Costa Rica su mayor desafío la indisciplina su mayor amenaza la corrupción

Clinton Cruickshank S.

Clinton Cruickshank

Los tristes acontecimientos de estos días sacudieron las entrañas mismas de nuestra sociedad. Sin embargo, a pesar su carácter histórico, no son más que la punta del Iceberg de la verdadera depredación que la corrupción está haciendo de los recursos del Estado costarricense.

He venido señalando que el principal mal o el problema más serio que tiene nuestro país es la falta de disciplina. Y dada la importancia de la disciplina para el desarrollo de los pueblos, sigo pensando que, en el fondo, esa afirmación mantiene gran validez. Sin embargo, es preciso reconocer que a la par de la falta de disciplina, yergue como un gigante, otro flagelo que, por ser un gran obstáculo para el desarrollo nacional, es prácticamente de igual rango de importancia que el anterior; se trata de la corrupción.

Sobre la falta de disciplina

He escrito una y otra vez sobre la importancia de esta gran falencia nacional, la falta de disciplina. Sin embargo, permítanme reproducir en lo conducente, lo que escribimos al respecto en mi artículo del 24 de septiembre del año 2019: Costa Rica, una nación pobre en un país rico:

“Una de las causas más frecuentes del fracaso en general, es la falta de disciplina. O sea, casi siempre, la diferencia entre el éxito y el fracaso, la marca la disciplina. Porque es insospechable la enorme influencia que ésta ejerce sobre los individuos, y consecuentemente, sobre la sociedad como un todo.

Los principales subproductos de la disciplina

La razón por la cual, la disciplina es tan importante, es porque esta es la generadora o responsable de muchos subproductos fundamentales para el bienestar humano; tal es el caso de la creación de riqueza, y consecuentemente para el desarrollo y la prosperidad de los pueblos. Por lo tanto, permítanme subrayar para resaltar algunos de los principales subproductos de la disciplina:

  1. El autocontrol o dominio propio,
  2. El carácter y la templanza,
  3. La persistencia y la perseverancia,
  4. Responsabilidad y el compromiso,
  5. Capacidad de gestión y la productividad, entre otros.

En otras palabras, los anteriores atributos se adquieren como consecuencia del desarrollo de la disciplina. ¡Cuánta falta nos hace! Por eso, permítanme declarar la siguiente gran verdad: Dime cuán disciplinada es una nación y te diré cuán próspera es. O sea, aunque Suiza, Singapur y Japón son países pobres en recursos naturales, estas son naciones muy ricas y prósperas porque tienen en común el ser pueblos sumamente disciplinados.

Sin embargo, y lamentablemente, los costarricense hemos vivido por años a espaldas de la disciplina; a pesar de su carácter estratégico para la productividad, para la creación de riqueza, y, consecuentemente, para el éxito en general. Lo anterior explica el ¿por qué?, siendo Costa Rica un país tan rico, somos una nación pobre.

Por lo tanto, o resolvemos nuestro problema de indisciplina o tendremos que acostumbrarnos a vivir en una nación pobre; pobreza que será progresiva ante nuestra creciente indisciplina. Lo anterior por cuanto la pobreza de una nación es inversamente proporcional a su disciplina.

Sobre la corrupción

Sin duda alguna, la corrupción es una de las prácticas más dañinas para la democracia y para el sistema de convivencia de cualquier sociedad. Lo anterior por cuanto esta es la mayor depredadora de los bienes y recursos del Estado. En 1997 la ONU definió la corrupción como: “el abuso del cargo público para beneficio privado”. Y seamos sinceros, esa definición se ajusta perfectamente a la esencia y a la naturaleza típica de la corrupción costarricense.

Por otro lado,Vito Tanzi doctor en economía de Harvard University y profesor de economía del American University, señala lo siguiente con respecto a la corrupción:

La igualdad de tratamiento para todos los agentes económicos es esencial para el buen funcionamiento de la economía de mercado. La preferencia hacia algunos agentes económicos definitivamente viola el principio de imparcialidad e implica una condición necesaria para la corrupción. Sin preferencia, no hay corrupción.

Algunos de los subproductos o efectos de la corrupción:

La corrupción es una terrible pandemia que afecta a las sociedades en casi todas sus facetas. A continuación, veamos algunos de sus principales subproductos:

  1. La depredación de los bienes y recursos del Estado,
  2. La desigualdad económica y social,
  3. Los crecimientos económicos raquíticos,
  4. La creciente incubación de problemas sociales como la delincuencia, especialmente, el narcotráfico,
  5. El aumento aún mayor de la desconfianza ciudadana en el Estado y sus instituciones.
  6. La imposibilidad de alcanzar niveles deseables de desarrollo general del país.
  7. Suele propiciar la llamada “Captura del Estado”.

Esta última condición se da cuando las políticas públicas son influenciadas por el soborno a legisladores y a distintos jerarcas y funcionarios de alto nivel gubernamental que suelen quedar atrapados o capturados por la plutocracia o empresarios muy poderosos. O sea, la Captura del Estado se da cuando la corrupción provoca que el poder político sea tomado por la plutocracia o el poder económico.

La anterior suele ser una etapa tan horrorosa de la corrupción, que esperamos que esta nunca llegue a consolidarse en Costa Rica; aunque ya se observan indicios de Captura del Estado en nuestro país. ¡Qué horror!

La indisciplina y la corrupción

Por todo lo anterior, como decimos en inglés: It’s fair to say, o sea, es justo decir; y agrego, y hasta reconocer para nuestra desdicha que: el mayor desafío para nuestro país es la indisciplina, pero su mayor amenaza es la corrupción.

Concluyo, señalando una vez más, que uno de los grandes promotores de la corrupción es lo que vengo llamando la tremenda tramitomanía nacional; porque se trata de una cultura basada en la terrible manía de establecer y exigir trámites. Consecuentemente, aparte del reto o desafío de la indisciplina; la aterradora amenaza de la corrupción se ha visto potenciada por la espantosa tramitomanía nacional. Por todo lo anterior, o el próximo gobierno se prepara para enfrentar estos desafíos y amenazas, o los costarricenses tendremos que prepararnos para la inexorable involución en que seguirá cayendo nuestro otrora excepcional país. Involución hacia una Costa Rica aún más desigual, más excluyente, más pobre y más mísera.

Ingeniero


Revise también

Boaventura de Sousa Santos

Bienvenidos al feliz mundo pandémico: violencia, guerra fría y vacunas

Boaventura de Sousa Santos* En un libro reciente sobre la pandemia titulado El futuro comienza …

Comentar en Cambio Político

Cambio Político
Este sitio usa cookies. Leer las políticas de privacidad.