Congestión vial, a un paso del colapso

Desde mi perspectiva

José Francisco Bolaños Arquín

José Francisco Bolaños

Costa Rica enfrenta uno de sus mayores retos que deberá resolver en los próximos años, en relación con las enormes presas y el caos vial que tenemos que soportar a diario los ciudadanos, principalmente en la Gran Área Metropolitana, donde unos 300.000 autos y unos 20.000 buses transitan por las estrechas calles y gran número de ellos llegan al centro de la capital desde sus puntos de salida y viceversa, agravando el problema.

Esta situación afecta en ese orden, un 65% y un 28%, las emisiones de dióxido de carbono (co2) y que podría impedir la meta país de ser carbono neutral en el 2021.

En nuestro país, la flota vehicular activa anda en alrededor de 1.400.000 automotores. El problema tiende a agravarse por cuanto tenemos las mismas carreteras, crecimiento desproporcionado de vehículos y la poca regulación en las paradas de buses, taxis y zonas amarillas que muchos irrespetan ante la falta de sanciones.

La importación promedio de autos de los últimos tres años es de 55.000 unidades y será similar en este 2016, donde un 68% son nuevos y un 32% usados. La venta de vehículos del año, ha aumentado a diferencia de hace unos ocho años, debido a la estabilidad del dólar y a las facilidades de adquirir un préstamo bancario con plazos de hasta por 10 años.

Ante la ausencia de planificación estratégica, sobre todo de mediano y largo plazo, con reducida inversión en infraestructura, dada en los últimos años y le agregamos poca capacidad de ejecución, lentitud de trámites, entrabamiento burocrático y además un tren urbano de pasajeros que se ha quedado en el tiempo, se nos ha convertido en un grave problema, cada vez más difícil de resolver.

De acuerdo con el último informe global de competitividad del Foro Económico Mundial, Panamá es el segundo país más competitivo de América Latina y ocupa la misma posición con las mejores carreteras solo superado por Chile. Costa Rica. se encuentra el tercer lugar entre los países más competitivos, pero ocupa los últimos lugares en infraestructura carretera. El Salvador mantiene baja calificación en competitividad, pero destaca en el tercer lugar por la calidad de sus carreteras.

Esta realidad incrementará el problema, si no se toman acertadas y prontas decisiones, la congestión vial está a punto de colapsar afectando cada vez más el medio ambiente, así como las llegadas tardías de los trabajos (se gastan entre tres y cuatro horas diarias en ambos sentidos), a los centros de estudio, citas médicas, pérdidas de negocios, accidentes, asaltos en los embotellamientos, imprudencias, violencia, dificultad de traslado de ambulancias, bomberos y policía por nombrar algunos otros inconvenientes.

Esta situación se agrava aún más, cuando se da un accidente, provocando un caos en gran parte del área metropolitana, ya que son pocas las opciones de rutas alternas. Se complica más cuando se dan fallecimientos, debido a que la atención de las autoridades puede durar varias horas.

En la autopista General Cañas por donde transitan unos 90,000 vehículos diariamente, las presas son normales, afectando a todos los usuarios cotidianos, a los viajeros nacionales y extranjeros que se trasladan al aeropuerto Juan Santamaría y sufren atrasos y pérdidas de vuelos, lo que notoriamente afecta la imagen del país como destino turístico.

En el 2009, se calculaba que las presas le costaron al país unos $590 millones dólares y $53 millones en gasto adicional de combustibles y al día de hoy es superior.

Nuestro país cuenta con estudios serios para solucionar esta problemática. Uno de ellos es la sectorización, realizado por expertos. Es un proyecto tendiente a ordenar el transporte público, como lo explicó el Ing. Ronald Flores en su artículo: El porqué de la sectorización, en el periódico La Nación el 1 de junio de 2016. “Consiste en dividir las zonas metropolitanas de San José, Heredia, Alajuela y Cartago en sectores (de ahí el nombre de sectorización), a fin de que cada una (que es su área geográfica definida técnicamente), tenga un único sistema operativo bajo un esquema integrado, a pesar de que pertenezcan a varias empresas concesionarias”. Si a esto le agregamos otras medidas, se reduciría hasta en un 75%, el ingreso de los autobuses al centro de la Capital, para lo cual deberá construirse cuatro terminales modernas en los puntos cardinales y asegurarle al usuario que podrá llegar a su destino a través de buses circulando alrededor de la ciudad.

Para que el proyecto se lleve a cabo, debe estar involucrado el MOPT con las municipalidades afectadas y la sociedad civil al que se le debe brindar un servicio de calidad y a un precio justo. También, es necesario en este proceso, que las empresas que brindan el servicio en las mismas rutas, se pongan de acuerdo para evitar conflictos y así operar con eficiencia.

Además. se debe aligerar la puesta en marcha del tren moderno de pasajeros y eléctrico entre San José – Cartago y San José – Heredia, Alajuela y hasta el Aeropuerto Juan Santamaría en la primera etapa y luego ampliarlo hasta Paraíso y Orotina, que brinde un servicio continuo de 5:00 am a 11:00 pm, necesario para solucionar en buena parte el caos vial. Debe continuarse con los estudios y su viabilidad, para la instalación de un tranvía como una alternativa importante y complementaria que promueve la Municipalidad de San José.

Costa Rica, requiere con urgencia de una modernización del transporte público, en infraestructura carretera y ferroviaria y un ordenamiento vial que satisfaga principalmente las necesidades de los ciudadanos de las próximas décadas y así convertirnos en un país más próspero y desarrollado.

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