casi seguro de que quienes perseguían a la mujer adúltera la apedrearon después de que Jesús sugiriera que lo hicieran solo los que estaban libres de culpa: la gente hace siempre un compartimiento aparte para si mismos, y hay que pedirles permiso; contar con la aprobación social, o mantener oculta la relación que ellos no aprueban.

Estas ciencias sociales no pueden seguir el camino fácil de las “duras”, sentadas ante el escritorio de Eddington, que es al fin y al cabo un espacio vacío con una ondilla de probabilidad por aquí y por allá. Estas ciencias sociales tienen que asumir la responsabilidad de estudiar a un ser extraordinario, que solo ha podido realizar un 3% de su potencial regateando hogazas marginales o aplicando la triquiñuelas de la teoría de los juegos al comercio y a la guerra. Estamos obligados por el límite ambiental y la equidad a desarrollar el resto de nuestro enorme potencial sin daño para los demás, si no con beneficio para nosotros Nos falta lo mejor, aunque eso no esté en el mercado sino en otro lugar. Este uso de facultades evidentemente existentes nos puede dar también la trascendencia que ahora tan engreídamente negamos como si fuera superstición

Si aplicando solo el 3% de nuestra capacidad neuronal al “oscuro comercialismo” de los siglos XIX y XX, hemos alcanzado la maravilla de nuestra civilización tecnológica, ¿qué no podríamos lograr si aplicáramos en un empeño menos reduccionista un mayor porcentaje de nuestra capacidad? Yo tengo la impresión de que el crecimiento posible está en los llamados fenómenos parasicológicos, que la patéticamente inadecuada ciencia dura menosprecia como superstición, y de que su desarrollo nos liberará de los enormes problemas arrastrados como la mala distribución del producto, la delincuencia, y el límite ambiental: ¡De repente encontremos cómo compartir el espacio con los leones!: el milenio. ¡De repente logremos tolerar al prójimo, si no amarlo!

Evalúe esta columna
1 Estrella2 Estrellas3 Estrellas4 Estrellas5 Estrellas (1 votos, promedio: 5,00 de 5)
Cargando…

COMPARTIR:

Revise también

Grandes diferencias

…¿Y usted qué opina? Fernando Berrocal En estos días, en que la crisis se manifiesta …

Comentar en Cambio Político

Do NOT follow this link or you will be banned from the site!