Cuando un amigo se va

Cuaderno de Vida

Gustavo Elizondo Fallas

Cuando un amigo se va, queda un espacio vacío, que no lo puede llenar, la llegada de otro amigo…
Alberto Cortés

Gustavo Elizondo

Mi papá no creía en los discursos funerarios, decía que allí se olvidan los errores del muerto y se resaltan solo sus virtudes, pero ante la partida del alcalde de mi pueblo, tengo que salirme de la línea que con justa razón sostenía mi tata. Esto por cuanto muchos que estos días han leído y escuchado del fallecimiento de Leonardo Chacón quizá no conocen a profundidad del porqué ha despertado la solidaridad de tantas personas dentro del pueblo y en lugares fuera de los límites que marcan las montañas de Dota y de Bustamante.

Mi relación personal con quien siempre se conoció con el sobrenombre cariñoso de Oso, se fortaleció en un período donde nuestras hijas estuvieron en un programa de voleibol que nos llevó a varios lugares del país, ellas recuerdan con cariño que fue Leonardo la persona que luego de una derrota o un regaño del entrenador, les daba palabras de aliento y hasta las contentaba con un helado; eso resalta una característica de Oso, era una persona buena y en políticos, esto no siempre es una virtud.

En el campo político, logró granjearse el aprecio de dirigentes de todas las denominaciones políticas, como anécdota recuerdo durante la administración Solís cuando coincidimos en una reunión con el Presidente, llegamos al puesto de ingreso donde nos tomaron datos y nos hicieron esperar; de inmediato notamos que Oso no estaba, el comentario fue —seguro se cansó de esperar—. Cuando ingresamos a Casa Presidencial pasamos al frente de la oficina de la Primera Dama y ahí escuchamos las carcajadas muy propias de él; salió con una taza de café en la mano y nos dijo: —muchachos ya los alcanzo—

Nunca ocupó credenciales, ingresaba a Casa Presidencial, Ministerios y la misma Asamblea Legislativa como “Pedro por su casa”, ¿Quién no era amigo de Oso, quien iba a impedir su ingreso? Esa afabilidad le permitió una excelente coordinación con dos gobiernos que no eran de su partido, decía Leonardo que las Municipalidades no deben tener color político, estuviera quien estuviera, con ese había que trabajar; no perdamos de vista que Dota acoge en el 80 % de su territorio la Reserva Forestal de Los Santos y el Parque Nacional los Quetzales, un gran logro ecológico pero que reduce sus ingresos por la falta de actividades productivas, con sus gestiones Leonardo supo luchar contra esa limitante y llevó mucho progreso durante su gestión.

Dentro del cantón era muy apreciado, a pesar del dominio del PAC en las últimas elecciones, cuando se trataba de elección de Alcaldía, todos se volcaban en apoyar a Leonardo; la última elección la ganó con más del 70 % de apoyo con una campaña muy sencilla, un solo eslogan: Oso Alcalde.

Luego de una exitosa gestión contra el covid, que permitió al cantón estar libre de contagios por 5 meses y posteriormente conservar niveles de casos positivos muy bajos, el insolente virus le hizo trampa y logró llegar hasta su organismo, llevando a su lamentable deceso. Ha volado Leonardo al infinito, se suma hoy una constelación, teníamos osa mayor y menor, pero al cielo de Dota hay que sumarle otra que llamaremos “el Oso Mayor”.

Hasta siempre amigo.

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Un comentario

  1. Tenés razón, las montañas del sur están en silencio y añoran las risas, alegría y optimismo de Oso. El doble de las campanas el domingo, nos llenaron de tristeza, durante buen rato viviremos con el alma machucada.

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