¡Cuidado con las redes sociales!

El Sereno

Álvaro Campos Solís
campos.solis.alvaro@gmail.com

Alvaro Campos

El sábado anterior circuló en redes sociales un artículo, publicado bajo un pseudónimo, en el que se denunciaban los estrechos vínculos laborales entre el presidente Carlos Alvarado y una hija del presidente de la Sala Constitucional o Sala Cuarta, Fernando Castillo Víquez, lo que a juicio del autor o autora constituye un acto de corrupción sin parangón en la historia de nuestro país.

La denuncia publicada en una página de internet afirma que, debido a tales vínculos y el conflicto de intereses entre dos instituciones del Estado, cualquier denuncia contra el presidente Alvarado ante la Sala Cuarta, no prospera.

Aquel mensaje en el que su autor asegura que la hija del funcionario judicial es abogada y en casa presidencial funge como asesora y confidente del Primer Mandatario, produjo el enojo hasta la indignación de ciudadanos que exigían la renuncia de los presidentes de ambas instituciones.

La reacción fue inmediata. Resultaba curioso y hasta sospechoso que decenas de personas reaccionaran de forma masiva y espontánea. A algunos de los manifestantes la ira les alcanzó hasta para cuestionar la existencia del coronavirus, otros el manejo de la pandemia por parte del gobierno de la república. Aquello fue un arroz con mango.

La mayoría de las personas que publicaron mensajes dedicaban el espacio a lanzar improperios contra el presidente Alvarado y cuestionamientos al presidente de la Sala Constitucional, a los diputados y a la prensa por su indolencia frente a un caso donde se pierde la esencia de la división de poderes, la cual esta consignada en la Constitución Política de nuestro país.

Ha transcurrido casi una semana y ningún miembro de los supremos poderes (Ejecutivo, Legislativo y Judicial) ha reaccionado a esa denuncia.

Me da la impresión que la denuncia y el manejo de la misma por parte de #todos somos patricio, al final resultó muy burda. El o los autores olvidaron que en nuestro país no todo el mundo se traga el anzuelo.
Ese silencio de magistrados, jueces de la república, ministros de Estado, periodistas, partidos políticos y candidatos, incluso abogados que velan por el respeto a la Carta Magna, contrasta con la reacción de ciudadanos que no solo cuestionaban la honorabilidad de los presidentes Alvarado y del funcionario judicial, sino que pedían su renuncia.

El clima en las redes sociales se torno violento, pues la denuncia cayó en terreno fértil. Hubo gente de habló de fraude electoral y mencionaban la posibilidad de “armarse”, en caso de que en la contienda electoral el PAC se alce con el triunfo.

En este punto tienen que saltar las alarmas. Comienza la campaña política con estrategias burdas de desinformación y el recurso del miedo.

Si por la víspera se saca el día, cabría cuestionarse sobre el papel que han de jugar las redes sociales en este proceso. Todo ciudadano tiene derecho a opinar, lo que no debe hacer es recurrir a la mentira, ni al insulto y mucho menos a la amenaza. Esa forma de hacer proselitismo para un partido político o para un candidato debe ser puesta en evidencia.

El asunto es delicado, pues si a la crisis económica y la pandemia le sumamos un ambiente de crispación social, nuestro país podría estar en serios problemas. Tras cuernos, palos.

Por ello es necesario que el Tribunal Supremo de Elecciones extreme las medidas de vigilancia de manera que las denuncias sin fundamento reciban algún castigo o cuando menos le reboten en la cara al partido político o al candidato que las promueve.

Por otra parte, conviene tener presente que el hombre propone y Dios dispone. Nadie puede asegurar que las elecciones se van a realizar tal y como está previsto si la pandemia insiste en seguir mortificando a la humanidad. Aun no se menciona la posibilidad de que el voto sea virtual.

La cuestión de fondo es cuál candidato será capaz de convertirse en la figura más atractiva, más creíble, para sacar al país del hueco donde se encuentra. Podemos estar seguros de que el candidato que salga con frases comunes, las promesas de siempre y mirando hacia atrás, cuando justamente el país mira hacia adelante con verdadera preocupación, más le valdría quedarse en su casa y no perder su tiempo y el de algunos de sus simpatizantes.

En muchos casos la ofensa y la zancadilla se impone a las ideas y propuestas de fondo. Ocurre, por lo general, cuando el candidato no tiene nada novedoso ni atractivo para convencer al elector. También puede ser que su pasado esté tan contaminado que lo más recomendable es ocultarlo y lanzarles lodo a otros candidatos.
Por supuesto que el elector serio, ese que razona y no sucumbe ante el fanatismo, espera de los candidatos propuestas serias y viables, ideas con sentido y no ocurrencias para alegrarle el oído a sus electores.

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Periodista.


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Un comentario

  1. Gustavo Elizondo

    Excelente su comentario don Álvaro, la pandemia de las redes sociales podría causar hasta más daño que el propio virus, es terrible como esos medios se usan para destilar odios de todos los tamaños y colores. Yo me resisto a abrir un facebok, me manejo por correo electrónico, no requiero más, esa red está demasiado contaminada.

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