Daniel Oduber y las raíces de Liberación Nacional

Fernando Berrocal Soto

Fernando Berrocal Soto

En esta ocasión hablaré de los padres fundadores de Liberación Nacional, don Pepe, don Chico, Daniel y Lus Alberto desde la perspectiva de la socialdemocracia. Comienzo este artículo señalando, una vez más, que la social democracia liberacionista tiene particularidades muy específicas e influencias muy diversas.

Don Pepe y don Chico estudiaron en Nueva York y vivieron los años de la Gran Depresión. Desde entonces, fueron entusiastas de las ideas del New Deal del Presidente F. D. Roosevelt que, a su vez, se fundamentaron en la tesis de J. M. Keynes, el famoso economista inglés que se separó de la Doctrina Clásica de los grandes pensadores liberales, especialmente de Adam Smith.

La ideas de Keynes fueron aplicadas para sacar a los EE. UU. de la Gran Depresión, en los años treinta, con fundamento en la tesis de que el Estado debía ser un actor y un protagonista de políticas económicas y tener capacidad para regular y controlar las fuerzas libres del mercado. Esas ideas, posteriormente, fueron adoptadas por Raúl Prebisch, gran amigo personal de don Pepe, e incorporadas a las tesis de la CEPAL (Comisión Económica para América Latina de las Naciones Unidas, con sede en Santiago, Chile). El gran discípulo personal de Prebisch, en Costa Rica, fue el Dr. Carlos Manuel Castillo, que después sería ministro de la presidencia de Daniel Oduber y presidente del Banco Central con Luis Alberto Monge, además de diputado y candidato a la presidencia de la República por el PLN en las elecciones de 1990.

O sea que, en lo más remoto de las raíces del PLN, encontramos el pensamiento de Keynes, en materia de políticas económicas, así como el pensamiento de Prebisch y de la CEPAL, en los gobiernos de los cuatros padres fundadores: don Pepe, don Chico, Daniel y Luis Alberto. Eso nos diferenció siempre, de los conservadores costarricenses y, después, al menos en teoría, de los neoliberales. Los neoliberales fundamentan sus tesis, precisamente, en Adam Smith, los economista ingleses clásicos y, posteriormente, en la Escuela de Chicago. De ahí el mote de “Chicago’s boys“.

Nosotros, en el PLN, hemos sido keynesianos e intervencionistas estatales sobre el mercado, sin desconocer racionalmente la importancia de las fuerzas del mercado, para generar riqueza, inversiones y prosperidad. Bueno el PLN de verdad, no el del último presidente ejecutivo del Banco Central, en el último gobierno del PLN. Ahí y con otros funcionarios de alto nivel, en los últimos gobiernos del PLN, hemos hecho el punto y aparte.

Don Pepe y don Chico eran empresarios. Eso, a la vez, definió desde el principio otra línea de pensamiento liberacionista: la de las alianzas estratégicas entre el sector público y el sector privado nacional. Un país pequeño, como Costa Rica, no puede desarrollarse sin ese complemento, a menos que lo que se quiera es, simplemente, transformarse en un centro de producción de las grandes transnacionales (aportar fuerza de trabajo). Costa Rica necesita inversión extrajera directa y transferencia de tecnología y zonas francas, de eso nunca ha habido ninguna duda en el PLN, pero a la vez se necesita apalancar la producción privada nacional. Este es un país de medianos y pequeños emprendedores. Esta idea, al igual que las keynesianas, están en la base del pensamiento social democrático costarricense y del PLN.

En el gobierno de don Chico ingresamos al Mercado Común Centroamericano, contra loa opinión de los conservadores y los grandes comerciantes que se oponían desde el gobernó anterior de don Mario Echandi. EL MCCA se fundamentaba en la tesis del proteccionismo y el desarrollo industrial apalancado desde el Estado y sus instituciones (puro pensamiento de la CEPAL). Después, igualmente, cuando esa propuesta de desarrollo económico se quedó corta y limitada, por los efectos de la globalización y la interrelación de la economía internacional, fue el PLN el que inició la apertura y la inserción inteligente en la economía internacional, pero eso es otra historia más reciente (Oscar Arias y José María Figueres). En ambos casos, el PLN ha sido la fuerza del cambio en la sociedad y la economía costarricense.

Daniel Oduber era el más intelectual de los cuatro padres fundadores y, aunque fue finquero y ganadero en Guanacaste, su visión del país era, fundamentalmente, el de un intelectual y un idealista. A él se debe, realmente, como Secretario General y luego Presidente del Directorio Político del PLN, la creación de una estructura nacional de respaldo político en todo el país. Alguni han hablado de sus grandes ejecutorias como gobernante. A Daniel se debe el tercer pilar del PLN: el del desarrollo sostenible y el crecimiento económico en armonía con la naturaleza. Daniel, en esta dimensión, fue un visionario que se adelantó a su época, con la creación de los parques nacionales.

