Contaminación o modelo económico que mata

Por Baher Kamal

Campos petroleros en llamas en Mosul, Iraq. Crédito: ONU Medio Ambiente.

Campos petroleros en llamas en Mosul, Iraq. Crédito: ONU Medio Ambiente.

ROMA, 30 oct 2017 (IPS) – El modelo económico lineal prevaleciente, de “tomar-hacer-desechar” que consiste en el agotamiento voraz de los recursos naturales tanto en la producción como en el consumo, resultó ser uno de los mayores asesinos pues genera la enorme contaminación del aire, el suelo y el agua.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que casi una cuarta parte de las personas que mueren, unas 12,6 millones en 2012, se deben a la contaminación y, por lo menos 8,2 millones, pueden achacarse a causas ambientales no transmisibles; además de que más de las tres cuartas partes ocurren solo en tres regiones.

Al igual que en la mayoría de los casos de contaminación, los países de bajos y medianos ingresos, que están entre los menos industrializados de la Tierra, soportan enfermedades derivadas de la contaminación, cuyas consecuencias afectan de manera desproporcionada a niñas y niños.

Las últimas evaluaciones ambientales regionales y mundiales dan indicios de la magnitud de esa amenaza actual: contaminación del aire, la tierra y el suelo, el agua dulce, la costa y el mar, además de las causas transversales como los químicos y los desperdicios, señala la ONU Medio Ambiente.

Por si fuera poco la muerte de millones de seres humanos todos los años a causa de la contaminación generada por el hombre, también repercute en la economía mundial. La ONU (Organización de las Naciones Unidas) estima que la contaminación aérea tiene un costo de unos tres billones (millón de millones) de dólares, mientras que la contaminación interior asciende a dos billones de dólares al año.

El cambio climático también modifica los patrones climáticos y afecta el grado y la aparición de contaminantes y de alergénicos atmosféricos, como el ozono y el polen, y en algunos casos exponiendo a las personas a elevadas concentraciones por períodos más prolongados que en décadas anteriores, según un informe de ONU Medio Ambiente.

El documento “Hacia un planeta libre de contaminación”, presenta algunos ejemplos: la mala calidad del aire es un problema en casi todas las regiones, la contaminación del agua es una de las principales causas de la mortalidad infantil; el sobreenriquecimiento de la tierra y el agua con nutrientes causa cambios en el ecosistema y la pérdida de biodiversidad.

Además, aumentan los plásticos en los océanos y todavía no hay una “opción de almacenamiento o de descarte” aceptable para procesar combustibles nucleares de una generación anterior.

Aire

La contaminación aérea es el gran riesgo ambiental para la salud en el mundo.

Unas 6,5 millones de personas mueren de forma prematura todos los años por la exposición a la contaminación del aire interior y el exterior, y nueve de cada 10 personas respiran un aire libre cuya contaminación supera lo aceptable, según pautas de la OMS.

La agencia también señala que la contaminación aérea afecta de forma desproporcionada a las personas más vulnerables, incluso a las que tienen incapacidades psicológicas y a niños pequeños.

El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) estima que aproximadamente 2.000 millones de personas en áreas donde la contaminación exterior del aire supera las aceptables, y 300 millones, en áreas donde es por lo menos seis veces superior.

Las principales fuentes de contaminación del aire son las emisiones de combustibles fósiles liberadas tras la quema de carbón, utilizado para calefaccionar, el transporte, los hornos industriales, la fabricación de ladrillos, la agricultura y la quema no regulada de desperdicios, como plásticos y baterías, en incineradores y fosos abiertos, según el informe de ONU Medio Ambiente.

Otras fuentes son la quema de turba, que genera humo, arena y tormentas de arena, así como la desertificación, que suele derivar en la degradación del suelo, la deforestación y la desecación de humedales.

El documento también señala que la contaminación aérea es responsable de la muerte de 4,3 millones de personas, de 18 por ciento de los accidentes cardiovasculares y de 33 por ciento de infecciones respiratorias bajas.

En particular, afecta a las mujeres, los niños, las personas enfermas y las mayores, y a las de sectores de bajos ingresos, porque suelen estar expuestos a una elevada concentración de contaminantes de la cocina y la calefacción.

Tierra y suelo

El documento también señala que la contaminación de la tierra y del suelo se deben en gran parte a las malas prácticas agrícolas, a la ineficiente irrigación y a la inadecuada gestión de desperdicios sólidos, como el almacenamiento inseguro de desperdicios nucleares y químicos, y una variedad de actividades industriales, militares y de extracción de recursos naturales.

ONU Medio Ambiente explica que los contaminantes degradan fácilmente la tierra y los acuíferos y son difíciles de eliminar, lo que hace que las personas y los animales que viven cerca de zonas industriales y algunas tierras recuperadas corren riesgo de seguir expuestos a la contaminación si los sitios no se limpian de forma adecuada.

Los principales contaminantes del suelo son los metales pesados, como plomo, mercurio, arsénico, cadmio y cromo, contaminantes orgánicos y otros pesticidas, así como productos farmacéuticos, como antibióticos utilizados en la cría de animales, detalla el informe.

Se estima que por lo menos un millón de personas sufren envenenamiento cada año por una excesiva exposición y uso inapropiado a pesticidas, con efectos sobre la salud de todos, según ONU Medio Ambiente.

La principal causa del uso de pesticidas sintéticos es reducir las consecuencias negativas de las plagas, como insectos, enfermedades y malezas, en los cultivos, que en la década de los años 90 eran responsables de 40 por ciento de la pérdida de cosechas en el mundo.

El número de mujeres que aplican pesticidas varía, pero en algunos países llega a 85 por ciento o más del total de trabajadores dedicados a la actividad, y a menudo siguen trabajando embarazadas o en período de lactancia.

Las mujeres, además, quedan expuestas a pesticidas, aun cuando no los aplican directamente, porque muchas veces son las recolectoras, actividad que las deja vulnerables.

Además, la exposición a pesticidas puede causar daños para toda la vida y aumenta el riesgo de partos prematuros, defectos congénitos, muerte, reduce la función del esperma y muchas enfermedades más, alerta el informe.

El abuso de antibióticos puede ocasionar cambios rápidos en la composición microbiana del suelo, el agua dulce y la biota, y es responsable de la resistencia antimicrobiana, según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura.

Agua dulce

El informe “Hacia un planeta libre de contaminación” señala que los cuerpos de agua están muy contaminados, en particular por una variedad de nutrientes, agroquímicos y agentes patógenos de aguas residuales no tratadas, y metales pesados de la minería y efluentes industriales.

Además, el agua contaminada tiene más probabilidades de albergar vectores de enfermedades, como vibrio, que causa el cólera, y esquitosomasis, transmitida por un gusano.

Otro asunto preocupante mencionado en el informe, es que más de 80 por ciento de las aguas residuales se liberan al ambiente sin ningún tratamiento. En el mundo, 58 por ciento de los casos de personas con diarrea, gran responsable de la mortalidad infantil, surgen por la falta de acceso al agua limpia y al saneamiento.

Esas son algunas de las grandes consecuencias del llamado modelo económico lineal, que quizá debería ser conocido como la implacable destrucción de la naturaleza y de los seres humanos.

Traducido por Verónica Firme


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