Luis Alberto fue la conciencia social y el respaldo de los sectores populares al PLN. Más unido a Daniel Oduber que a don Pepe o don Chico, sin embargo al igual que don Chico y don Pepe, conocía profundamente el alma nacional campesina y el ser costarricense. En lo ideológico estaba más cercano de Rodrigo Facio, quien fue su maestro y su compañero y Jefe de Fracción del partido socialdemócrata en la Asamblea Nacional Constituyente. Hay un discurso formidable de Luis Alberto, al aceptar la Secretaría General, en el que describe magistralmente el concepto del partido que tenían don Pepe y don Chico (como un círculo de amigos y un movimiento), diferenciado del de Daniel que si estaba por la creación de un partido político ideológico y permanente (aunque Daniel controlaba férreamente al aparato partidario y eso le mortificaba profundamente a don Pepe y también a don Chico). Luis Alberto es La Catalina y la formación política e ideológica de dos generaciones de nuevos dirigentes y líderes del PLN, una función esencial de un partido político que, en los últimos tiempos, se ha abandonado y que se debe recuperar por medio del Instituto Rodrigo Facio. La salida de la crisis que nos dejó el gobierno de don Rodrigo Carazo, la más grande del siglo XX, fue de inspiración y de políticas totalmente keynesianas e intervencionistas en el mercado. No habría podido ser de otra forma.

El otro gran factor de pensamiento, en los orígenes, así como en los mismos gobiernos del PLN, fue el Padre Benjamín Núñez que, como buen cura progresista, era más social cristiano que social demócrata, pero ejerció una influencia decisiva sobre don Pepe, don Chico, Daniel y, sobre todo, en Luis Alberto Monge.

El PLN incorpora dos influencias adicionales y fundamentales: la de los viejos liberales costarricenses, en cuanto al concepto de la democracia, las elecciones libres y populares, la separación de poderes y el Estado de Derecho. Dentro de esa estructura clásica, el PLN incorporó y desarrolló un modelo reformista y progresista, fundamentado en una visión diferente del papel de Estado (keynesianismo y CEPAL) y de las relaciones entre el Estado y los sectores productivos privados: alianzas estratégicas. Daniel Oduber, con CODESA, desarrolló el concepto del Estado empresario, advirtiendo que esas áreas de producción deberían, eventualmente, ser vendidas y traspasadas al sector privado. El concepto de Corporación de Desarrollo, en el que personalmente sigo creyendo que es un instrumento útil de crecimiento económico (por ejemplo la Liga de la Caña) así como el de las alianzas estratégicas son puro PLN. Con diferencias de grado don Pepe, don Chico, Daniel y Luis Alberto, estaban de acuerdo en el concepto.

También influyó, en los orígenes, el pensamiento aprista de Victor Raúl Haya de la Torre, quien visitó en dos oportunidades y dio conferencia en San José. Su tesis del espacio-tiempo histórico, para diferenciarse del marxismo soviético, estableciendo las necesidades diferenciadas y propias de América Latina, dieron base a muchos escritos y comentarios en la Revista Surco y en el Centro para el Estudio de los Problemas Nacionales. Rodrigo Facio fue el principal adalid de esas tesis que, desde los orígenes, establecieron una frontera ideológica y teórica entre nuestra social democracia y las tesis marxistas leninistas. La Revolución de 1948 hizo el resto de la diferenciación. Lo mismo que las firmes posiciones de esos cuatro líderes en contra de las dictaduras de derecha y las dictaduras de izquierda en América Latina. Luis Alberto Monge resumió esa posición en su ensayo: “No hay revolución sin libertad”, refiriéndose a la Revolución Cubana.

Una opinión adicional: la GENERACION DEL 48. Aprovecho el aniversario del nacimiento de Daniel Oduber, para rendir tributo a esa generación política. No solo a los cuatro grandes. También a Rodrigo Facio, Alfonso Carro, Carlos Manuel Castillo, Armando Arauz, Alberto Fait, Carlos José Gutiérrez, Alberto Cañas, Matilde Marín, Gonzalo Facio, Rodrigo Madrial Nieto, Rodolfo Solano Orfila, Yoyo Quirós, Raúl Blanco Cervantes, Eloy Morúa Carrillo… y otros compañeros fundadores y líderes del PLN, de esa generación brillante y excepcional.

¡Qué equipó el del Partido Liberación Nacional¡

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